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Foto: Hace 20 años, este problema sólo afectaba al 25% de la población femenina. Así que es lógico preguntarse por qué, en ...

Alta sensibilidad: protege tu piel

  • ¿Formas parte del 70% de españolas que declara tener la piel sensible? Entonces, extrema los cuidados: tu epidermis es muy vulnerable a las agresiones externas e internas.

Hace 20 años, este problema sólo afectaba al 25% de la población femenina. Así que es lógico preguntarse por qué, en este plazo de tiempo, casi se ha triplicado el número de mujeres que tienen la piel sensible. Buena parte de culpa la tienen las constantes agresiones externas, como la radiación ultravioleta, los cambios térmicos bruscos, la polución o la reducción de la capa de ozono. A esto se le unen ciertos factores internos, propios del estilo de vida moderno: el estrés, una mala alimentación o incluso el tabaco. Todos ellos agravan considerablemente el problema de las pieles sensibles.

¿Cómo identificarla?

Una piel en condiciones normales cuenta con una función de barrera para defenderse de estos agentes, tanto externos como internos. Sin embargo, un cutis sensible es especialmente vulnerable al efecto de estas agresiones y reacciona de manera desproporcionada. La razón es que este tipo de dermis, fina y muy frágil, tiene mermada su capacidad para retener agua y lípidos. Como consecuencia, su película hidrolipídica no puede protegerla ni defenderla adecuadamente y reacciona ante la más mínima agresión. Ahora, en invierno, un simple contraste de temperatura –del frío exterior a un ambiente interior con calefacción– es suficiente para que una piel sensible presente alguno de sus síntomas característicos. Puede ser que enrojezca o que notes una sensación de calor o quemazón en la zona de las mejillas; también puede que la epidermis se muestre tirante o áspera, e incluso que pique.

Estas manifestaciones tan incómodas son totalmente imprevisibles, pero se pueden controlar. Para ello, hay que seguir unas pautas de cuidados muy concretas y es imprescindible utilizar productos específicos para este tipo de pieles. Estos compuestos ayudan a reducir la sensibilidad y, por lo tanto, contribuyen a proteger y fortalecer la epidermis. En este sentido, los laboratorios Clinique acaban de lanzar Comfort on Call, un nuevo producto probado por dermatólogos y alergólogos que, además de producir un alivio inmediato, ayuda a reducir la reactividad de las pieles más sensibles a través de un uso continuado. Esta crema incorpora por primera vez extracto de jabara, una rara fruta cítrica japonesa que posee potentes propiedades antiinflamatorias y antialérgicas, gracias a su alto contenido en isoflavonas. Según el doctor Tom Mammone, director de I+D de los laboratorios Clinique: “Comfort on Call actúa como si fuera un escudo protector invisible que fortalece la función barrera de la piel, haciéndola menos vulnerable y reactiva frente a las agresiones externas”. Pero este producto no sólo ayuda a las pieles reactivas; también permite a la epidermis ajustarse a los cambios de temperatura y a los niveles de humedad.

Tratamiento especial

Las pieles sensibles requieren unos cuidados muy específicos:

• La limpieza debe hacerse con cosméticos adaptados a las peculiaridades de este tipo de epidermis. Esto significa que debes emplear productos muy suaves, que hidraten y no resequen. Las texturas más apropiadas son las leches ligeras que no requieren aclarado. En cambio, se desaconsejan todos los jabones, por muy suaves que sean, porque provocarían una mayor sequedad y tirantez.

• Hay que evitar el agua del grifo, habitualmente calcárea. Resulta preferible utilizar tónicos sin alcohol que contengan ingredientes botánicos naturales con propiedades calmantes, como la caléndula o el rusco. También puedes optar por aguas termales como la de Vichy, La Roche-Posay o Avène.

• A la hora de comer, reduce las cantidades de grasas, alcohol y alimentos picantes. En cambio, debes aumentar la ingesta de frutas y verduras.

• En tu tratamiento diario, debes seleccionar cosméticos que, en su formulación, no contengan perfume, alcohol, conservantes ni colorantes. Todos ellos son ingredientes susceptibles de provocar reacción en las pieles sensibles. Además, es importante que tus productos incluyan activos que aumenten la resistencia de la barrera cutánea, para que se pueda defender en mejores condiciones de las agresiones externas. Los laboratorios Biotherm, que acaban de reformular su línea de productos Aquasource biosensitive, específica para este tipo de pieles, lo han conseguido gracias a la incorporación de phyto omegas vegetales 3 y 6. 

• Prescinde del tabaco y evita tomar el sol, que es uno de los factores que mayor sensibilidad provocan en la piel. Es muy importante que te apliques protección solar a diario, pero asegúrate de que no contenga filtros solares químicos que pueden irritar la piel.

• Si tienes la piel sensible, la tienes en todo el cuerpo, aunque el problema se manifieste en las zonas más expuestas, como la cara. Utiliza productos específicos no sólo en el rostro o en el contorno de ojos, sino en todo el cuerpo.

Rojeces visibles

Las pieles sensibles sufren dos patologías que, además de incomodar, acomplejan muchísimo a quien las padece: la cuperosis y la rosácea. Ambas se delatan por las rojeces que aparecen en la piel, y en ocasiones podemos confundirlas. La dra. Lola Bau, de la Academia Española de Dermatología (AEDV), nos aclara las diferencias: “Cuperosis es un término más estético, que se refiere al enrojecimiento de la piel, mientras que “rosácea” es una palabra médica. Se trata de una enfermedad con varios periodos evolutivos, en los que el enrojecimiento se acompaña de pústulas y pápulas”.

La cuperosis está provocada por una dilatación superficial de los vasos sanguíneos. Eso hace que en los pómulos y en las aletas de la nariz aparezcan esas pequeñas venitas y capilares enrojecidos. “Los tratamientos con láseres vasculares son muy efectivos para acabar con este problema estético”, afirma la dermatóloga. La rosácea es un trastorno caracterizado por zonas de piel enrojecidas con vasos sanguíneos dilatados sobre los que se forman pústulas. “Requiere seguir un tratamiento con antibióticos por vía tópica, como el ácido azelaico o el metrodinazol”, asegura esta especialista. Quien la padezca debe tener mucha paciencia: es difícil que desaparezca. Y aunque hay periodos en los que remite, también existen otros en los que puede reaparecer con brotes más severos.

Los afectados por la rosácea deben evitar exponerse a contrastes térmicos y también a ambientes calurosos y húmedos, o fríos y ventosos. Además, deben suprimir de su dieta alimentos vasodilatadores como el café, el té o el alcohol, y evitar las bebidas muy calientes, las comidas picantes y los quesos fermentados. El estrés es un perfecto aliado para que los brotes se agudicen y la patología persista.