El chicarrón australiano, que acaba de ser padre por primera vez, nos habla de su vida junto a Elsa Pataky, su trabajo y sus secretos para mantenerse en forma. Él también está en plena operación Biquini y es su mujer quien le regaña cuando le ve comer madalenas.
Chris Hemsworth está feliz y se le nota. A su recién estrenada paternidad hay que añadir sus triunfos profesionales. El actor australiano y su mujer, la también actriz Elsa Pataky (se casaron en 2010), son los orgullosos padres de una niña llamada India Rose, que nació el 11 de mayo. Este año se presenta especialmente ajetreado.
En su primera aparición en Hollywood interpretó al padre de James T. Kirk, George Kirk, en Star Trek (2009), aunque fue su papel en Thor, todo un éxito de taquilla en 2011, el que le catapultó al estrellato en Hollywood. Tras estrenar 'Los vengadores' y la esperadísima 'Blancanieves y la leyenda del cazador', todos esperamos con expectación el retrato que ha realizado de James Hunt en el filme biográfico 'Rush' y dirigido por el ganador de un Oscar Ron Howard. La película aborda la rivalidad entre Hunt y el campeón de Fórmula 1 Niki Lauda.
Hoy Corazón ¿Cree que ser padre le cambia a uno la vida?
Chris Hemsworth Estoy seguro de que van a cambiar muchas cosas. Estoy muy animado, pero de repente me he dado cuenta de que no es nada fácil. Que estúpido he sido pensando que lo era. Siempre me han gustado los niños y quería tener una familia. No cabe duda de que es un reto. Todo el mundo dice que es duro, pero también lo mejor que les ha pasado en la vida.
H.C. ¿Qué cuentos clásicos va a leerla?
C.H. No lo sé. Blancanieves, aunque probablemente no le deje ver la película durante varios años (Se ríe). De niño debí de haber leído cuentos clásicos pero los conozco sobre todo por los dibujos animados. Los libros que me leían eran más del estilo de El señor de los anillos, El hobbit, las novelas de Terry Brooks, Sara Douglass… Ese tipo de cosas, pero no clásicos.
H.C. ¿Cómo piensa criar a su hija siendo de Australia, casado con una española y afincado entre Hollywood y Londres?
C.H. Lo más seguro es que se venga de viaje con nosotros. De niño viajé mucho con mis padres y era estupendo. Pude conocer todo tipo de formas de vidas y experiencias, y creo que aquello me abrió mucho. No tenía una opinión limitada del mundo porque había visto muchas cosas. Espero que pase lo mismo con mis hijos. Además, los niños se adaptan a todo, ya sea en una ciudad pequeña o en varios lugares diferentes. No hay una respuesta correcta. Si quieres a tus hijos y vienes de una familia cariñosa, ya tienes el 99% de lo que te hace falta.
H.C. ¿Y serán bilingües?
C.H. Yo por desgracia no... Ojalá lo fuese, me encantaría. Elsa no para de decirme que aprenda español porque los niños lo hablarán y no voy a enterarme de nada. Eso me da algo de motivación… por si hablan de mí.
H.C. ¿Cómo habla con su suegra?
C.H. En inglés chapurreado. Ella hace todo el trabajo y yo me siento en un rincón avergonzado. Si me ofrece un café, la contesto en español “Sí, sí, claro, mi amor”. Y así salgo del atolladero.
H.C. ¿Alguna vez pensó cuando rodaba Home and away que llegaría tan lejos como actor?
C.H. Confiaba en que ocurriese. Era bastante ingenuo en general cuando terminé de estudiar. Quería ir a Hollywood y ser actor. Después surgió Home and away y estoy muy agradecido porque pude aprender y descifrar lo que estaba haciendo. Sigo averiguándolo. Siempre he querido hacer esto. Si me hubieran preguntado si iba a ocurrir mi respuesta habría dependido de mi estado de ánimo.
H.C. ¿Cómo describiría a los chicarrones australianos?
C.H. Son gente sencilla (Se ríe). Con una actitud despreocupada. Un poco de drama de vez en cuando, divertidos. Les gusta reírse, hacer surf… (Se ríe).
H.C. ¿Por qué los cuentos clásicos han vuelto al cine?
C.H. Supongo que son historias muy conocidas. Desde un punto de vista económico, los estudios corren menos riesgos. Buscan proyectos más a su favor y los cuentos obviamente los conoce todo el mundo. Son historias que han sobrevivido tantos años que deben de tener algo bueno. Cada vez parece más difícil conseguir que la gente vaya al cine. Hace falta algo que sólo se pueda encontrar en el cine. No hay nada igual. Son varias las razones.
H.C. ¿Cómo cambiaron la historia para Blancanieves y la leyenda del cazador?
C.H. La temática sigue ahí y los personajes también. Pero también hay relatos pequeños que le dan más profundidad.
H.C. ¿Será una trilogía?
C.H. El estudio ha pensado que si es un éxito se hará otra película. No lo sabremos hasta más adelante. Ésta es la historia original, eso está claro. Hay muchas opciones en cuanto a dónde puede llevarse.
H.C. ¿Cree que intimida a otros actores porque tiende a eclipsarles con su físico, como a Robert Downey Junior en Los vengadores?
C.H. Robert Downey Junior es el que me intimida a mí. Nuestra experiencia no ha podido ser mejor. Creo que era consciente, puede ser, de que le tendría miedo. Físicamente no lo sé. Habría que preguntárselo. Las personas como él tienen mucho más peso. Su experiencia y conocimientos intimidan mucho más que la altura.
H.C. ¿Qué le da miedo en la vida real?
C.H. Aburrirme y encorsetarme en un trabajo donde no me divierta o esté limitado en cuanto a dónde puedo llegar. Por eso me atrae este mundo, porque me mantiene interesado y me hace cuestionarme la vida. También me permite viajar y ver mundo. No poder hacerlo me asusta. Si se viniera todo abajo no estaría demasiado contento.
H.C. Es demasiado joven para haber conocido a James Hunt cuando estaba en lo más alto, pero ¿había oído hablar de él antes de conseguir el papel en Rush?
C.H. No lo conocía. Sabía algo de Niki Lauda, aunque no demasiado. Tuve que meterme en su biografía, sus libros y los vídeos, lo que fuera, para aprender sobre él. Rodamos en Londres y enseguida me di cuenta de lo popular que había sido. Es fenomenal hablar con la gente que le conocía. Por lo que comentan era todo un personaje. Niki Lauda era calculador y muy analítico dentro y fuera de la pista. James, por el contrario, en ambos mundos, era reservado, animal, lleno de adrenalina y sobre la pista bastante temerario. Aun así, no puede dudarse de su increíble talento. Después, como él mismo cuenta, se dejaba llevar, bebía y se iba de fiesta. Así se liberaba. Niki se iba a dormir, practicaba y reflexionaba. Y los dos acabaron compitiendo por el campeonato… Fue lo que ocurrió, no es ficción.
H.C. ¿Tenía conocimiento de su accidente mortal?
C.H. Sí, aunque sólo porque Niki sigue vivo. No conocía los detalles pero sí la historia en general.
H.C. ¿Cómo es trabajar con gente de tanto talento como Natalie Portman y Charlize Theron?
C.H. Y ahora con Kristen también. Las tres son estupendas, increíbles. Tienen enfoques muy diferentes en el trabajo y personalidades totalmente distintas.
H.C. ¿Ha aprendido algo de cada una?
C.H. Sí. Natalie es una persona muy tranquila en sus planteamientos. Estoy seguro de que trabaja muchísimo fuera, pero hace que parezca muy fácil cuando está actuando. No se altera. ¿Qué he aprendido? Es muy inteligente y eso intimida. ¡Dios! El hilo común es que se cuestionan las cosas. Todo actor o actriz busca la verdad, a eso nos dedicamos. No estamos ahí para obedecer órdenes sino que nos preguntamos y cuestionamos las cosas. Nos planteamos qué opciones tenemos y después es cuando creo que conseguimos sacar nuestras interpretaciones más interesantes.
H.C. ¿Cuánto ejercicio hace falta hacer para mantener un cuerpo como el suyo?
C.H. Con Thor me pasé dos años levantando pesas, comiendo y comiendo, y tratando de coger peso. Lo conseguí y ahora llevo meses corriendo y boxeando para librarme del peso. Nunca había pensado en las dietas hasta hace unos años y no puedo decir que lo disfrute. Es lo peor. De repente, en lo único que piensas es en la comida, como si fueras un adicto. Me gusta estar activo. De adolescente practicaba muchos deportes y me he quedado con eso.
H.C. ¿Ser tan grande y tener un cuerpo como el suyo refuerza la confianza?
C.H. En realidad es al revés. Con Thor, mientras ganaba peso, me miraba en el espejo todos los días y pensaba que no estaba funcionando, así que volvía a ir al gimnasio. Miraba los tebeos y pensaba que no me parecía en nada. Los seguidores de los cómics me van a crucificar, no va a funcionar. Te obsesionas. Ahora que he perdido peso, lo recuerdo como una persona diferente. Pienso en esa persona y creo que algo funcionó pero hay una psicología extraña porque estaba buscando un extremo.
H.C. ¿No le hace sentirse muy macho?
C.H. No, te crea una inseguridad rara. Está claro que me sentía sano y en forma, y eso está bien, pero el cerebro funciona a su manera y de repente dejas de ver lo que ven los demás.
H.C. ¿Qué le resulta más difícil, coger peso o quitárselo?
C.H. Creo que perderlo. Por lo menos mientras ganaba peso estaba alimentado. Ahora veo donuts, café y chocolate por todas partes. Tengo que ser disciplinado.
H.C. ¿Intercambia secretos de dietética con su mujer?
C.H. Ella es mucho mejor que yo. Me regaña si me ve con una madalena. Se le da muy bien. Me mantiene a raya. A los dos nos gusta ser activos y estamos bastante sanos casi todo el tiempo, un 70/30, creo que eso es lo importante. Es inevitable tener tropezones pero no pasa nada si son excepciones.