El príncipe Friso de Holanda, trasladado a Londres

Su estado de salud no presenta ninguna mejoría, pero, tal y como recomendó hace unos días el equipo médico que le trataba en el hospital de Landeskankenhaus de Innsbruck, la familia real holandesa ha decidido trasladar al príncipe Friso. Su destino ha sido el hospital privado de Wellington de la capital británica, ciudad en la que residía con su mujer, la princesa Mabel y sus hijas, Luana y Zaria, de siete y seis años respectivamente.

Las esperanzas de que se despierte del estado vegetativo en que se encuentre no son las máximas, y el equipo médico no se muestra optimista con que eso suceda, sin embargo, la familia sigue confiando en que así suceda desde el accidente. El pasado 16 de febrero el príncipe quedó sepultado por la nieve cuando un alud le sorprendió mientras esquiaba en las pistas de la estación de Lech, en Austria.

Aunque el equipo de rescate actuó con rapidez, el príncipe pasó más de 20 minutos bajo la nieve sin oxígeno, una situación que ha causado daños en la masa cerebral con carácter irreversible, a tenor de lo explicado por el equipo médico que se encargó de atenderle en el hospital de Landeskankenhaus. 


Ahora, casi un mes después del desafortunado incidente, la familia le ha trasladado a la ciudad en la que vivía con su familia antes de que sucediera todo. De esta forma, los miembros de la familia real holandesa volverán poco a poco a la rutina de sus agendas oficiales, aunque en su mente esté siempre presente el príncipe. Dicen que para la Reina Beatriz, la soberana más longeva de la historia del país, este ha sido, sin duda, el mayor varapalo de su vida y llega en el peor momento, justo cuando la rodean los rumores de una posible abdicación.

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