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Llega un punto en el que las 'celebrities' no saben qué hacer con el dinero. Si no, es difícil de explicar los caprichos que exigen, por ejemplo, a la hora de ir a un hotel. Os presentamos una docena de excentricidades salidas de la mente de los famosos.

Tienen dinero para dar y regalar. Y, aunque no lo regalen directamente algunos de sus caprichos son sinónimo de tirar el dinero por la alcantarilla. Quizás, con estos gestos de extravagancia tan solo quieran demostrar que pueden hacer todo cuánto quieran siempre y cuando se pague con dinero.

El último en hacer alarde de sus antojos ha sido Hugh Laurie. La semana pasada, durante su estancia en Ucrania, país al que acudió a dar un concierto, solicitó tener disponible las 24 horas del día una Harley Davidson.

El actor y músico, amante de las motos, igual que su personaje en la serie 'House', aprovecha siempre que puede para surcar las carreteras a toda velocidad. ¿Pedirá una igual durante su estancia en España el próximo mes de julio, donde tiene previstos dos conciertos, uno en Madrid y otro en Marbella?

Sin duda son los cantantes los que más exigencias ponen. Hace una semana visitó nuestra capital 'The Boss', una actuación que será recordada por la dedicatoria de una canción a Nacho, el joven que murió poco antes de acudir al concierto de Bruce.

Como en cada gira, Bruce Springsteen contrató a un vigilante para que se dedicara, exclusivamente, a mantener vigilada las 24 horas del día sus instrumentos. Y es que la guitarra para el gran jefe, es una prolongación de su cuerpo.

Madonna no planta sus posaderas de diva en cualquier taza del váter. La polémica artista exige que, en la habitación de cada hotel en el que se hospeda, se coloque un inodoro nuevo y ser ella misma la que lo estrene.

Jennifer Lopez también es algo escrupulosa, por eso se lleva las sábanas de casa cada vez que tiene que dormir fuera. Eso sí, la habitación en la que se aloje tiene que ser completamente blanca y tener aparatos de gimnasio para no descuidar el culto a su cuerpo.

Y del blanco al negro, porque Luis Miguel no duerme en una habitación que no tenga las cortinas oscuras y que eviten que los rayos del sol le despierten antes de tiempo.

Ríanse ustedes de los baños en leche de Cleopatra. Mariah Carey necesita que su suite esté provista con agua mineral francesa suficiente como para llenar una bañera en la que relajarse junto a sus perritos.

Si Elton John pidió a finales de los 90 que su habitáculo estuviese repleto de orquídeas blancas, Chayanne exige que este esté lleno de frutas traídas directamente de su Puerto Rico natal para evitar la morriña.

También es peculiar la petición de Miguel Bosé, que precisa de una tabla de planchar allá donde vaya. Claro que, si uno quiere ir de punta en blanco, es esencial contar con el instrumental preciso.

Karl Lagerfeld tiene frito a uno de sus asistentes domésticos, al que le ha encomendado la ardua tarea de actualizar con la música más moderna los 70 iPods de los que dispone en su dulce morada.

Mucho más glamuroso era el capricho de Juan Antonio Roca, del que se descubrió cuando comenzó la investigación del caso Malaya que tenía colgado en el cuarto de baño un cuadro de Joan Miró.

Y para chulos los Beckham, que unas Navidades pagaron 1.800 euros a un señor para que les abriese los regalos. Hay quienes no saben qué hacer con tanto dinero y todos estos ejemplos son buena muestra de ello.

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