Polifacético y cautivador, así es Josef Ajram, el trader que compagina el vértigo de las inversiones en bolsa con los desafíos extremos del deporte. Ahora, mientras le da un pseudo respiro a las inversiones bursátiles, la presentación de su nuevo libro "No sé dónde está el límite" y su labor como embajador masculino de Biotherm llenan los huecos de su agenda.
Hijo de pediatras y padre de una niña de tres años, Josef es un obsesionado de las las lesiones y la salud, pese a llevar tatuados casi todos los poros de su piel: "básicamente llevo tatuado las partes del cuerpo que menos duelen". Cuando se le pregunta si confiaría su ahorros a alguien con su apariencia, responde seguro de sí mismo, que en bolsa no se puede fiar uno de nadie, "pero es un juego de engaño que me apasiona", añade. De ahí que Josef, creador de su propio método de trading, tras una mala experiencia en abril de 2007, solo se juegue su dinero y no tenga clientes: "Es más frustrante una mala inversión que retirarse de un desafío deportivo como el ultraman de Hawaii".
En una faceta más personal, Josef Ajram, quien se manifiesta fan de Zara aunque ahora mismo no invertiría en Inditex, no se considera un sex symbol: "Pero si yo ligo muchísimo más con los hombres que con las mujeres".