Kim Kardashian: "Creo que tengo un trastorno obsesivo compulsivo"

  • Con una familia famosa gracias a un programa de televisión y una colección de novios y maridos que han copado las revistas, la estrella, de 31 años, es consciente de su propio éxito. Ella misma nos cuenta en estas líneas, escritas de su puño y letra, cómo es en realidad la mujer que se esconde tras la cámara, cuáles son sus sueños, su obsesión por la limpieza y por qué no se considera guapa.

Me levanto a las seis y media de la mañana. Dejo la ropa del gimnasio preparada la noche anterior, así que lo único que tengo que hacer es cepillarme los dientes, lavarme la cara y recoger el paquete de comida en la puerta. Me mandan la comida todos los días en bolsas pequeñas congeladas. Las meto en la nevera y me aseguro de que esté todo bien ordenado. No puedo cerrar la puerta si hay algo en el estante equivocado.

El gimnasio está a 15 minutos. Me subo al coche y escucho Kiss FM o Power 106. Si pinchan en la radio alguna canción de mi novio –el rapero Kanye West–, sé que va a ser un buen día. Llego al gimnasio a eso de las siete, entreno durante una hora, corro 20 minutos y vuelvo directa a casa.

Intento comer sano, sin glúten ni azúcar siempre que puedo. Nunca bebo café. El desayuno está en uno de los paquetes congelados. Solo tengo que calentarlo. Cada día es distinto, pero me encanta la comida sencilla, como por ejemplo, la tortilla de claras de huevo.

Manías excesivas

Después de desayunar me doy una ducha. Tengo el baño lleno de geles, exfoliantes corporales y champús, por lo menos 20, todos coordinados por colores, altura y aroma. No me puedo duchar si el baño no está impecable. Creo que tengo un trastorno obsesivo compulsivo… Todo tiene que estar inmaculado. Tengo una asistenta que viene tres veces a la semana, pero siempre limpio un poco más.

Tengo que reconocer que soy una perfeccionista. Quiero que todo sea perfecto y supongo que me lo aplico a mí misma. ¡Aunque no lo soy, ni mucho menos! ¡Nadie puede ser perfecto! Cuando voy a algún sitio y la gente me grita "¡Kim, guapa!", yo no estoy de acuerdo. Me miro en el espejo y veo cosas que me gustaría mejorar. Antes trataba de estar a la altura de las expectativas de la gente, pero ahora intento no preocuparme tanto de lo que piensen los demás.

La vida en mi casa de Los Ángeles puede ser complicada. Los fans saben dónde vivo y los fotógrafos, también. Siempre hay fans tocando al timbre. A veces contesto, pero otras veces quiero un poco de intimidad. Sé que puede sonar raro porque vivo en un programa de telerealidad y pido a la gente que mire todo lo que hago.

No me quejo. Me gusta la vida que he escogido, pero creo que hay un término medio. Quieren saber todos los detalles de mi vida y de la de  mi novio. Antes lo contaba todo, pero en los últimos años me he dado cuenta de que no hace falta ser un libro abierto siempre.

Reuniones con amigas

Si quiero intimidad, me voy a la casa de mis padres, que viven en una urbanización cerrada cerca de aquí. Hay parques donde puedo ir a pasear y, a menudo, como allí. Normalmente me llevo una de mis comidas congeladas, por lo general una ensalada. Como capricho, a veces pruebo un poco de yogur helado de mi madre. Tiene una yogurtera en la cocina.

Por la tarde quedo con mis amigas. La mayoría no son famosas. ¡Todas están casadas y tienen hijos! Nos conocemos desde pequeñas y me siento a gusto con ellas. Ellas saben quién soy en realidad.

Si hay algún acto de alfombra roja por la noche, vuelvo a casa pronto porque mi equipo de estilistas estará esperándome: uno me peina, otro me maquilla, otro me ayuda a escoger la ropa... un proceso que dura cerca de dos horas.

Y, si en vez de acudir a la alfombra roja, me quedo en casa por la noche, como fatal. Es cuando más caigo en tentaciones. Me encanta la comida mexicana y las pizzas, así que es una lucha continua, pero intento no privarme. Si me entran ganas de comer algo prohibido, lo pruebo un poco.

Sus programas favoritos

Me encantan los programas de delincuencia real y no me pierdo Forensic files y The first 48. Suelo estar lista para irme a la cama a las diez, aunque a veces ordeno la casa antes. ¡Suelo pasar la aspiradora antes de irme a dormir! También preparo la ropa del día siguiente. Si tengo que viajar ese día, hago la maleta y no me duermo hasta que estoy segura de que lo tengo todo listo. A veces me meto en la cama y pienso: "¿He metido los zapatos?". Tengo que levantarme, deshacer la maleta y volver a hacerla. Estoy un poco loca en ese sentido.

Últimamente sueño mucho con mi padre. He tenido dos sueños muy reales. Me puse a investigar y leí que se llaman ‘sueños especiales’. Por lo general, un miembro de la familia los tiene y yo soy la única que los he tenido desde que él falleció. Es como si estuviera en la habitación, hablándome. Creo firmemente en la conexión con el más allá. Me encantan esos sueños porque siento que me está protegiendo, a mí y a toda la familia. Gracias, papá.


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