Son tres palabras que definen la esencia de un perfume que va más allá de una experiencia olfativa. Y así ha sido desde el primer momento, incluso antes de que saliera a la venta. 'La vie est belle' se presentó en la Costa Azul. Rodeados de misterio, un grupo de periodistas viajamos hasta Mónaco con Lancôme para descubrir la nueva fragancia de la casa francesa. ¿Qué tenía de especial? ¿Quién sería su imagen? Toda la prensa internacional estaba expectante; solo nos habían dado algunas pistas, entre ellas, que el frasco era un diseño creado en 1949 llamado “le sourire de cristal”, con una sonrisa tallada en su interior. Había permanecido 63 años en los archivos de Lancôme y esa misma noche iba a salir a la luz, reinterpretado especialmente para La vie est belle. Con la sonrisa ya teníamos la pista clave para desvelar uno de los misterios. El nombre de Julia Roberts empezaba a sonar en boca de todos. Y estábamos en lo cierto.
Durante la cena de presentación, descubrimos la nueva fragancia. Un atardecer en una villa con vistas al mar nos descubrió los ingredientes de 'La vie est belle': iris, jazmín, pachuli y notas golosas. Por fin pudimos oler el perfume, que caía gota a gota de lámparas colgadas en los jardines. Solo tenías que poner la mano debajo y dejarte seducir por la nueva fragancia.
Una vez sentados a la mesa, bajo una carpa espectacular y rodeados de frascos de 'La vie est belle', comenzó la música y... apareció ella. Julia Roberts entró resplandeciente, con esa enorme sonrisa que la convierte en la mejor embajadora. La opinión entre la prensa era unánime, no podía haber sido otra. “Nunca sería la imagen de un perfume que no me gustara. Incluso le ha encantado a mi marido”, dijo la actriz, que no dejó de sonreir durante la cena. Los fuegos artificiales pusieron fin a una velada mágica.
Al día siguiente, cita con tres de los mejores perfumistas de Francia, los verdaderos artífices de la fragancia. Olivier Polge, Dominique Ropion y Anne Flipo han trabajado durante tres años para crear el primer iris goloso femenino, a base de materias puras y sin ingredientes artificiales, con la intención de recuperar el arte original del perfume, basado en la sencillez. 'La vie est belle' está compuesta solamente por 63 ingredientes, una cifra insólita, ya que normalmente tienen más de 100. Para alcanzar el resultado final, han sido necesarias 5.521 versiones. Muchas, muchísimas. Todo un reto para conseguir el equilibrio perfecto entre las principales notas del perfume: el iris, el pachuli y los acordes golosos. “Lo que diferencia a 'La vie est belle' es el iris, que, en este caso, actúa como la columna vertebral de la fragancia. En la mayoría de los perfumes está escondido, empolvado, disimulado. Pero aquí es al revés, es la base, que se expande desde la primera hasta la última nota. El secreto es que hemos querido que fuera suave, sacarle todo su aspecto goloso para darle el toque de modernidad que estábamos buscando”, nos explican los perfumistas.
Además, contiene notas de jazmín Sambac y flor de naranjo; un corazón floral que se rompe con el pachuli indonesio en su versión más edulcorada. ¿El resultado? Un concentrado de lujo que contiene más del 50% de ingredientes naturales, una dosificación que apenas se autoriza hoy en el mundo de la perfumería. Pero charlando con ellos, nos asalta una duda: ¿es
posible poner de acuerdo a tres “narices” tan importantes? “No es tan difícil como parece. Era la primera vez que trabajábamos juntos en un único proyecto”, asegura Olivier Polge. “Lancôme nos propuso el reto y nos dio una primera orientación antes de empezar –continúa–. Rápidamente nos vino la imagen de Julia Roberts y esa idea de la felicidad asociada a la sonrisa dibujada en el frasco”, recuerda Olivier. “La selección de las materias primas es muy importante, pero también la técnica que se utilice en el proceso de creación. En este caso hemos empleado pachuli, una sustancia que normalmente es muy oscura y de la que hemos conseguido sacar su lado más claro gracias a la tecnología. El objetivo principal era que todas las materias puedan expresarse con toda su identidad, y así ha sido”, añade la perfumista Anne Flippo.
Pero, ¿realmente existen aromas que evoquen la felicidad? Flippo da las claves: “Un solo aroma probablemente no despierte ese sentimiento positivo, pero una combinación, sí”. La apuesta de Lancôme está clara: “En estos tiempos de crisis, las mujeres buscan más que nunca un verdadero perfume, que te dé presencia, que deje una huella olfativa y que permanezca”, dice la firma.
Volvimos de Mónaco con una idea muy clara: 'La vie est belle' es toda una declaración de intenciones, un canto a la libertad para una mujer que quiere romper con lo establecido para ser ella misma.