Lo primero, porque lo prometido es deuda y no queremos que penséis que faltamos a nuestra palabra, os contamos en qué consistió la última prueba de ayer, esa que nos tenían preparada a la llegada al hotel. No era otra cosa que preparar un cóctel escogiendo de entre un millón de ingredientes que pusieron a nuestra dispsición.
Y había que hacerlo, porque el castigo para el que se negara no era otro que marcharse a la cama sin cenar...
Nadie se fue con el estómago vacío y esta mañana, a primerísima hora, tocaban diana. Tan temprano era que al sol ni le había dado tiempo a salir del todo. Sin embargo, Carmen Lomana, que no nos quiere descubrir ese secreto que le hace tener la piel radiante sea cual fuere la situación en la que se encuentre, no nota ni en cansancio de la jornada anterior ni el sueño de las pocas horas dormidas.
¡En marcha!
Una vez todos preparados -nuestro Jaime Cantizano dispuesto a prestar batalla y dejarse la piel por el Lobo Ibérico-, emprendemos nuestra marcha, que tenemos por delante hora y media de camino. Hemos de decir que hemos vuelto a ser los primeros en una prueba no puntuable: el desayuno. Una lástima, porque ayer dijeron las puntuaciones e íbamos los últimos.
Y para que no nos aburramos, nos ponen deberes: hay que inventarse adivinanzas irresolubles. Pedimos ayuda a nuestros tuiteros, pero como era tan temprano que ni las calles estaban puesta, la respuesta es pobre. Así que tenemos que poner en funcionamiento nuestras neuronas de aventureros.
Una vez en nuestro destino tenemos que afrontar la primera prueba física del día en la que tendremos que reencontrarnos con una vieja amiga de la edición pasada: la tirolina. Antes de 'volar', Ana Boyer decide beber algo: es muy importante hidratarse cuando una está sudando tinta para llevarse los puntos a la saca.
Y eso que su hermana Tamara Falcó ha intentado boicotearla indicándole lo peligrosísimo que era que se tirara por ahí. Para ganar, vale cualquier arte.
Después tocaba prueba de destreza y equilibrio: coche y troncos los elementos que se precisaban. Y nuestro chófer, el mejor del mundo, Jaime Cantizano, ha quedado contento con su paseo a dos ruedas por los maderos. Tanto que no ha dudado en sacar su mano por el techo del coche y hacer el símbolo de la victoria. Ganaremos o no, pero el espíritu que no nos falte.
Comida y una siesta
Era hora de reponer fuerzas y, alguno que otro ha aprovechado para echarse una cabezadita al sol. Y para intercambiar trucos útiles para la vida: Luis Medina ha dejado de fumar y nos cuénta cómo evitar que se repita el ajo. Pero esto ya lo contaremos en otra ocasión...
Estos eran los últimos momentos en Gerona antes de poner rumbo a Andorra donde se celebrarán las dos últimas pruebas antes de ponernos el vestido de cóctel, pintarnos el ojo y celebrar sea cual sea nuestra posición en la clasificación general.
La frase del día: "Oye, ¿si paso por el charco con la ventanilla de arriba abierta me mojo?" (Tamara Falcó).
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