Zara Phillips, primer miembro de la realeza británica en colgarse una medalla olímpica, engrosa la lista de deportistas de sangre azul que tienen una presea en palacio. Olaf de Noruega abrió la veda en Ámsterdam 1928.
Plata. Ese es el metal que se colgó ayer Zara Phillips en el concurso completo de hípica de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. La nieta de la reina Isabel II de Inglaterra se convertía así en el primer miembro de la familia real inglesa en subir a un podio olímpico.
Zara, que compitió al lado de otras tres amazonas, Tina Cook, Mary King y William Fox-Pitt, debutaba en una cita olímpica y no lo pudo hacer con mejor pie. Dedicada al mundo de la hípica desde que tiene uso de razón, ayer cabalgaba sobre High Kindgom después de quedarse fuera de la competición en Atenas 2004 y de que su anterior caballo, Toytown, se lesionara en vísperas de Pekín 2008, en el mejor escenario posible.
A Zara, hija de un doble medallista -su padre, Mike Phillips, fue oro en Múnich 1972 y plata en Seúl 1988, también compitiendo sobre el caballo- y de una participante en los Juegos de Montreal 1976 -la princesa Ana no logró presea a lomos de su caballo- la pasión olímpica, está claro, le viene de familia.
En las gradas una buena representación familiar para llevarla en volandas hacia el éxito: los duques de Cambridge, la duquesa de Cornualles, las princesas Eugenia y Beatriz de York y el príncipe Harry -en solitario, sin Cressida Bonas, de quien se dice que ha conquistado el corazón del pequeño de los hijos de Carlos de Inglaterra-.
Antes de que ella se hiciera con su medalla, el príncipe catarí Nasser Al-Attiya, conseguía el bronce en el desempate en la modalida de 'skett' de tiro. Nasser, que ganó el rally Dakar en 2011, no pudo competir en Pekín 2008 y en Atenas 2004 acabó en cuarta posición.
Medallistas reales históricos
Si la cuarta jornada de los Juegos Olímpicos de Londres significaron sumar dos metales más al medallero particular de las familias reales del mundo, hay que remotarse a Ámsterdam 1928 para encontrar al encargado de abrir este camino. Fue el por entonces príncipe heredero noruego Olaf quien, formando parte del equipo de vela de su país, ganó una medalla de oro.
En Roma 1960 Constantino de Grecia, hermano de doña Sofía -suplente del equipo de vela en esa misma edición olímpica-, también como regatista, igualó esa medalla de oro de Olaf.
Dos miembros más de nuestra realeza fueron abanderados, pero sin fortuna en las competiciones: la Infanta doña Cristina en Seúl 1988 y el Príncipe de Asturias en Barcelona 1992. Sin embargo, el marido de la hija mayor de los Reyes, Iñaki Urdangarin, tiene hasta dos metales en su casa, ambos de bronce, conseguidos en Atlanta 1996 y Sidney 2000.