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Foto: Vino a España como consejera delegada de Dior y, después de trabajar durante 22 años para la “maison”, ha dado un giro ...

Beatriz de Orleans, 67 años: “Cuando no me veo bien, llamo al doctor”

  • “Quienes no reconocen los años que tienen o los retoques que se hacen, es porque no están bien consigo mismas” afirma.

Vino a España como consejera delegada de Dior y, después de trabajar durante 22 años para la “maison”, ha dado un giro profesional a su vida. Si alguien piensa que ahora lleva una vida tranquila y reposada está muy equivocado, su agenda sigue repleta de trabajo y compromisos: “No sirvo para estar quieta, necesito involucrarme con mil nuevos proyectos”.

Acaba de cumplir 67 años y no lo oculta: “Estoy muy orgullosa de mi edad. Continúo haciendo las mismas cosas, incluso algunas nuevas, como subirme en la montaña rusa con mis nietos”, admite. Y, de hecho, sigue con la vitalidad de siempre: “La edad está en el cerebro, no en el físico.

Quienes no reconocen los años que tienen es porque no están bien consigo mismas. Igual que quienes niegan que se hacen retoques”, argumenta. Ella se los hace con el dr. Jesús Sierra, director de la clínica SIDME de Madrid.

“Cada vez que veo publicada una foto mía y no me gusta el resultado, llamo a Jesús”. Y es que Beatriz confía totalmente en este doctor, al que acude desde hace casi 20 años. Él reconoce que ella “tiene la misma vitalidad y sentido del humor que cuando la conocí. Sé lo que quiere y le hago lo que necesita”.

Beatriz descubrió que el dr. Sierra era el único en España que utilizaba la técnica de los hilos de oro, creada por el dr. Jean Caux en 1954. De hecho, Sierra la aprendió de él y la sigue aplicando igual. “En mi familia, se nos degenera rápidamente el músculo platisma, que está en el cuello. Mi madre y mis abuelas se ponían una cinta de raso o terciopelo con un colgante para disimularlo. Me puse en manos del dr. Sierra para que me implantara los hilos de oro en la cara y el cuello, y así evitarlo”, reconoce Beatriz.

“Se lo hice, creo que hace más de 15 años. Esta técnica evita la flaccidez y sujeta los músculos, lo que impide que, con el tiempo, se descuelguen”, asegura el cirujano. “También me hiciste una lipoescultura para quitarme las cartucheras. Eran pequeñas, pero estéticamente me molestaban. ¿Te acuerdas?”, le pregunta Beatriz.

Y ahora, ¿qué tratamientos se hace? “Quiero hacer hincapié en algo muy importante: la genética. Y ella tiene muy buenos genes. Creo que nunca va a necesitar hacerse un lifting. El botox, los rellenos de ácido hialurónico y las vitaminas son suficientes para su piel”, asegura Sierra.

“Este tratamiento me lo hace en la cara, el cuello y el escote, y me da un repaso en las manos”, afirma Beatriz. “Por cierto, ¿desde cuándo no vienes?”, pregunta el doctor. “Creo que desde marzo. Estoy muy liada con tanto viaje”, reconoce ella.

De hecho, se marcha a Alicante para ir al Wellness Clinic Sha, un lujoso centro macrobiótico del que Beatriz es directora de comunicación para Francia y España. “Te prometo que, en cuanto vuelva, te llamo”, se despide Beatriz, con su inconfundible acento francés.