Demi Moore y Ashton Kutcher: historia de un divorcio anunciado

  • El tiempo dio la razón a los maledicentes que jamás creyeron en la historia de amor de Demi Moore y Ashton Kutcher.

Después de meses de rumores, de intentos infructuosos por salvar su matrimonio y de jugosas crónicas sobre las supuestas infidelidades de él, el 17 de noviembre llegaba el comunicado con Demi Moore como única remitente: "Con toda la tristeza de mi corazón, he decidido terminar con mi matrimonio de seis años con Ashton. Como mujer, madre y esposa, hay ciertos valores y votos que considero sagrados y por eso he decidido seguir adelante con mi vida".

De sus contundentes palabras, se extraían dos conclusiones cristalinas. La primera, que era ella, y no él, la que tomaba la decisión final. La segunda era una confirmación velada de que el actor había roto su promesa nupcial de serle fiel.

Minutos después de su comunicado, él respondía vía Twitter con las orejas gachas: "Siempre apreciaré el tiempo que he pasado junto a Demi. El matrimonio es una de las cosas más difíciles del mundo y, por desgracia, a veces fracasa".

De nada había servido un fin de semana de camping en Santa Bárbara –con consejero espiritual incluido– en un último intento desesperado por salvar lo suyo. El escarnio público fue demasiado doloroso. "Demi quiere tanto a Ashton como odia la humillación pública", explicaba una fuente cercana a la actriz a la revista 'People'. Después de la resaca de la separación y con la batalla de un divorcio que podría batir récords en el horizonte cercano, empiezan a aflorar las verdaderas razones de la ruptura.

Con la venia de su ‘ex’
En realidad, siempre tuvieron que remar a contracorriente. Desde que se conocieron en una cena informal en Nueva York, en 2003, y se casaron dos años después, la diferencia de edad entre ambos, 15 años exactamente, ha sido la molesta banda sonora de su relación.

Pero el despliegue de miradas cómplices y glamour sobre las alfombras rojas convenció a todos, incluido al ex de la actriz, Bruce Willis: "Para la gente es difícil entender que vamos juntos de vacaciones, que criamos juntos a nuestras hijas... Estoy encantado de que Ashton haya terminado siendo un gran tío", confesaba el actor en 2007.

Pero de puertas para adentro, ni eran tan civilizados ni tan felices. Según las confesiones de su círculo más cercano a la revista 'People', las peleas entre ellos eran constantes y la convivencia, en los últimos meses, insoportable.

Y de fondo, una vez más, los años que les separaban, una fuente inagotable de ansiedad e inseguridades para ella. "Si alguien se sentía incómodo con la diferencia de edad, era Demi, no Ashton. Ella le volvía loco con preguntas y dudas", ha explicado un amigo del actor a la publicación.

'Matrimonio abierto'
Pero esta no es la única versión de los hechos. La revista Star difundió esa otra teoría que circula por los mentideros de Hollywood desde hace tiempo y que afirma que, en realidad, Kutcher y Moore tenían un 'matrimonio abierto'. Es decir, que mantenían –e incluso compartían– relaciones sexuales con otras personas con el consentimiento y conocimiento del otro. Pero esa hipótesis plantea la duda razonable de que con tales reglas del juego una infidelidad jamás sería motivo de divorcio. La explicación es sencilla: la humillación pública no era parte del trato y las indiscreciones de Ashton tampoco. Por eso, el divorcio era la única salida.

La fortuna de Asthon
Ahora, es el turno de sus abogados. Se estima que la fortuna que está en juego en su proceso de divorcio ronda los 290 millones de dólares, unos 225 millones de euros. La incógnita es si la pareja firmó un contrato prematrimonial antes de llegar al altar o si, por el contrario, confiaron en la longevidad de su amor.

Si el documento no existiera, las leyes de California establecen que todo aquello que ganaron durante sus seis años como marido y mujer debería dividirse al cincuenta por ciento. En ese caso, la actriz saldría ganando, ya que Kutcher, además de sus trabajos como actor, ha logrado amasar una pequeña fortuna gracias a su compañía de producción, Katalyst, y sus inversiones en Internet.

A eso hay que sumar 700.000 dólares (540.000 euros) por cada uno de los episodios de la serie Dos hombres y medio. Al menos, no hay custodias ni niños por los que pelearse, por mucho que el actor sienta a las hijas que su ex tuvo con Bruce Willis –Rumer, Scout y Tallulah– como propias. "No hay un ser humano al que pudiera amar más que a esas chicas y a su madre. Si tuviera una hija de mi propia sangre, no la querría más", confesaba el actor en una entrevista en 2006.

Pero parece que a ellas también las ha perdido. Según la revista 'National Enquirer', el actor le habría suplicado a Demi poder ver a las chicas durante las Navidades, pero ellas se negaron. En cambio, la actriz y su ex protagonizaron un civilizado reencuentro en la fiesta organizada por la agencia de representación CAA, a la que ambos pertenecen, en el Soho House de Los Ángeles.

Cuentan que se saludaron, intercambiaron unas palabras y siguieron cada uno por su lado. De hecho, parece que ninguno de los dos ha perdido el tiempo. A Ashton se le atribuye un romance con la guionista y directora de cine Lorene Scafaria.

La noticia saltó con una fotografía que el actor 'tuiteó' desde Italia junto a ella. Su representante se apresuró a desmentirlo echando mano del cliché: "Solo son amigos". Pero lo cierto es que, además de pasear por Pisa y cenar juntos, la pareja ha compartido unos días de descanso en diciembre en el exclusivo resort de esquí Yellowstone club, en Montana.

La revista 'US Weekly' ha llegado a afirmar que lo suyo con Scafaria viene de lejos. En concreto, desde que Kutcher hizo el 'casting' para una película suya hace casi un año. No consiguió el papel, pero sí trabaron amistad y puede que algo más. A Demi también le han salido pretendientes.

Primero, hubo crónica detallada sobre su cena romántica con el gurú de la belleza Scott-Vincent Borba y ahora, 'People' le adjudica un nuevo amigo. Se llama Blake Corl-Baietti, es modelo, entrenador personal y tiene 26 años. Continuará.

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