1-EVITA LAS
TRAMPAS
Es una mala idea... lanzarse a todo lo
que hay en la mesa. Piénsalo bien porque,
a la vuelta, ¡pagarás el precio!
Consejo prudente: si las vacaciones
son un periodo de riesgo a la hora de
mantener la línea, puedes hacer algunos
ajustes en tu alimentación, pero evitando
en todo momento las frustraciones.
La práctica: como aconseja la doctora
Inmaculada Sánchez-Bejo, nutricionista
de la Clínica Planas, “hay que elegir
alimentos bajos en calorías y, sin embargo,
muy ricos en nutrientes. Es más saludable
elegir raciones de contenido proteico,
como ibéricos, marisco o pescado
(contienen pocas calorías y sacian al
mismo tiempo) antes que las clásicas
patatas bravas o los fritos con mayonesa.
Las frutas y las verduras de temporada
son ideales en la comida. O un gazpacho
fresquito, eso sí, hecho sin pan.
2-SI BEBES...
QUE SEA 0,0
Es una mala idea... pasarse con el alcohol. El agua es la
mejor elección ante la sed y el calor. Otras opciones son los
refrescos light y los zumos sin azúcares añadidos o, incluso, los
zumos de hortalizas, como la zanahoria o el tomate, aderezados
con una pizca de sal y pimienta, pero sin aceite. Por su parte, la
cerveza y el vino son fuente de hidratos de carbono pero, ante la
duda, son preferibles a los refrescos azucarados.
Consejo prudente: “Si optamos por la cerveza “sin”,
estaremos reduciendo hasta en un 40% la ingesta de calorías
respecto a una con alcohol”, asegura la doctora. Que conste
que no decimos que te pases las vacaciones contando calorías.
El truco está en convertir, siempre que sea posible, las bombas
calóricas estivales en su equivalente ligero. Enseguida se
convierte en un juego y psicológicamente es más positivo
sustituir que prohibir. Además, la recompensa merece la pena;
los pequeños detalles del día a día pasan factura al final de las
vacaciones y, así, evitarás volver con cinco kilos de más.
La práctica: es aconsejable que, también durante el verano,
realices cinco comidas diarias. Así, conseguirás hacer más
digestiones y quemarás más calorías. Comer cada cuatro horas
no engorda, eso sí, si se hace bien.
Clínica Planas. Telf.: 932 032 812 www.clinicaplanas.com
3-EJERCICIO
DIVERTIDO
Es una mala idea... tumbarse en la playa a tomar el sol
durante horas, además de muy aburrido.
Consejo prudente: según la doctora Sánchez-Bejo, lo mejor
es el ejercicio. “Después de la vida sedentaria que llevamos
durante el invierno, montar en bicicleta, dar paseos por la
orilla del mar o nadar en la piscina nos ayudará a quemar
calorías”, asegura. La idea es aprovechar lo que tienes: la playa
o la piscina no están mal como escenario deportivo.
La práctica: para tonificar la silueta, transforme tu paseo
diario por la orilla del mar en una sesión intensiva. O
practica la natación, pocos deportes son tan completos y tan
apetecibles con las altas temperaturas de agosto.