Tratamientos

Foto: Aceite. Se extiende con suma facilidad y suele incorporar índices de protección muy bajos. Los hay que dejan una ...

Carta de solares

  • Descubre cuál es la textura que mejor se adapta a las necesidades de tu piel. Puedes proteger la piel con aceites, geles, leches corporales, polvos compactos, cremas acuosas en spray o espumosas...

Aceite. Se extiende con suma facilidad y suele incorporar índices de protección muy bajos. Los hay que dejan una película grasa sobre la piel, pero también existen los denominados aceites secos, que evitan esa sensación “ escurridiza” que no agrada a todos.

Agua. Su principal ventaja es que refresca, hidrata y carece de grasa. Pero su gran inconveniente es que tiene factores de protección tan bajos que es necesario combinarla con otras texturas que contengan una protección más elevada. Un plus: habitualmente se presenta en spray, por lo que resulta cómoda y sencilla de aplicar, incluso en las zonas de más difícil acceso.

Bálsamo. Tiene una textura más consistente y espesa que la crema. En muchas ocasiones, tras su aplicación, deja sobre la piel una capa blanquecina resistente al agua y al sudor. Perfecta para proteger las zonas más sensibles, así como lunares o cicatrices.

Barra. Está formulada con diferentes ceras que le confieren su textura sólida y la hacen resistente al agua y al sudor. Se presenta en un cómodo formato stick y se suele utilizar para proteger pequeñas áreas de piel, como la nariz o el contorno de los ojos.

Crema. Suele ser densa e incluso untuosa, pero no por ello deja de fundirse perfectamente con la piel. Es la fórmula por excelencia de los protectores para el rostro, porque además tienen una gran poder de hidratación. Las hay incluso que incorporan pigmentos para dejar sobre el cutis un suave tono bronceado.

Espuma. Suave y esponjosa, se aplica con suma facilidad, sin dejar rastro de grasa sobre la piel, por lo que es una de las favoritas de los hombres, que se la pueden extender rápidamente.

Gel. Sin duda es la fórmula predilecta de los hombres porque, además de ser no grasa, su contenido en agua permite una inmediata absorción, además de dejar sobre la piel una agradable sensación de frescor e hidratación. El inconveniente es que es muy poco resistente al agua.

Leche. Sumamente hidratante y ligera, no deja la piel pegajosa. Habitualmente, suele ser la textura elegida para la gran mayoría de los protectores corporales.

Manteca. La fórmula más untuosa y también, muy resistente al agua. Implica más trabajo y hay que insistir para extenderla, pero es idónea para saciar las necesidades especiales de las pieles más secas.

Polvo compacto. Además de proteger, cubre la piel con una textura en crema-polvo que deja sobre el cutis un suave velo de color, al tiempo que disimula sus pequeñas imperfecciones. Su acabado es mate y muy natural. Cada vez hay más seguidoras de esta fórmula.