Nada más morir su hermana, se marcó un objetivo: hacer una exposición con toda la obra pictórica que encontró en el estudio de Carla. Desde el pasado 6 de septiembre y hasta el 28 de septiembre, la Casa de Vacas acoge esta muestra que sirve como homenaje póstumo a su autora.
Hace casi dos años que su hermana murió, pero Norma Duval, sigue teniéndola muy presente en todo lo que hace. Tanto que, durante este tiempo, ha aparcado su carrera profesional para dedicarse a organizar la exposición póstuma con su obra. Comprobamos con que cariño y nostalgia habla de Carla.
Hoy Corazón ¿Cuándo decidió exponer las pinturas de su hermana y por qué?
Norma Duval Fue una decisión que tomé nada más morir Carla. Luego se convirtió en el objetivo de un grupo de amigos suyos que han querido hacer este proyecto realidad. Tengo que decir que se trata de una gran labor de equipo, ya que sola no hubiera podido. Cuando fui a su casa descubrí muchísimos cuadros que no había visto antes. Al recoger la casa entendí que la gente tenía que ver su obra. Y hemos podido preparar todo gracias a los sponsor y al Ayuntamiento de Madrid.
H.C. ¿Cuál es el fin último? ¿Van a vender los cuadros?
N.D. Sobre todo mostrar su obra. Se venderán los cuadros que han decidido sus hijos. Es imposible quedarse con todos porque hay mucho material, pero también es verdad que muchos no saldrán a la venta. Además, habrá óleos de colección privada. En la presentación donamos un cuadro para la Asociación Contra el Cáncer que salió a subasta.
H.C. ¿Cuál es su cuadro favorito?
N.D. Tengo debilidad por el autorretrato que pintó. Lo tengo en casa y todos las obras que tengo yo en mi casa serán de sus hijos.
H.C. ¿Cómo está todo en casa tras las vacaciones?
N.D. Ha sido un verano tranquilo, con amigos y con mi madre, porque mis hijos han tenido trabajo. Hemos estado entre Tagomago, Mallorca y el norte. Ahora la alegría de la casa es el nacimiento de mi nieto, que se va a llamar Ízan.
H.C. ¿Se ve como abuela?
N.D. Perfectamente, me veo estupenda. Piensa que mi madre fue a abuela a los 44 años. A cualquier edad es una alegría, pero si aún eres joven es mejor porque disfrutas más, puedes seguirles el ritmo mejor.
H.C. Desde que empezó supo invertir bien sus ganancias. ¿Quién le inculcó esa mentalidad?
N.D. Como buen militar, mi padre era muy austero. Mi suerte fue que viví con dos familias: con mis padres y con la hermana de mi madre, que no tenía hijas. En casa de mis tíos había un alto nivel; en la nuestra, más normal. Ver ese contraste me ayudó a tener las cosas claras, a saber diferenciar y tener ambiciones para esforzarme en conseguirlas. Durante 30 años no paré de trabajar en el mundo del espectáculo, sin vacaciones ni días libres. He sabido administrar e invertir y hoy, además, mi trabajo en Punto Roma ha sido una gran ayuda. No solo a nivel económico, que es muy importante, sino también afectivo. Son como mi familia. Piensa que llevo con ellos diez años y hemos vivido cosas muy íntimas, como la enfermedad de Carla cuando me dejaban el avión privado para poder trasladarla a Alemania.
H.C. Entonces esos rumores que surgieron diciendo que estaba en la ruina y no podía mantener sus propiedades –tiene cuatro casas impresionantes en la Moraleja, Mallorca, Valencia y Riaza para uso personal– eran falsos.
N.D. Todo ha sido mentira. El tiempo es el que pone las cosas en su sitio. He sido, soy y seré independiente económicamente. He tenido que aguantar muchas falsedades y es muy duro porque después de partirte la piel tantos años escuchar esas tonterías... Te diré que después de la muerte de mi hermana ya no me afecta nada. Yo me defiendo en los juzgados y no en los platós. No soy rencorosa, pero prefiero que la gente pague por lo que ha hecho, por eso acudo a la Justicia, para defender mi honor.
H.C. ¿Y su vuelta a los escenarios? Me consta que tiene una obra preparada...
N.D. No he podido. He tenido dos años muy duros y no quería ponerme a llorar sobre el escenario. Cuando lo haga será porque ya estoy lista. Me queda por cubrir mi etapa de actriz, a fin de cuentas así empecé, y quiero culminar ese sueño y gustar al público. Después de esta exposición sé que me voy a poner las pilas. De entrada he rodado un papel en una Tvmovie donde hago de profesora y voy a hacer un cortometraje. Así, poco a poco, volveré al teatro.
H.C. ¿Con su novio Matthias como está todo?
N.D. Muy bien. Lo hemos pasado fenomenal en Tagomago con nuestros amigos y algunos clientes suyos que han venido. Por supuesto, ha estado en Madrid para la inauguración de la exposición, porque además es un gran admirador de la obra de Carla. Cuando mi hermana le regaló un cuadro y se enteró de que le había llegado un poco rasgado, le insistió en que eligiera otro, el que más le gustara. Matthias se fijó en uno muy impactante que está inspirado en los ojos de la actriz Laura del Sol, una belleza. Por mi parte, el último que tengo es un trigal enorme que me hizo para que pusiera en la casa de Riaza, que perteneció a mi abuelo y que compré justo unos meses antes de su muerte.
H.C. ¿Y usted cómo está? Hoy su gran familia la necesita más que nuca. Desde sus sobrinos a su madre, Pura, que está delicada de salud.
N.D. Hay momentos buenos y otros que me dan los bajones. Pero los supero rápido porque pienso en toda la responsabilidad que tengo con los niños y me sobrepongo. Las hijas de Carla tienen que estudiar e ir a la universidad el día de mañana para encontrar su futuro, tal y como me encomendó mi hermana. Además tengo a mi hijo Christian en plena pubertad, que ya se sabe que son unos años complicados. También me ocupo del hijo mayor de Carla, Juan Carlos, un chico estupendo que ha estudiado Informática y ahora está trabajando con Enrique Cornejo. Así estoy, intentando hacer todo lo mejor que puedo. Y que conste que en este tiempo mi sueño era hacer esta exposición, más que volver al teatro o cualquier otra cosa. Esto era prioritario. Sabía que no podía volver a trabajar hasta cumplir este reto. Lo único que quiero es que se conozca su obra, no tanto vender, sino enseñarla a todo el mundo. De mi hermana guardo hasta la ropa que usaba cuando pintaba. Sus pinceles, libros, mezclas…
H.C. Carla era muy especial.
N.D. Era una fuera de serie.
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