Maribel Verdú: "Pedro y yo somos muy tranquilos"

  • Hablamos con la actriz sobre su relación de pareja, sus proyectos y su forma de enfocar la vida para descubrir su objetivo principal: encontrar esos pequeños momentos de felicidad a cada paso.

La temperatura es asfixiante en Madrid, pero eso no hace que Maribel se venga abajo. Sabe lo quiere y va a por ello. Se prueba ropa sin descanso, mira las firmas, habla de trucos de cosmética, explica su último tatuaje, bromea… Está pendiente de todo.
 
Este año estrena cuatro películas y una obra de teatro. Además es la nueva embajadora de la VII edición de Momentos Rochas. Un honor que pocas actrices han podido disfrutar y ella es consciente. Simpática, abierta y también tajante cuando entran en su parcela personal, Maribel más guapa que nunca, comparte su feliz momento profesional y personal– está casada con el productor Pedro Larrañaga desde hace trece años.

Hoy Corazón Ser imagen Rochas es casi como ser la mujer perfecta...
Maribel Verdú
Bueno, parece que aúno sensualidad, espontaneidad, clasicismo y disciplina. Me siento identificada con la marca. Es duro cuando te ofrecen campañas que no van contigo. Aparte, mi madre siempre ha utilizado Rochas, y recuerdo el olor de su piel, su ropa...

H.C. ¿Qué le dijo ella al saber que sería la imagen?
M.V.
Se puso como loca y dijo: «¡Qué ilusión! ¿Nos darán colonias?». Sí, no te faltaran…

H.C. Ha crecido entre chicas.
M.V.
Sí, tengo dos hermanas y somos una piña. No viven en Madrid y me escapo a verlas cuando puedo. Hablamos mucho. Para mí son fundamentales.

H.C. ¿Qué imagen cree que tiene la gente de usted?
M.V.
Creo que la de una mujer bastante clara, espontánea y sincera. Por eso promociono cosas en las que yo creo.

H.C. Esto de los olores es muy personal. ¿Tiene alguna manía en este sentido?
M.V.
Van a pensar que estoy tarada. Me vuelve loca el olor a ¡tintorería! Cuando bajan esa plancha gigante y sale el vapor… me chifla. Bueno, y el de la tierra cuando empieza a llover.

H.C. Este verano tiene mucho trabajo… ¿Cómo se premia cuando puede parar?
M.V.
Sí. Estaré el verano de gira por San Sebastián, Bilbao y Logroño con la obra de teatro El tipo de al lado, junto con Antonio Molero y José Mª Pou como director. Tendré unos días para tirarme en una buena tumbona con un libro y no hacer absolutamente nada, pero cuando digo nada es nada.

H.C. ¿No es usted playera?
M.V.
No piso la playa jamás. Yo soy de piscinaza maravillosa y un buen cóctel… Me gustan los hoteles y que me cuiden.

H.C. Decidió no tener familia, ¿por qué?
M.V.
Puff, qué aburrimiento, ya no puedo más con el tema. ¿Tú sabes lo que es que te pregunten todo el rato lo mismo? Te tienes que casar, luego tener hijos, bautizarlos, la primera comunión…

H.C. No todas las mujeres son felices de la misma forma.  ¿Cómo trata de serlo?
M.V.
Es lo único que me importa. Conseguir momentos de felicidad suficientes para poder sonreír y estar de buen humor. Así trato de que la gente que tengo a mi alrededor esté feliz y eso es primordial para mí. Saber que puedo aportarles algo es lo que mejor me hace sentir.

H.C. Da la sensación de que es muy fuerte, siempre con ese desparpajo. ¿Es fachada?
M.V.
Ojo, los actores somos muy vulnerables. Intento no mostrar esa inseguridad, prefiero dejarla en casa. Y ese día de bajón, pues me quedo en mi casa.

H.C. ¿Quién ayuda en esos momentos?
M.V.
Soy muy poco de dar la murga. Me lo como sola. Obviamente, me desahogo con  mi chico y mis hermanas; con mi madre no, para que no se agobie, pero enseguida me lo nota.

H.C. Ha sido abuelastra recientemente, ¿qué sintió?
M.V.
Sí, el hijo de Pedro ha sido padre. No me produce ninguna sensación. Hay situaciones en la vida que las tomo con normalidad. Mi chico fue padre jovencísimo y ahora, con 28, pues que sea abuelo es muy normal. Te aseguro que la vida no me ha cambiado.

H.C. ¿Y ser la madrastra de ‘Blancanieves’?
M.V.
Uy, eso ha sido lo más. ¡Es un peliculón con mayúsculas! Hombre, es que yo de Blancanieves… ya no tengo edad.

H.C. Se nota que está entusiasmada con este papel.
M.V.
Es que a mí, en el cine, siempre me hacen sufrir y ahora, por fin, soy la mala malísima y no sabes qué gusto da. Además, es una peli muda, en blanco y negro, una maravilla. Llevo unos vestidos, tocados, pelucas… Una pasada.

H.C. Y ahora estrena ‘Fin’ y ‘Quince años y un día’, trabajo no le falta.
M.V.
Este año no me puedo quejar, luego ya veremos. Pero esto es así. He estado dos años y medio sin que me llamase nadie y soy consciente de que esto puede volver a suceder. Y de hecho, tiene que ser así, por la situación en la que estamos.

H.C. ¿Podría dedicarse a otra cosa?
M.V.
No. Rotundo. Pero me gustaría leer a aquellos que no pueden hacerlo. Leer en alto me parece precioso, pones voces…

H.C. Trabaja desde los 15 años, ¿cómo se lleva la fama?
M.V.
En general, la gente es respetuosa; lo peor es cuando empiezan: ¡Ay mira, es famosa!, y cogen y te sacan una foto.

H.C. La prensa también la ha cuidado, no se le conoce ningún escándalo.
M.V.
Tampoco lo he dado.

H.C. Nos referimos a que no se le han atribuído 27 novios.
M.V.
No los he tenido, pero es cierto que he sido discreta. Se puede tener una vida al margen de la prensa.

H.C. ¿Es muy perfeccionista?
M.V.
He aprendido con los años que la perfección no existe. Y que empeñarse, hace sufrir y mucho. A mí me gustan las cosas bien hechas, e intento dar lo mejor de mí, sin volverme loca.

H.C. ¿Se cuida mucho?
M.V.
Sobre todo desde hace cuatro años. Pensé: voy cumpliendo años y quiero estar bien. Voy al gimnasio, uso buenos productos, pero sin obsesionarme.

H.C. Sigue sin querer irse a buscar fortuna fuera.
M.V
.¡Nooo! He tenido muchas oportunidades, sin embargo necesito estar aquí y tener cerca a mi gente. Me puedo ir tres meses a Argentina, pero luego volver a casa. Este año he estado fuera prácticamente todo el tiempo y tengo ganas de estar en mi casa metida.

H.C. Y Pedro, ¿cómo lleva las separaciones tan largas?
M.V.
Jamás nos dejamos de ver más de 15 días. Nunca en la vida. Y lo cumplimos a rajatabla. Lo establecimos así desde el principio.

H.C. Esa puede ser la clave de su excelente relación.
M.V.
Ya te digo yo que sí. Es algo fundamental. Nosotros somos la prioridad y luego ya está el trabajo. Además, tenemos muchas aficiones en común, y también disfrutamos de las mismas cosas.

H.C. Parecen una pareja perfecta, pero, de vez en cuando, discutirán como todos.
M.V.
Soy muy poco peleona y Pedro, igual. Somos muy tranquilos; en mi vida no hay grandes broncas. No me voy a la cama sin solucionar un problema que me está comiendo por dentro. Siempre trato de arreglarlo y no echarlo en cara siete meses después. ¡Eso es malísimo para la salud!

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