"La única reina a la que he vestido ha sido a Eva Perón", afirmó en una ocasión Christian Dior. Al cumplirse el 60º aniversario de la muerte de la mujer que revolucionó la política argentina y se convirtió en un mito en todo el mundo, recorremos los momentos más importantes de su corta pero intensa vida, y analizamos el estilo que le hizo famosa.
Al igual que Grace Kelly en Estados Unidos, Eva Duarte era una de las actrices más bellas de la época en su Argentina natal. Sin embargo, si Evita ha pasado a la historia como un mito inmortal, es debido a aquello en lo que se convirtió después de su matrimonio. En 1944 conocía a Juan Domingo Perón y en apenas dos años se convertía en todo un ídolo político en su país.
Evita se enarboló como abanderada de la lucha feminista en Argentina ("Eva quería el feminismo, pero con trapos de Dior", aseguraba en 'La pasión según Eva' el escritor Abel Posse), consiguió el sufragio universal en su país, promovió la asistencia social a través de su fundación y se convirtió en uno de los pilares más sólidos del peronismo.
Su capacidad de oratoria quedó más que demostrada en un sinfín de discursos que animaban a la lucha obrera, como este, su último mitin antes de retirarse por un cáncer de útero que terminaría con su vida a los 33 años. Ante un millón de peronistas congregados frente al balcón de la Casa Rosada, pronunció frases como: "la felicidad de un solo descamisado vale más que mi propia vida" o "mi gloria es y será siempre el escudo de Perón y la bandera de mi pueblo".
Evita, lección de estilo
Admirada por miles de almas y odiada a partes iguales por otros tantos,
Evita era quien guiaba los pasos
hacia el justicialismo de sus 'descamisados', pero con el estilo de una dama que, de procedencia humilde, había entrado en la alta sociedad
vestida de alta costura. Evita hablaba de
lucha obrera, de igualdad, de revolución, de feminismo; pero lo hacía enfundada en
trajes firmados por Dior o Balenciaga.
El propio
Christian Dior, uno de sus modistos de cabecera, llegó a asegurar que "
la única reina a la que he vestido ha sido Eva Perón", y se dice que tenía un maniquí con las medidas de la Primera Dama argentina en su taller de París.
Evita hizo suyo el 'new look' en sus estilismos de día, y en las grandes galas de noche, los
vestidos princesa, con escotes palabra de honor y ricas faldas con amplios volúmenes, eran sus preferidos. Nunca faltaban las
joyas ostentosas, ni los zapatos de
tacón o, en las épocas más frías,
las pieles más lujosas.
Como si de una aristócrata se tratara, la Primera Dama de la República de Argentina seguía a pies juntillas
las tendencias que se marcaban desde Europa y, vestida por
Dior o Balenciaga, igual lucía lunares que flores o estampado 'glen check' (Príncipe de Gales).
Su vida, su lucha y su estilo han sido argumento de musicales que han llenado temporada tras temporada los mejores teatros del mundo, de Broadway a la Gran Vía, la mismísima
Madonna se puso en su piel en la película 'Evita' y casi todos hemos tarareado alguna vez el "
Don't cry for me, Argentina".
Más allá de la polémica o la ideología,
el mito de Evita sigue vivo en el 60º aniversario de su prematura muerte a los 33 años por cáncer de útero.