Aunque hemos estado muy reticentes a abandonar la ropa de invierno, ya es hora de lucir piernas porque ¡ha llegado el calor! El problema surge a la hora de ponerse una falda o un vestido, ya que quieres estar perfecta y, por tanto, sin ningún pelo. Además de las tradicionales cera y cuchilla existen otras técnicas: la halawa, la cera árabe o la depilación con luz. ¿Por cuál te decantas?
La mujer del siglo XXI no es la única a la que le atormentaba el crecimiento del vello en su cuerpo. Desde tiempos ancestrales, los hombres han batallado para impedir que el pelo se regenerara con múltiples técnicas. Han pasado los años y seguimos usando casi las mismas técnicas. Casi, porque en la actualidad el láser permite acabar con él definitivamente, todo un sueño para muchas.
De Oriente a Occidente
La civilización egipcia fue la pionera en lo que a depilación se refiere. El clima del país del Nilo es seco y de altas temperaturas, por eso no es de extrañar que sus habitantes tuvieran que cuidar extremadamente la higiene para prevenir enfermedades. El ideal de belleza femenino era una mujer despojada completamente de pelo. ¿Cómo lo conseguían? Con caramelo, halawa en árabe.
Esta técnica ha seguido practicándose a lo largo de los años. En la actualidad, centros de belleza como el de Cristina Camarón, en Madrid, realizan depilación con cera árabe. "Mezclamos miel, azúcar y limón en el fuego, hasta conseguir una masa", nos cuenta Cristina Camarón, la propietaria. La textura es muy parecida a la del caramelo líquido, incluso su olor y sabor –es comestible- son muy similares. Cada ingrediente con que se realiza esta pasta tiene una función: el azúcar exfolia y deja el poro abierto para una perfecta extracción; el ácido del limón retrasa el crecimiento del vello hasta cinco semanas, cuando lo habitual en ceras convencionales son tres semanas, y la suavidad nos la proporciona la miel. "Terminada la depilación, no es necesario extender crema hidratante por la zona tratada, basta con limpiar con una toalla húmeda". Y, a diferencia de la cera tradicional, la halawa es de un solo uso, por lo tanto, más higiénica. El precio es económico, en la misma línea que la cera caliente o la fría.
Tanto en Grecia como en Roma cuidaron mucho el aspecto físico. Prueba de ello son las "fotografías de la época", las esculturas, y los textos. Aristófanes, en la obra de teatro Lisístrata, hizo referencia a la depilación genital femenina, usada por las mujeres para atraer sexualmente a sus esposos: "pasaremos por nuestros maridos con el delta depilado y arderán en deseos", decía unos de los personajes.
Felices años 20
No sería hasta principios del siglo pasado, en el periodo de entreguerras, cuando la depilación volvió a ponerse de moda. Las mujeres comenzaron a vestir ropa más corta que enseñaba más piel, así que había que acabar con el vello. El método más usado era la cera, caliente y fría, debido a dos de sus grandes ventajas: es duradera y económica.
En la actualidad, miles de mujeres siguen fieles a esta técnica por las mismas razones. "La piel queda limpia y suave. En los tiempos que corren es la opción más barata, además te olvidas de los pelos durante 3 semanas", nos cuenta Helena, una abogada de 40 años, que desde los 15 lleva depilándose con cera caliente. "Si no tengo mucho tiempo, recurro a las bandas de cera fría. Son estupendas cuando te surge un plan de última hora y tienes que estar perfecta", confiesa a mujerhoy.com Eva, una ejecutiva.
La cera extrae el vello de raíz e implica dolor. Sin embargo, no es apta para todas. Hay pieles muy sensibles, tienen el umbral del dolor muy bajo o el vello se queda enquistado. Lo idóneo para ellas es la cuchilla. "Cuentas con el handicap de que a los dos días notas que en la zona en la que te has depilado ya hay pelo, pero es el precio que tengo que pagar si no quiero sufrir", sentencia Vanessa que nunca se ha depilado con cera.
La tecnología al servicio de la belleza
Los avances de la ciencia se han aplicado a las técnicas estéticas, como es el ejemplo de la depilación con luz, que puede ser de dos tipos: láser o luz pulsada (IPL).
El caso de la luz pulsada es curioso porque no surgió como método de depilación, sino para eliminar las manchas del sol en la piel, allá por los años 50. Tras varias sesiones, el pelo, en la zona que se había tratado, desaparecía y desde entonces es una de las técnicas que mejor funcionan para eliminar el vello fino, el más difícil de erradicar. Su punto fuerte: el precio, mucho más económico que el láser, ronda los 30 euros por zona y sesión, sin embargo, no consigue eliminar el pelo por completo.
"La única técnica de depilación definitiva en mujeres es el láser, los hombres solo consiguen disminuir la cantidad", como comenta a mujerhoy.com Marina Delgado, consultora del centro médico-estético Hedonai de Serrano (Madrid). Hay un láser para cada tipo de pelo y piel. Tanto el láser soprano como el diodo son los perfectos para depilar a personas muy bronceadas o de raza negra; el alejandrita acaba con el vello más rebelde, que es débil y fino.
Dudas sobre depilación con luz
¿En qué se diferencia la luz pulsada y el láser?
- Efectividad. La luz pulsada no acaba definitivamente con el vello; el láser, sí.
- Precio. IPL es mucho más económica que el láser y suele tener una tarifa plana; el precio del láser depende de la zona que se trate.
- Personal que lo realiza. El láser médico requiere de un profesional sanitario (auxiliares de enfermería, de clínica o enfermeros), mientras que para el IPL no se requiere ninguna formación específica.
¿Es lo mismo la depilación médica y la estética?
La médica, como bien indica su nombre, está supervisada por un equipo sanitario. "Antes de empezar cualquier tratamiento de depilación definitiva, un médico tiene que examinar la piel del paciente", comenta la consultora de Hedonai. Lo ideal es hacer una prueba para ver cómo reacciona la piel ante la luz.
"La diferencia principal entre la depilación médica y la estética está en la aparatología, aunque realmente no existe una división tan clara. Lo lógico es decir depilación médico-estética y, por otro lado, estética", nos dice el doctor David Muñoz del Instituto Médico Estético.
Sin embargo, existen centros estéticos que trabajan con los mismos tipos de láser que en las clínicas médico-estéticas y no tienen la supervisión permanente de un médico. "Se trata de una cuestión de marketing, el resultado es el mismo, la desaparición del pelo", señala el doctor Muñoz.
Entonces, ¿por qué pagar más si ofrecen servicio similar? "Nosotros contamos con unas prestaciones que las clínicas estéticas no. Las salas en la que se practica, por ejemplo, están preparadas con puertas opacas". Y, no olvidemos, que el láser funciona con calor. "No tiene por qué ocurrir, pero puede haber quemaduras durante la sesión de láser, por eso es imprescindible la presencia de un médico", como nos cuenta el doctor.
Si la potencia de la luz es la adecuada y se va aumentando conforme transcurren las sesiones, el vello desaparecerá. "Aunque sea el mismo aparato, el estético siempre va a tener menos potencia, pero todos son igual de efectivos", sentencia Marina Delgado, de Hedonai.