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Foto: Con la hora de Los Ángeles en el cuerpo y varios días de trabajo a sus espaldas, la actriz nos recibe, con ojeras y con ...

Kate Hudson

  • Muchos saben que es la hija de Goldie Hawn, pero nadie duda que ha logrado hacerse un nombre propio. Hudson ha viajado a Londres para promocionar la comedia “Como locos... a por el oro”, su primera incursión en el género de aventuras, una experiencia que le ha encantado. La actriz nos habla de su carrera y su familia. Descubre cómo es ella.

Con la hora de Los Ángeles en el cuerpo y varios días de trabajo a sus espaldas, la actriz nos recibe, con ojeras y con una gran sonrisa, en su habitación de hotel. Hudson ha viajado a Londres para promocionar “Como locos... a por el oro”, una divertida comedia de aventuras ambientada en el Caribe (y, curiosamente, rodada en Australia) en la que trabaja mano a mano con Matthew McConaughey y Donald Sutherland. La película que se estrena en España el 25 de abril.

MUJER HOY. Ésta es su primera incursión en el género de aventuras. ¿Qué le ha parecido?

KATE HUDSON. Me ha encantado. Me sentí muy cómoda trabajando con efectos especiales y el rodaje bajo el agua fue muy interesante. Al principio me dio mucho miedo bucear. Y tuvimos una plaga de medusas que nos obligó a salir del agua un par de semanas. Pero luego fue todo alucinante.

M.H. Medusas aparte, el filme le ha dado la oportunidad de trabajar con Donald Sutherland.

K.H. Sí, fue maravilloso. Cuando lo supe, me entusiasmé y me puse muy nerviosa, porque soy una gran admiradora suya. Intenté comportarme muy bien y ser muy profesional... hasta que me di cuenta de que Donald está tan loco como yo y los dos nos pasamos el rodaje contando chistes guarros. Se le dan muy bien.

M.H. Y luego, por supuesto, estaba Matthew McConaughey, con el que tiene usted una gran química.

K.H. Sí. Ésta es nuestra segunda película juntos. En la primera, “Cómo perder a un chico en 10 días”, nos llevamos muy bien. Pero eso fue hace cinco años, así que yo me preguntaba cómo iba a resultar el reencuentro. Mi vida ha cambiado mucho en este tiempo. Ahora soy madre, por ejemplo. Pero nos pusimos al día en seguida, nada había cambiado. Es una suerte que disfrutemos juntos, porque había que hacer muchas cosas nuevas y difíciles: conducir motos de agua, trabajar con dobles... Hace falta mucha confianza para meterse en todo eso con alguien, y la teníamos.

M.H. Y, ya que se casaron al final de “Cómo perder a un chico en 10 días”, ahora empiezan “Como locos...” con un divorcio.

K.H. Sí, para la siguiente película tendremos que tener niños y, no sé, un segundo divorcio [ríe]. Porque Matthew, además, también va a ser padre ahora. ¿No es increíble?

M.H. Todo el mundo dice que usted es muy trabajadora y seria. No es lo que esperaríamos de una hija de actores famosos, criada en el glamour de Hollywood...

K.H. Yo no creo que mis padres pensaran en su vida en ese sentido, no se sentían “fabulosos”. Tanto mi madre como mi “pa”, Kurt [Russell, compañero sentimental de su madre desde 1983], crecieron con una ética laboral muy sólida y se aseguraron de criarnos igual. Actuar era su trabajo, nada más. Además, cuando yo era pequeña, las cosas eran muy distintas. Ahora, si llevo a mi hijo al colegio puedo ver de pronto a un tipo que nos está grabando desde su coche. Eso hace que mi hijo sea consciente de que hay algo “diferente” en su madre. Y yo quiero evitar que piense en esas cosas.

M.H. ¿No vivió situaciones parecidas cuando era niña?

K.H. En absoluto. Mis hermanos y yo sabíamos quiénes eran nuestros padres, pero no había tanto jaleo en torno a nuestra familia. Creo que ahora es más difícil criar a un hijo en estas condiciones. La presión mediática te hace muy consciente de ti misma y a lo mejor no ordenas bien tus prioridades. Eso me preocupa. Yo sabía que a mis padres sólo les importaban nuestras cosas: el partido de fútbol, el hockey, el festival de baile... Cuando crecí, claro está, me di cuenta de que sus vidas eran mucho más ricas, y de que se habían esforzado mucho para hacernos sentir que éramos lo único que les importaba. Eso es lo que quiero para mi hijo. Si llama en medio de una entrevista, la corto y cojo el teléfono, él es lo primero. Ahora estoy preocupada: tiene gripe y yo estoy en Europa. Está con su padre, sé que está bien, pero me resulta duro.

M.H. Sus padres no querían que se dedicara a la interpretación.

K.H. Ellos deseaban que yo fuera a la universidad. Pero, al acabar el instituto, le supliqué que me dejaran ponerme a trabajar. Me dijeron que entonces tendría que hacerlo sin su apoyo económico; en cambio, si iba a la universidad seguirían ayudándome. Decidí darme un año. Si lograba trabajar como actriz, o me sentía feliz luchando por serlo, seguiría adelante. Fue increíble: me dieron papeles en tres películas y me lo pasé tan bien que mi decisión se hizo definitiva.

M.H. En ese año conoció al que se convertiría en su marido, el músico Chris Robinson.

K.H. Sí, fue extraño. Me pasé todo el año trabajando y viviendo en hoteles y cuando buscaba apartamento, conocí a Chris. Así que nunca tuve casa propia, porque me fui a vivir con él poco después.

M.H. Su gran momento llegó con “Casi famosos”: saltó a la fama, se hizo con un Globo de Oro y una nominación al Oscar... ¿Cómo lo sobrellevó?

K.H. Creo que sobreviví porque estaba locamente enamorada de Chris. Eso me mantenía con los pies en la tierra: sólo pensaba en pasar el resto de mi vida con él. Recuerdo esa época como una gran fiesta muy divertida que sólo me pareció real cuando todo ya había terminado. Algunas películas son como hacer un doctorado. “Casi famosos” fue como hacer cuatro doctorados.

M.H. ¿Cree que la siguen viendo como la hija de Goldie Hawn?

K.H. Eso espero, porque soy la hija de Goldie Hawn [risas]. Sí, sé a qué te refieres. La verdad es que no lo sé. La gente lleva haciéndome esa pregunta desde la primera entrevista que concedí, hace 10 años. Es mi madre, eso no va a cambiar. Y es un honor, porque es un ser humano excepcional, con mucho talento y belleza, y creo que a muchas les gustaría que la compararan con ella. Sólo que yo tengo más suerte, porque, además, soy su hija.