Martina Klein: "Los niños ya llegarán... si es que llegan"

Martina Klein y la posibilidad lejana de la maternidad junto Alez Corretja “De momento, no queremos tener hijos en común. Ya llegará, si es que llega... Cuando nos juntamos ...

Ni tener hijos en común ni pasar por el altar están entre los planes inmediatos de Martina Klein y Alex corretja. "Cuando nos juntamos todos, somos cinco, que no está mal", afirma.


Los escudos protectores de los que hacen uso muchos personajes famosos no existen al hablar con Martina Klein. Natural, espontánea, divertida, sin artificios ni poses -a pesar de haber sido una de las grandes de las pasarelas-. Así es ella. Por eso, da gusto charlar con la exmodelo, con una normalidad absoluta, sobre su hijo, Pablo; su pareja, el extenista Alex Corretja, y sus proyectos. El último: la campaña Live With Fire de Reebok, una firma con la que se identifica plenamente.

Hoy Corazón ¿Qué le ha llevado a participar en esta campaña de Reebok?
Martina Klein
Lo primero, es una marca que me encanta desde siempre y cuando vinieron a tocar a mi puerta, me pareció como una especie de guiño o gesto del destino. Por otro lado, la filosofía que ellos defienden es la que yo utilizo en mi vida: ponerle pasión a todo lo que hago, más allá del deporte. Además, durante los últimos dos años, he incorporado el ejercicio físico mucho más a mi día a día que antes.

H.C. ¿Qué deportes practica?
M.K.
Bailo dance tres horas semanales, junto con otras chicas.  Nos volvemos locas y nos lo pasamos muy bien. Dos días a la semana, voy a clase de tonificación y si no puedo por compromisos labores, salgo a correr.

H.C. ¿Y tenis?
M.K.
Desde la grada (risas). No sé jugar. Nunca me ha llamado la atención la raqueta y no sé ni cogerla.

H.C. No nos podemos creer que estando con Alex no se haya animado a ello...
M.K.
Pues no, es cierto.

H.C. A los 16 años, comenzó su carrera como modelo. ¿Cree que era demasiado joven para manejarse en ese mundo?
M.K.
Sí, pero es la edad a la que se empieza. Mis padres me acompañaban a todos los lados hasta que cumplí los 18 y desde entonces, fui volando sola.

H.C. ¿Maduró antes de tiempo?
M.K.
Sí, en algunas cosas te adelantas a tu edad y en otras, te pierdes cosas importantes.

H.C. ¿Como qué?
M.K.
Me hubiera gustado estudiar una carrera, rodearme del ambiente universitario y sacar un proyecto adelante.

H.C. Aún está a tiempo...
M.K.
Sí, pero me hubiese gustado a esa edad.

H.C. ¿Qué hubiera querido estudiar?
M.K.
Entonces, iba encaminada hacia lo mismo que mis padres: Arquitectura. La nota no me daba para estudiar esa carrera, porque BUP y COU los hice trabajando, pero me gustaba el Interiorismo y el Diseño Industrial. En cambio, si me pusiera a estudiar ahora, me decantaría por la Antropología o la Historia. Me encanta la gente que sabe.

H.C. ¿Qué recuerdos guarda de su época como modelo?
M.K.
Mi sensación es que podría haber disfrutado más, porque siempre he sido muy responsable y quizá haber sido una cabeza loca me habría venido bien. Me llevo buenos recuerdos, momentos muy intensos en pasarela y sesiones fotográficas divertidas, pero estoy contenta de haber pasado ya a otra etapa.

H.C. ¿Por qué?
M.K.
Es una carrera muy intensa, en la que hay mucha soledad.Las cosas son muy efímeras y en la vida, a lo mejor necesitamos algo más de verdad.

H.C. Tampoco la interpretación es un camino de rosas...
M.K.
No, pero tampoco la escogí. Es algo que ha venido de la mano de donde vengo y de mi personalidad. Puedo funcionar bien en programas de humor y de actualidad, pero ser actriz es algo que se debe llevar dentro y yo no estoy ni a la mitad de altura de las que a mí me gustan. No es mi vocación. No soy actriz.

H.C. ¿Y qué quiere hacer ahora?
M.K.
Incorporar la escritura a mi vida diaria. Tengo mi columna en Marie Claire, una vez al mes, y escribo de vez en cuando, porque me siento muy bien haciéndolo. No tengo finalidad de publicar nada. Solo por el gustito que me da cuando las musas están alineadas.

H.C. ¿Tiene proyectos en televisión?
M.K.
Me están llegando propuestas, pero la televisión no es cualquier cosa y, hoy en día, hay demasiado ‘cualquier cosa’. Si llega un proyecto bonito, con gente que me gusta, entonces sí. No tengo necesidad ni prisa de meterme en proyectos con los que no me sienta a gusto.

H.C. ¿Qué balance hace de estos más de dos años y medio junto a Alex Corretja?
M.K.
Formamos un buen equipo y todo lo que venga desde esta base va a estar bien.

H.C. Conocemos su sentido del humor, pero ¿cómo es él?
M.K.
Tenemos un humor bastante parecido. Somos muy alegres y nos gusta mucho hacer el payaso. Estamos aprendiendo el uno del otro. Él es más metódico, como buen deportista, y yo soy más pasional y espontánea. Nos gusta observarnos y aprender.

H.C. Ambos tienen hijos de anteriores relaciones, pero ¿les gustaría tenerlos en común?
M.K.
De momento, no. Ya llegará, si es que llega... Cuando nos juntamos todos somos cinco, que no está mal (risas).

H.C. ¿La boda está entre sus planes?
M.K.
No, no están los tiempos para bodas.

H.C. Háblenos de su hijo, Pablo.
M.K.
Es un angelito de persona, creativo, alegre y muy cariñoso. Cuando era bebé, no pensaba que me fuera a comer tanto a besos, y yo muero.

H.C. ¿A quién se parece?
M.K.
Es una mezcla. Tiene mucho de su padre, como, por ejemplo, un oído especial para la música. También es muy charlatán, como cualquiera de los dos, y tiene una personalidad muy bonita. Es muy buen niño.

H.C. Imagino que también le habrán inculcado el amor por el deporte.
M.K.
Sí, primero por un tema de salud. Pablo ahora está aprendiendo tenis.

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