Su estilo es capaz de evocar la elegancia barroca de las exquisitas damas del siglo XVIII o la languidez de las pálidas musas de los años 20. Su trabajo tiene algo de escultórico y para él utiliza todos los materiales a su alcance: joyas étnicas, plumas, flores, piedras preciosas... Y siempre como si hubieran nacido de su imaginación, en creaciones llenas de color, fuerza y movimiento. Odile Gilbert es una de las mejores del mundo. Sus peinados han desfilado con los más grandes diseñadores (Jean Paul Gaultier, Lagerfeld, Lacroix), ha trabajado para los mejores fotógrafos (Helmut Newton, Patrick Demarchelier, Peter Lindbergh, Jean-Baptiste Mondino o Ellen von Unwerth) y han aparecido en las publicaciones más prestigiosas. Sus creaciones para el cine también han marcado estilo, como en la película 'María Antonieta', de Sofia Coppola, en la que recreó a una reina barroca y, al mismo tiempo, contemporánea. Por estos méritos la estilista parisina ha recibido la distinción de Caballero de las Artes y las Letras de Francia, y sus peinados se exponen en el Museo Metropolitan de Nueva York. Algo que Odile acepta con humildad y distancia: "Impresiona estar en un museo, pero no soy Velázquez", afirma entre risas. Este octubre, sus creaciones para los desfiles de Jean Paul Gaultier viajarán hasta Madrid para una exposición.
Mujer hoy. ¿Por qué le atrajo la peluquería? ¿Cómo se convierte uno en peluquera?
Odile Gilbert. Para mí, el cabello es algo muy importante que tiene que ver con la vida. Me interesaba el hecho de embellecer a una persona, y el peinado es algo decisivo. Uno puede modificar su vestimenta, pero el pelo forma parte del cuerpo, y por eso es importante trabajarlo adecuadamente. No puedo decir que yo vaya bien peinada, pero me gusta peinar a los demás [risas]. Empecé mi carrera en Bretaña, donde estuve tres años, y después vine a París, donde trabajé con Bruno Pittini, un gran maestro. Fui su asistente cinco años. Con él pude experimentar todos los aspectos de la peluquería.
¿De dónde llega la inspiración cuando debe crear un proyecto?
De todas partes. Me encanta viajar, me interesa mucho la historia de otros países, su cultura, su forma de comer y de vivir. También me inspiran el cine, la pintura y la fotografía.
¿Cómo es su relación con el director, el fotógrafo o el diseñador cuando crea los peinados para una colección?
Es un trabajo que surge de la colaboración de muchas personas, pero cada uno tiene su especialidad y debe saber cuál es su papel y cómo liberar su imaginación. He trabajado con muchos diseñadores y me siento bien con todos. También me interesan los creadores jóvenes, porque cada día hay que emplear toda la energía de la que uno es capaz y con ellos eso es posible.
¿Y en el cine? ¿Por dó nde empieza su trabajo en una película como 'Maria Antonieta'?
Lo primero es investigar. Busco todo el material que existe sobre él proyecto. En el caso de 'María Antonieta', tanto pinturas como textos, porque en la época no había testimonios visuales abundantes. A partir de ahí, hay que imaginar la evolución del personaje, su vida. Hicimos varios ensayos, durantes dos o tres días, y a partir de ahí fuimos integrando cada modelo, junto con el maquillaje. Fue un trabajo de seis meses, hasta dar con el efecto que buscábamos.
No es frecuente que un profesional de la peluquería haya recibido la distinción de las artes y las letras del Ministerio de Cultura o que tenga sus obras expuestas en un museo. La peluquería parece algo superficial, pero su trabajo tiene más que ver con la creación y el arte…
Es un gran reconocimiento. Pero es un trabajo que se mezcla con el de otras personas. Forma parte de la historia que un diseñador o un director quiere contar, igual que las localizaciones o el vestuario... no hay que pensar que es el trabajo de Velázquez.
¿Con qué director le gustaría trabajar en el futuro?
He tenido la ocasión de conocer a Pedro Almodóvar. Me parece fantástico y con mucho talento. Me gusta mucho.
¿Qué época ha aportado más a la peluquería femenina?
La que coincide con la década de los 60 y todo el movimiento de liberación de la mujer. En los 40 y 50, las mujeres tenían tiempo de ir continuamente a la peluquería, pero cuando se incorporaron al mundo laboral, al tener que ocuparse al mismo tiempo de la familia y de la casa, el pelo corto y el “brushing” supusieron un hito importantísimo en su forma de vida, porque les permitía peinarse ellas mismas y conservar un estilo cuidado.
¿Y desde el punto de vista estético?
Efectivamente hay un cierto empobrecimiento en la utilización de accesorios a partir de ese momento, pero a cambio existe una gran creatividad en los cortes. De hecho, aunque los peinados hoy en día deben ser muy prácticos, a las mujeres les encanta experimentar con el corte y el color.
¿Cuáles, a su juicio, son las mujeres mejor peinadas?
Penélope Cruz, que tiene un estilo extraordinario y conoce muy bien el cabello. Y Marisa Paredes me parece fantástica. En España hay una cultura extraordinaria del cabello. El pelo es el primer adorno de la mujer, por eso es tan importante para la seducción. Y la mantilla y la peineta son magníficas, elegantes, definen todo un espíritu de vida.
¿Qué accesorios son sus favoritos?
Primero el cabello, que es la base. Cada persona lo tiene distinto y hay que conocerlo. Y luego las plumas y las flores. Y los colores, especialmente las melenas completamente blancas.
¿Cómo ha evolucionado su estilo con los años?
He aprendido a ir al grano, a entender qué es lo que hay que hacer y por qué. Y, sobre todo, la capacidad de mirar a alguien e imaginar qué es lo que puede irle bien. Trabajar la mirada. Nuestro oficio consiste en embellecer.
¿Qué opina de la estética de tipo 'punk'?
La estética siempre corresponde a una época. Pero mantenerla todos los días ya es otra cosa. A mí me lo que me interesa es todo lo que tiene que ver con el cuidado. Las mascarillas y los acondicionadores son esenciales, porque vivimos en entornos contaminados, y es importante darle un respiro al pelo.
¿Quién ha influido más en la peluquería del siglo XX?
Coco Chanel. Fue el momento en que las mujeres se cortan el pelo por primera vez para afirmar su modernidad. Brigitte Bardot también tuvo mucha influencia, potenciaba su lado sexy y todas las mujeres querían parecerse a ella. Pero yo creo en la personalidad de cada mujer y en ayudarla a comprender ese carácter para reflejarlo en su cabello. La complicidad de la mujer y su peluquero es importante, para entender cómo quiere peinarse. Cuando trabajo no pienso en crear, sino en qué hace feliz y por qué a esa mujer, estoy a la escucha.