¿Quién dijo que la fruta solo servía de postre o para decorar la mesa de una cocina? Laura Ruano decidió hace 11 años traer a España un nuevo concepto: las cestas de fruta como regalo original. Hoy, la impulsora de Naranjas de la China tiene ofertas de medio mundo que ha rechazado porque, para ella, es mejor tener un negocio reducido en el que darlo todo que la ambición de abarcar mucho y apretar poco.
Hoy Corazón ¿Cómo se le ocurre a una montar un negocio de estas características?
Laura Ruano En momentos de cambios la imaginación hace maravillas y yo necesitaba un cambio en mi vida profesional. Hace 11 años dejé mi profesión, la publicidad, y me dediqué al que por entonces era mi hobby: la decoración, la jardinería y la fusión de materiales para crear cosas bonitas.
H.C. ¿No le daba miedo el hecho de implantar aquí algo tan novedoso, el no saber cómo iba a reaccionar la clientela potencial?
L.R. Miedo nunca. Desde el primer momento fue un proyecto real en el que creía y que estaba avalado por tendencias que ya eran un éxito en otras ciudades, como New York. Regalar cestas de frutas empezó a ser chic.
H.C. El nombre es Naranjas de la China, pero, ¿se distribuye producto nacional?
L.R. Por supuesto. Compramos productos nacionales y aprovechamos sus épocas de recolección para así tener lo mejor, tanto en fruta como en flor. Sin embargo, debemos tener gran variedad durante todo el año y eso implica traer frutas de distintos puntos del planeta: mangostán de Indonesia, granadillas de Colombia… Tampoco es un impedimento la estacionalidad: cuando en el hemisferio norte no tenemos una fruta hay que traerlas del hemisferio sur. Así funcionamos.
H.C. Parece, además, que se ha puesto muy de moda entre los famosos nacionales...
L.R. Sí, tenemos rostros muy conocidos que adoran nuestros bandejas y cestas de frutas. Son asiduos y nos compran desde hace años. Además, desde hace tiempo también estamos presentes en sus fiestas, porque realizamos decoraciones florales que son auténticas obras de arte, como nuestros bodegones de atrezzo.
H.C. ¿Qué es lo que más demandan nuestros famosos?
L.R. Exclusividad y servicio. Tienen muchos compromisos sociales y laborales y es entonces cuando acuden a nosotros porque quieren quedar bien. La exclusividad viene dada porque hacemos todo tipo de cestas a medida, no solo las que se pueden encontrar en la web. Y el servicio porque, al ser un producto delicado, ponemos mucho esfuerzo en que la entrega sea perfecta. Las tendencias del mundo de la moda han llegado también a Naranjas de la China y ahora estamos vendiendo nuestras cestas provenzales muy bien.
H.C. ¿Quiénes están entre esas celebrities que optan por este regalo tan original?
L.R. Tenemos representación en todos los ámbitos de la sociedad. Desde deportistas, modelos y artistas a representantes de la cultura, política o aristocracia. Efectivamente, tenemos muchos famosos, pero, por supuesto, en Naranjas de la China nos carecterizamos por nuestra discreción. Suelen encargar sus envíos por teléfono o internet, pero también nos visitan algunos de ellos que, tras muchos años, ya consideramos amigos. Es entonces cuando se revoluciona nuestro taller, sobre todo si es guapo y joven.
H.C. ¿Lo más raro que les han encargado?
L.R. En la tematización de cestas de frutas, no os imagináis lo que hacemos para una ocasión especial. Desde incorporar un solitario de muchos quilates en un centro de frutas para pedir la mano hasta un montaje floral a 15 metros de altura.
H.C. ¿Cuál es la clave para triunfar en este negocio tan poco usual?
L.R. Estar actualizado y tener un equipo como el que tenemos nosotros. Todos y cada uno de los que están trabajando en la empresa son igual de importantes, atención al cliente, compras, taller, almacén, y por último, los repartidores. El resultado es increíble. Sin ellos estaría perdida.
H.C. Si usted tuviera que hacer un regalo ahora, ¿por qué se decantarías?
L.R. Sin dudarlo por una bandeja lacada diseñada en nuestro taller, con frutos rojos del bosque y flores silvestres. ¡Es un espectáculo verlo y mucho más recibirlo!
H.C. ¿Hay muchos diseñadores de cestas de fruta en nuestro país?
L.R. Como todo lo que sale nuevo es susceptible de copiar, hemos tenido y tendremos imitadores, pero lo que importa es la calidad y el servicio que es capaz de ofrecer Naranjas de la China. Y eso es muy difícil de igualar. La compra de producto desde Mercamadrid, la recepción de flores desde España y Holanda, el diseño y producción de muchos de nuestros envases en Vietnam, Fillipinas,... y la logística de entrega hacen que nuestros imitadores se queden en el camino.
H.C. ¿Ha pensado en extender el negocio?
L.R. Crecemos día a día. Tenemos departamento de flor y decoración efímera de eventos. O lo que es lo mismo, abarcamos varios terrenos. Con esto ya estamos hasta arriba de trabajo y es mejor no sacrificar la calidad por querer expandirse. Sin embargo, hoy por hoy hemos tenido ofertas para llevar nuestro negocio fuera de España, pero de momento es complicado. Supervisar el nivel de exigencia que tenemos sería de locos.
H.C. ¿Toma fruta de postre o acaba hasta las narices después de todo el día entre ella?
L.R. Entre horas, siempre. A media mañana salgo de la oficina y voy directa al taller a por un cucurucho de frambuesas o arándanos. Según aparezco ya saben qué es lo que estoy buscando. Por cierto, nuestras naranjitas de la china son un excelente antioxidante para la piel: ¡funcionan!
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