Aunque habitualmente luce una piel semitransparente, la verdad es que durante una época a Lindsay Lohan le dio por darse rayos UVA como si no hubiera un mañana. Concretamente, desde 2007 a 2009.
Durante esos años, según el portal de noticias estadounidense 'TMZ', la polémica actriz estuvo acudiendo regularmente a recibir sesiones de bronceado a un centro de Rayos UVA de Nevada. Tan regularmente, que preparó una factura de 40.000 dólares, léase 30.000 euros.
Los gerentes del centro estético concedieron a la joven actriz un tiempo de margen para ver si había voluntad de hacer frente al pufo, pero al ver que no, hace nueve meses decidieron emprender acciones legales. Y, ahora, para asegurarse el cobro de la deuda, el salón ha decidido trasladar la denuncia a un juzgado de California, donde reside Lindsay, para que, en caso de que la niña se niegue a pagar, puedan embargarla si ganan el caso.
Como a todo hay que sacarle el lado positivo, lo cierto es que esta denuncia no le pilla mal del todo a Lindsay, porque al menos ahora va a tener dinero fresquito. Y es que, después de mucho tiempo en secano, está a punto de comenzar el rodaje de 'Liz & Dick', una 'TV Movie' sobra la vida de la actriz Liz Taylor.