Lecciones de belleza

Foto: Cabello normal: es el que todas desearíamos tener pues, generalmente, se presenta brillante, fácil de peinar y con una ...

Antes de nada, ¿qué tipo de pelo tengo?

  • Normal, graso, seco, con tendencia a presentar caspa, dañado por los tintes, las mechas o los moldeadores… Sea como sea nuestro cabello, lo cierto es que las elevadas temperaturas, el salitre, el cloro, la arena de la playa y demás torturas a las que lo exponemos durante el verano hacen que nuestro pelo necesite cuidados especiales en los meses más calurosos del año. Pero antes de nada, para poder mimarlo de la manera adecuada, necesitamos saber qué tipo de pelo tenemos. ¿Cuál es el tuyo?

Cabello normal: es el que todas desearíamos tener pues, generalmente, se presenta brillante, fácil de peinar y con una apariencia saludable, reflejo de un estilo de vida equilibrado. Este tipo de pelo resulta suave, sedoso y muy agradable al tacto.

Cabello graso: este tipo de pelo es el resultado de una hiperactividad de las glándulas sebáceas, que producen un exceso de sebo que aparece en nuestro cuero cabelludo y que redundan en una apariencia capilar demasiado brillante, apelmazada y aceitosa, aunque tan sólo haga unas cuantas horas desde que te lo lavaste por última vez. Muchas veces, esto es una reacción directamente relacionada con los diferentes cambios hormonales que sufrimos a lo largo de nuestra vida, por lo que no es extraño que se presente de manera temporal en períodos como la pubertad o la menopausia. Además, los cabellos claros, al ser mucho más finos que los oscuros, son más propensos a padecer un exceso de grasa.

Cabello seco: ¿tu pelo parece siempre frágil, sin brillo, quebradizo, áspero y encrespado? Además de estos síntomas descritos, no es raro que te encuentres multitud de puntas abiertas con mucha frecuencia e, incluso, que sufras descamaciones capilares o la siempre incómoda caspa. El diagnóstico es claro, tu cabello es seco, y esto está derivado de una deshidratación capilar producida por la retención excesiva de agua que, a menudo, está ligada a una piel también seca, aunque no siempre ambas cosas tienen por qué ir parejas. Pero tranquila, como todo, esto también tiene remedio. Y no sólo porque en la actualidad existan un sin fin de productos que ayudan a paliar esta tipología capilar sino, sobre todo, porque un cambio en tus costumbres cotidianas hacia una variante más saludable, puede ayudarte a darle una inyección de vida a tu apagado cabello.