Hay coincidencias espaciotemporales que sorprenden. Tal fue la de la presentación de la firma Morellato en Madrid ayer. España se jugaba el pase a la final de la Eurocopa 2012 contra Portugal, y la novia de Cristiano Ronaldo, Irina Shayk, era la nueva imagen de la casa de joyas italiana. Vestida de blanco, con un visible bronceado y más guapa que nunca, la modelo rusa se presentaba ante los medios sonriente y tarde, muy tarde, tanto que los himnos de ambos países ya sonaban sobre el terreno de juego.
Posó, sonrió y pasó hacia el jardín, donde estaba prevista una cena. Pero como la organización lo tenía todo previsto, allí había también un televisor donde tanto ella como el resto de los invitados pudieron disfrutar de un partido vibrante, complicado y que finalizó con una victoria para España.
Allí dentro, mientras Cristiano jugaba sus cartas junto a su selección, la modelo nos dedicaba unos minutos en los que pudimos ver a una Irina más relajada, que mostraba su lado más interesante e incluso bromeaba con los periodistas cuando le preguntaban por sus secretos de belleza. “¿Por qué quieres saberlo?”, preguntaba entre risas, como si fuera el asunto mejor guardado de la historia. Al final todo se resume en “ser feliz, si te sientes bien por dentro, estarás guapa por fuera”, comentaba.
Ella, claramente apoyaba a la selección portuguesa. Sin embargo, el resto de los invitados, casi en su totalidad, apoyaban a la española. Incluido Paolo Vasile, que disfrutó con el partido como un aficionado más. Lo mismo que Guti, que llegó ataviado con unos originales zapatos firmados por Christian Louboutin y sin la compañía de su futura esposa, Romina Belluscio. Por el evento también pasaron la actriz y presentadora Yvonne Reyes, una simpatiquísima Regida Do Santos y la actriz Ana Fernández acompañada de su novio.
Todos ellos admiraron la nueva campaña de Morellato con Irina Shayk como imagen y vibraron con los penaltis que marcaron los españoles. Por suerte para ella, cuando llegó ese momento, la novia de Cristiano ya se había recogido en sus aposentos.