En el mundo de la televisión, queridos lectores, se dan algunos casos de personas con el ego tan grande que llegan a sufrir de cervicales de tanto mirarse por encima del hombro. Pobre de aquel que despunte por talento o por cariño del público porque el resto se sentirá herido en su creencia particular de que es superior.
Naturalmente que ese pecado no se da solo en la televisión ni es que todos en televisión sean así, pero es un medio que proporciona mayor porcentaje de celos profesionales por lo expuesto que está a la popularidad inmediata.
Yo
tengo que confesar que a mí me gusta Sara Carbonero. ¿Qué pasa? Me gusta en sí misma y por cómo hace su trabajo. Informa escueta y directamente. Si la pregunta que le realizan es simple, la respuesta difícilmente va a ser compleja.
La tormenta desatada de
mala' milk' con la que se llenó Twitter con el ya famoso 'Gracias Sara' muestra a la típica tontita florero cuando, por poner un único ejemplo, se lee: "-¿Llueve Sara? –No. -¿Y si sales del paraguas? –Ah sí. –Gracias Sara". Así cientos de chistes con la misma estructura.
Sara es tímida. Seria en su trabajo y apenas se permite un centímetro de espectáculo. El gesto de sorpresa y corte con que recibió aquel beso impulsivo de Iker Casillas retransmitido en todo el planeta dice mucho de ella.
Pero a Sara
le tocó en suerte vivir en este nuestro país donde somos como somos y cuando una mujer destaca, se le achaca la duda de quien la apoya por detrás.
Sara ha escrito una frase que quizá no entiendan quienes la critican, pero que entre líneas les coloca exactamente en su sitio:
"En la Edad Media y principios de la Moderna se torturó y se quemó a muchos inocentes…aunque no existía Twitter, la práctica de acusar desde el anonimato e intentar que quemasen a alguien estaba muy extendida. ¡Menos mal que esa época ya ha pasado!".
El que quiera entender, que entienda.
Una indiscreción...
Hace una semana del adiós a Juan Luis Galiardo. Permítanme un par de apuntes sobre un personaje irrepetible con un corazón de oro.
Cuando era jovencísimo hubo cariñete con Paloma San Basilio.
Y una anécdota:
a la salida de un restaurante, el actor se peleó con el aparcacoches. Concluida la discusión, entró en el restaurante y le dijo al dueño:
"Me acabo de pelear con el aparcacoches, ni se le ocurra echarle porque es una bellísima persona".
...y una pregunta
¿A quién se refería Salmah al decir que él la quiso enamorar como lo hace un toro a una vaca?
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