Se suele atribuir a Marilyn Monroe el origen de la frase: Es mejor insinuar que enseñar, y bien podría ser cierto que ella, un icono de la sensualidad que trasciende al tiempo, lo hubiera dicho. Lo que parece ahora es que muchas estrellas, de lo más cotizadas y también convertidas en iconos de nuestro tiempo, han decidido que lo mejor es no hacer caso a este consejo y romper moldes (y en ocasiones también vestidos y camisetas) a la hora de resaltar sus atributos.
En esto de enseñar y no dejar nada a la imaginación hay una clarísima ganadora: Rihanna. La cantante de Barbados, por aquello de que hace calor en su país natal, se decanta en su vida diaria por las camisetas de rejilla, las transparecias y los tejidos vaporosos. Tan vaporosos que enseña más de lo que el puritanismo está dispuesto a soportar.
Eso sí, pese a las muestras públicas de su anatomía, sigue sin alcanzar los niveles de transgresión de la Reina del pop, Madonna, que nos tiene acostumbrados a excentricidades tales que ya, a estas alturas a nadie le pilló por sorpresa que mostrara un pecho de forma deliberada durante un concierto en Turquía hace unos días. Aunque esta falta de sorpresa no fue tal como para que sus salidas de tono lleguen a resultar aburridas y logró su objetivo una repercusión mediática tal que pone de actualidad su gira musical en todos los rincones del planeta.
Eso sí, a la iconoclasta, a la transgresora que lleva desde los años 80 dando que hablar, le ha salido competencia, y de lo más extravagante. Y es que Stefani Germanotta, más conocida como Lady Gaga, le pisa los talones gracias a canciones pegadizas, declaraciones escandalosas y, por supuesto, looks de lo más extravagantes en los que no faltal transparencias que tapan lo justo.
Otras no lo hacen aposta, pero también enseñan (e insinúan) más de lo necesario. Véanse casos como los de Kate Moss, Blake Lively, Lindsay Lohan, Nicole Kidman o Cameron Díaz, a las que el frío, y eso de apuntarse a la moda de ir sin sujetador (ellas que pueden), les ha jugado una mala pasada.
Ellas no lo hicieron a propósito, pero hay quien elige ir marcando… estilo. Véase el caso del diseñador Marc Jacobs cuyos vestidos de corte camisón empiezan ya a ser famosos y no porque los luzcan las celebrities, sino porque los lleva él mismo. Todo con tal de tener un punto que les diferencie del resto.
Síguenos en Twitter: