Atrás quedan aquellos años en los que ambos quemaban juntos la noche madrileña. Ahora son dos tipos serios que se traen negocios entre manos. Hace unos meses, Javier Hidalgo y Rosauro Varo compraron una operadora de teleonía móvil y ahora, quedan en torno a la mesa de un bar para hablar de sus cosas.
Los dos enfundados en sus trajes oscuros con sus corbatas, muy elegantes, fueron vistos en una terraza del centro de Madrid, sin compañía femenina. Ni a Rosauro le acompañaba su Amaia Salamanca, con quien ya no le da reparo que les vean juntos -les ha costado-.
Y a Javier Hidalgo, que hace un tiempo se quejaba de que las chicas le duran muy poco, tampoco le acompañaba esa chica con quien le vimos la última vez en el concierto de Bruce Springsteen, y de la que solo sabemos que es modelo.
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