Parece que esta vez Lindsay Lohan ha aprendido la lección y, lo que es aún mejor, tiene propósito de enmienda. La actriz y cantante, que el próximo 29 de marzo, termina la prestación de servicios sociales a la que fue condenada por conducir bajo los efectos del alcohol, se arrepiente de la mala vida que ha llevado a lo largo de estos últimos años.
Lindsay quiere hacer borrón y cuenta nueva, y su lista de intenciones para este nuevo año la encabeza el objetivo de no volver a pisar ni una cárcel ni un centro de desintoxicación. Y para que no se le olvide, ha decidido tatuarse en su muñeca izquierda la leyenda: “Live Without Regrets', es decir,'Vivir sin arrepentirse”. Pues eso, Lindsay, que a ver si es verdad.