Douglas, como todo hombre pillado 'in fraganti' en una situación comprometida, dijo a su mujer que todo aquello tenía una explicación. Y la tenía. El motivo no era que Michael tuviera una afición oculta, sino que, como buen profesional que es, se estaba preparando para su próximo trabajo: un 'biopic' del famoso pianista homosexual Liberace.
La actriz se quedó mucho más tranquila al recibir la explicación de su marido, pero, aún así, no le hizo mucho gracia que este le toqueteara sus pertenencias. “Michael ha estado en nuestra habitación probándose mis diamantes y mis cosas. Yo le dije: 'Michael, por favor, quítate esos pantalones, cariño. Venga, devuélveme mis cosas'”, afirmó Catherine Z Jones al diario 'Daily Star'.
Pero no todos son inconvenientes, porque la guapa intérprete está encantada de que, para preparar el personaje, su hombre dedique un montón de horas a tocar el piano. Además, eso de intercambiarse la ropa, las joyas y el maquillaje también tiene sus beneficios, que se lo digan a Alaska y a Mario Vaquerizo.