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Foto: Cinco ejemplos para tomar nota Primer paso. Sonríe para localizar el punto central de tus mejillas. Es en ese lugar ...

Maquíllate blush

  • El tipo de piel que tengas va a condicionar el maquillaje que debes utilizar. En el caso de que tu piel sea seca o normal, opta por elegir un blush en crema. Si ves que es demasiado oscuro o intenso, puedes rebajarlo en la palma de la mano con un poco de crema hidratante. El colorete en polvo siempre se utiliza despues de haber empolvado el rostro.

Cinco ejemplos para tomar nota

Primer paso. Sonríe para localizar el punto central de tus mejillas. Es en ese lugar donde debes aplicarte el colorete, siempre teniendo en cuenta el tipo y la forma de tu rostro a la hora de extender el maquillaje.

Rostro anguloso. Con facciones marcadas, es conveniente que escojas una textura muy trasparente con un tono delicado, ya que un color demasiado pigmentado endurecerá tus rasgos. Aplícatelo con ligeros golpecitos.

Rostro redondo. Tienes que procurar alargarlo y esculpirlo. Extiende el maquillaje en el fondo de la mejilla, formando un triángulo en diagonal, con el vértice hacia la nariz. Usa las yemas de tres dedos para extendértelo.

Rostro cuadrado. Se busca afinar y dulcificar los rasgos. Para ello, haz un triángulo cuyo vértice apunte hacia el exterior. No te olvides de extenderlo con pequeños golpecitos para que el resultado sea mucho más natural.

Rostro alargado. Hay que procurar ensancharlo. Pon el blush en el centro de tus mejillas, aplicándotelo hacia el exterior de la cara, en círculos concéntricos, pero que sean a la vez inapreciables.