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Paula Echevarría no pudo contener unas lágrimas que trató de disimular bajo unas gafas de sol. David Bustamante no se separó de su lado.

A Paula Echevarría estamos acostumbrados a verla sonriente y elegante. Pero hay circunstancias en la vida en las que a una se le borra la sonrisa de golpe. El entierro de un ser querido es uno de esos momentos en los que, por muchos que te esfuerces, no puedes contener el dolor.

La actriz lo sufrió ayer, cuando acudió al entierro de Olivia Muñiz González, su abuela, en la localidad asturiana de Candás. Acompañada por su marido, David Bustamante, que incluso ayudó a sacar el féretro del coche fúnebre cuando llegaron al cementerio, Paula recibió el pésame de todos los presentes.

Emocionada, no pudo contener las lágrimas, pero en seguida escondió su dolor bajo unas gafas de sol.

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