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El ingeniero austriaco Sebastián –con quien rompió el pasado abril– sirvió a María José Suárez para superar dos tragos amargos: su turbulenta historia con Feliciano López y el aborto del bebé que esperaba del tenista. Radiante, ni afirma ni desmiente que haya encontrado ya quien llene su corazón, pero el brillo de su mirada deja entrever que puede estar empezando a enamorarse. Hablamos con ella durante el 30 aniversario de McDonald’s en España.

Hoy Corazón: ¿Qué hace una mujer como usted en un sitio como este?
Mª José Suárez:
Es verdad que me cuido y que intento llevar una alimentación lo más equilibrada posible, pero eso no quita que, a veces, no me dé un capricho. Soy muy golosa, pero de vez en cuando el cuerpo me pide una buena hamburguesa, como las de McDonald´s, con su Coca-cola y sus patatas.
H.C.: De vez en cuando una hamburguesa, pero sigue igual de estupenda. ¿Cómo lo hace?
M.J.S.:
Intento llevar una vida sana, descansar cuando puedo, comer lo mejor posible, hacer ejercicio, voy al spa, sigo mis tratamientos de belleza...
H.C.: El tema del momento son unas fotos suyas en actitud cariñosa con un chico. ¿Enamorada de nuevo?
M.J.S.:
Cuando tenga algo que contar, lo contaré. Nunca he ocultado nada, pero de momento, no voy a hacer comentarios.
H.C.: ¿Qué tiene que tener un hombre para seducirla, para sustituir a Sebastián?
M.J.S.:
No tengo un prototipo. Además, siempre me acabo enamorando del que no tenía nada que ver con lo que pensaba. Pero los requisitos mínimos son: que sea buena persona, cariñoso, que sepa entender mi profesión y, muy importante, que sepa ser amigo.
H.C.: ¿Por qué se acabó el amor con Sebastián?
M.J.S.:
Las historias tienen un principio y un final. En este caso, nuestro inicio me dio muchas fuerzas para reponerme de un episodio muy duro de mi vida y se lo agradeceré eternamente. Para mí fue una tabla de salvación, pero llegó un punto en el que la cosa no iba a más. Mantenemos una buena relación de amistad, que es lo que realmente me importa.
H.C.: Dice que fue una tabla de salvación. ¿Enterrado el hacha de guerra con Feliciano?
M.J.S.:
Sí, sí, todo olvidado. Somos amigos.
H.C.: Su ruptura con él fue aún más dura porque, al poco, sufrió un aborto. ¿Quién le dio el mayor consuelo?
M.J.S.:
En ese momento Sebastián estaba a mi lado, pero tampoco me dejaron sola ni mis amigos, ni mi familia. Mis hermanas en especial. Es ahí cuando te das cuenta de la gente que tienes a tu lado, de con quién cuentas y con quién no. Y, afortunadamente, había más gente a mi lado de la que no estuvo. Te das cuenta de que hay personas a tu lado con las que, en un principio, no contabas.
H.C.: ¿Está preparada para intentar otra vez ser madre?
M.J.S.:
Sí, claro. Es una experiencia que no me gustaría perderme. Lo que pasa es que ahora no me apetece. Estoy muy centrada en mi trabajo, en mis nuevos proyectos. Necesito una época más relajada y propicia.
H.C.: Una de las personas que más la apoyaron fue Eva González. ¿Cómo está ella?
M.J.S.:
Muy bien, nos vimos hace poco y estaba preparando la boda de la duquesa...
H.C.: Cuando ha dicho que preparando la boda pensaba que me iba a dar un bombazo, que era la de la propia Eva...
M.J.S.:
¡No, no! Estaba poniendo a punto el vestido, los zapatos y el bolso para la boda de la duquesa. De la suya no se ha hablado todavía.
H.C.: Usted también es muy amiga de sus amigas. ¿Cómo está Elena Tablada?
M.J.S.:
Fenomenal. Nos vemos mucho y la verdad es que es muy fuerte y está con mucho ánimo. Se ha volcado en su línea de bisutería y supongo que eso ayuda también a reponerse.
H.C.: Hablaba de nuevos proyectos. ¿En qué anda metida?
M.J.S.:
En la línea de joyería de Aurea que lanzamos en IFEMA. Además ya estoy trabajando con ellos en la siguiente colección. Queremos sacar una pequeña línea de sortijas para Navidad. Y tampoco paro de hacer promociones.

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