Una Copa del Rey sin Reyes, Príncipes ni Infantas

     Mañana empieza una Copa del Rey de Vela que nada tendrá que ver con las ediciones anteriores. Por primera vez en muchos años, ningún miembro de la Familia Real aparecerá por el Real Club Náutico de Palma de Mallorca dispuesto a embarcar en un velero y a salir a competir en la regata. Tampoco aparecerán la Reina con sus nietos ni la Princesa con sus hijas, ni el numeroso grupo de fotógrafos que, bajo un sol sofocante, aspiraban a sacar la foto del verano, que era prácticamente la misma desde hace 30 años, pero que cada año reflejaba como iba creciendo y cambiando la Familia Real.

    Este verano será diferente. Mientras más de un centenar de tripulaciones se disputarán los trofeos en el mar, los Reyes y los Príncipes mantendrán su actividad de trabajo habitual. Incluso, durante esos días, don Juan Carlos viajará a Moscú, donde recogerá el premio estatal de la Federación Rusa, que se le concedió hace un año. Nada más conocer que se le había otorgado, en junio de 2011, el Rey donó los cinco millones de rublos –unos 120.000 euros– con los que estaba dotado a la restauración de Lorca. Como la entrega del galardón se retrasaba, el Monarca decidió anticipar el dinero y el pasado diciembre ordenó una transferencia al Ayuntamiento de Lorca. La próxima semana Don Juan Carlos recuperará ese dinero cuando las autoridades rusas le entreguen el premio.

    Mientras tanto, la Reina y los Príncipes continuarán con su agenda, aunque todo parece indicar que don Felipe se trasladará a Palma el próximo sábado para entregar los trofeos a las tripulaciones ganadoras de la Copa del Rey. Pero será un viaje de ida y vuelta, como tantos otros.

    Esta misma semana los Príncipes han estado en Lérida y en Cádiz, donde han entregado los reales despachos de empleo a los suboficiales de la Academia General Básica del Ejército de Tierra y de la Escuela de la Armada. En años anteriores, se habló en estos actos de la forma en la que iba vestida la Princesa, considerada por algunas personas como demasiado deportiva. Sin embargo, en esta ocasión doña Letizia ha optado por elevar la etiqueta, pero sin abandonar su perfil austero.

    La Princesa también viajó a Barcelona, a clausurar un congreso de investigación sobre el cáncer, y la Reina, recién llegada de Filipinas, se desplazó a la capital catalana y a Lorca. En Barcelona doña Sofía presidió el décimo aniversario de la comisión de protección de los derechos de los animales en el Colegio de Abogados. Un acto al que asistió encantada, pues de todos es sabido su amor por los animales, que la ha llevado a ser casi vegetariana.

    Pero el acto más bullicioso fue la audiencia que los Reyes concedieron a los más de 200 jóvenes procedentes de 51 países que participan en la Ruta Quetzal BBVA con Miguel de la Quadra-Salcedo y que el pasado día de San Juan enviaron al Rey su felicitación desde la otra orilla del Atlántico.

Publicidad
Publicidad