El diseñador ha firmado un codiciado contrato con El Corte Inglés para diseñar para la firma Elogy. La crisis agudiza el ingenio. Y si sumamos talento y brillantez, todo resulta perfecto.
Presentó la colección el pasado jueves por la tarde y es probable que a estas alturas las prendas brillen por su ausencia. No es optimismo. Es realidad. Y tiene todo el sentido. Que un diseñador de la talla de Juanjo Oliva comparta su extraordinaria inspiración con una firma de El Corte Inglés es un lujo que la mayoría está sabiendo apreciar.
Y digo la mayoría porque hay dos corrientes: la de las mujeres que están acudiendo en masa a comprar sus prendas, y la de algunos compañeros de profesión, que matarían por tener esa oportunidad.
El segundo grupo es mejor obviarlo, porque envidiosos hay en todas partes y generosos y sinceros que se alegran por el triunfo de los demás, también. Ahí está la diseñadora Ana Locking, que le acompañó en tan grandioso día por cariño, respeto y admiración.
Pero el primer grupo, el de las señoras enloquecidas por vestir de Juanjo Oliva, merece un análisis especial. Tres factores están determinando el rotundo éxito de la colección. El primero, el buen hacer del propio Juanjo: su estilo, su elegancia, su costura y unos diseños ponibles y que sientan bien.
El segundo, las tallas. Acostumbradas a ver sus modelazos en cinturitas de avispa y delgadeces poco comunes, esta colección se presenta hasta en la talla 46. ¡Talla 46! 46, 46, 46... Y 44. Y 42. Y así hasta englobar a la grandísima mayoría de las mujeres de verdad, las reales, las que ocultan alguna lorcilla que otra y se niegan a renunciar a vestir bien. Viva.
Y la última: los precios. ¿Asequibles? Eso es decir poco. Que es Juanjo Oliva, por Dios... Lo que hay que hacer es correr porque en el algunos centros la colección ya está agotada en la mayoría de las tallas. Que se quite Donatella Versace para H&M, que ya está aquí Juanjo Oliva para El Corte Inglés.