Ahora que probablemente haya encontrado al hombre de su vida en Justin Theroux, Jennifer Aniston reconoce sentirse tranquila y feliz. Ha dejado de fumar, se ha comprado un apartamento en Nueva York y quiere seguir haciendo comedias románticas como las que la han convertido en estrella de Hollywood. «Hace mucho tiempo que aprendí a no preocuparme por lo que no puedo controlar. Siempre busco la armonía en mi forma de vivir y en las relaciones con mis amigos. Por eso me encantan las películas que tienen una mirada positiva. Yo también intento ver la vida de esa manera».
Aniston encontró el amor cuando trabajaba en una de sus últimas películas, 'Sácame del paraíso', en la que interpreta, junto a Paul Rudd, a una pareja sofisticada de Nueva York que decide cambiar la jungla de asfalto por una vida alternativa en una comuna. Allí conocerá a su media naranja, el personaje de Theroux, cuya naturaleza despreocupada la acabará conquistando. Desde ese rodaje, ambos actores se han convertido en inseparables y su romance tiene visos de convertirse en una relación duradera.
Hoy Corazón Parece que la vida le sonríe últimamente.
Jennifer Aniston Estoy viviendo una época muy feliz y trato de saborear todo lo que está pasando en mi pequeño mundo. Me gusta lo que hago. Ahora paso más tiempo en Nueva York y pienso en nuevos proyectos. Siento que tengo mucha libertad y energía, y eso es bueno.
H.C. Dicen que ha dejado de fumar.
J.A. Lo estoy intentando. Todos los demás aspectos de mi vida son ridículamente sanos en cuanto a mi alimentación, el ejercicio que hago y mi forma de cuidarme. He intentando dejarlo más veces, pero esta vez me lo estoy tomando muy en serio.
H.C. ¿Tiene algo que ver con que quiera formar una familia?
J.A. (Risas) Según la prensa, he estado embarazada tantas veces… Existe un deseo persistente de verme casada y embarazada. Si tiene que pasar, pasará. Los demás tendrán que esperar igual que yo.
H.C. A lo largo de los años se le ha identificado como a una experta en relaciones sentimentales. Muchas de sus películas hablan de las vicisitudes de la pareja, ¿cree que tiene intuición al respecto?
J.A. Algunos amigos me piden consejo y creo que tengo una buena perspectiva respecto a lo que una pareja puede hacer para ser más feliz y disfrutar de un tiempo más productivo en común. Una de las cosas principales es ser muy abierto y comunicativo. Si estás con alguien y pasas la mayor parte del tiempo con él, quieres descubrir lo que le gusta y decirle lo que te gusta hacer a ti y cómo quieres que te trate. A veces, preferimos no hablar de esas cosas porque queremos ser románticos por naturaleza y dejarnos llevar por el amor, pero lamentablemente los detalles pueden acabar convirtiéndose en un obstáculo. Cada miembro de la pareja debería hablar sobre cómo hacer al otro más feliz. Dos personas inteligentes pueden comunicar sus sentimientos sin ofenderse mutuamente. Siempre es mejor ser abiertos que caer en conductas o hábitos que irriten o molesten a la pareja sin saberlo.
H.C. ¿Los hombres suelen ser más despreocupados en este sentido?
J.A. Las mujeres suelen ser las que se ocupan de la relación. Nos encanta cuidar nuestra casa y somos muy activas, pensando y preocupándonos siempre por todo lo que tiene que ver con nuestra pareja. A ellos no les preocupan tanto esas cosas. No es que no les importen, sino que tienden a pensar que todo sigue igual, cuando las relaciones están siempre en evolución. Por algún motivo, las mujeres suelen ser mucho más sensibles a los detalles. Por eso nos gustan los hombres capaces de ser románticos y masculinos a la vez, y que sepan lo que quieren en la vida.
H.C. ¿Por qué es tan frágil el amor?
J.A. Tal vez porque es tan extraordinario y maravilloso que cuesta mucho mantenerlo vivo. No se puede dar nada por hecho. Hay que cuidarlo como se hace con una planta, prestando atención a lo que está pasando en la relación y dándose cuenta de que el amor cambia y evoluciona.
H.C. ¿Cree que muchas parejas se limitan a esperar o asumen que las cosas se arreglarán por sí solas?
J.A. Todos tenemos una tendencia natural a dar por sentado que no pasa nada y dejamos que las situaciones empeoren. El problema es que estamos en evolución constante como personas y nuestros intereses y perspectivas pueden cambiar con el tiempo. Hay que ser sensibles a esos cambios en la pareja y viceversa. Puede ser apasionante cuando se está abierto a ello. Conseguir que una relación funcione pasa por planteársela como un proyecto vital. Hay que esforzarse para ser comunicativo y responder a las preocupaciones del otro. Las parejas tienen que hablar.
H.C. ¿Le parece que las relaciones de hoy en día son más inestables que antes porque las mujeres son ahora más conscientes de sus necesidades?
J.A. Hay mucha verdad en eso. Las mujeres somos más conscientes de nuestro poder y ya no nos da miedo decir lo que queremos. Eso, como es lógico, ha transformado la dinámica de las relaciones de pareja. Pero ellos también están cambiando. Tienen que redefinir su papel. Cada vez somos más iguales y eso se traducirá en nuevos parámetros en cuanto a la pareja. Todavía estamos buscando la solución. Creo que lo importante sigue siendo ser abiertos, vulnerables y comunicativos.
H.C. En alguna ocasión, ha comentado que su carrera le ha servido de refugio cuando las cosas le han ido mal...
J.A. La interpretación me ha servido para estar en contacto con mis sentimientos más profundos y explorar muchas emociones. El divorcio de mis padres me dejó con mucha tristeza y malestar, y actuar fue mi forma de superarlo. Tuvo que pasar mucho tiempo hasta que finalmente me liberé de tanta duda y confusión. Esas experiencias me han hecho mucho más sensible. Cuando por fin se es capaz de comprender las cosas, la vida se vuelve más fácil.
H.C. ¿Es de las que suele hablar de relaciones sentimentales con sus amigos?
J.A. Siempre he intentado dar mucho apoyo a las personas que tengo cerca y me gusta pensar que doy buenos consejos. Creo que habría sido una buena terapeuta si no me hubiese convertido en actriz. Me encanta ayudar a mis amigos como ellos me han ayudado a mí. Me parece muy saludable mantener este tipo de conversaciones con los amigos porque ayuda a solucionar las cosas.
H.C. Se habla mucho de que siempre está estupenda y en plena forma, pero asegura que no es una fanática del ejercicio.
J.A. Practico ejercicio con regularidad, pero nunca me ha gustado pasar horas enteras en el gimnasio ni hacer miles de abdominales. Suelo hacer ejercicio durante media hora, cuatro o cinco días a la semana, y correr, porque me da energía. Sé cuándo decir que no a la comida si he ganado un par de kilos y me encantan las ensaladas gigantes. Evito la comida basura y no llevo ningún régimen complicado.
H.C. ¿Y el yoga?
J.A. Me encanta hacer yoga, porque me gusta lo que hace con mi cuerpo y la paz interior que me da. El yoga me deja muy relajada, tranquila y me ayuda a liberarme de la ansiedad y las preocupaciones.
H.C. ¿Cómo ha conseguido no dejarse afectar por los cotilleos y las especulaciones?
J.A. (Risas) Es cuestión de práctica. Hay que aprender a no enfadarse por lo que escriben de ti o, de lo contrario, te volverías loco. Siempre he tenido bastante fuerza interior y seguridad, y eso me proporciona cierto grado de inmunidad. No tiene sentido amargarse. Solo puedes controlar lo que haces. Lo principal es vivir cada día como llegue y pensar en las cosas estupendas que te pueden pasar si estás dispuesto a disfrutar de la vida.
H.C. Está trabajando sin parar durante los últimos años, ¿es la vida que le gusta?
J.A. Me está yendo fenomenal y estoy muy feliz con mi vida. No ocurre de repente, sino que es un proceso lento en el que vas adquiriendo conocimientos hasta que llegas a darte cuenta de que has entendido cómo funcionan las cosas. Así todo se vuelve más fácil y ves la vida a través de un cristal de mayor autoconciencia. La vida deja de ser una lucha.