Stephen Hawkin hizo de conductor de la ceremonia inaugural de los Juegos Paralímpicos de Londres 2012.
Un espéctaculo de luz y color para asombrara al mundo. Así es como comenzó la 14ª edición de los Juegos Paralímpicos. Londres respondió a la llamada del movimiento paralímpico y abarrotó las gradas del estadio londinense de Statford, donde no faltó un nutrido grupo de miembros de las realezas europeas.
Entre ellos la Infanta doña Elena, que bailó y saltó al ritmo de la música saludando a nuestros deportistas en el mágico momento en el que la abanderada española, Teresa Perales, rodaba sobre el tartán. La Infanta, que es presidenta de honor del Comité Paralímpico Español, ha estado presente en todas las inauguraciones de esta cita deportiva desde Barcelona 1992 -aunque nuestro comité no se creó hasta el año 1995-.
Presidiendo la ceremonia, como ya ocurrió el pasado 27 de julio con la apertura de los Juegos Olímpicos, la reina Isabel II -aunque esta vez prefirió usar las escaleras normales y corrientes para entrar en el recinto-, los duques de Cambridge y el Primer Ministro británico, David Cameron acompañado de su esposa, Samantha.
Como buenos aficionados al deporte, Alberto de Mónaco y su mujer, Charlene, siguieron todo lo que sucedía en el centro del estadio gracias a unos prismáticos. Ellos son solo unos pocos de los 2,3 millones de personas que ya tienen sus entradas para acudir a las competiciones que han dado comienzo esta misma mañana y que se extenderán hasta el próximo 9 de septiembre.
El gran centro de atención
En todas las quinielas sonaba como más que posible la aparición de Stephen Hawkin. Y apareció para hacer de 'guía' a los presentes y a los telespectadores. Con varias de sus frases más conocidas reflejadas en las pantallas gigantes del estadio, hizo de conductor de ese instante en el que a los deportistas ya no les quedan uñas de la emoción.
Si la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos tuvo como hilo conductor el cine y la música británica, esta comenzó con una representación del 'big-bang' y fue una loa al movimiento intelectual, filosófico, cultural y social que representó la Ilustración en el siglo XVIII.
Durante la parte protocolaria el Presidente del Comité Organizados de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Londres 2012, sir Sebastian Coe, dijo: “Queremos que los deportistas y todos los que participen en estos Juegos inspiren a los jóvenes con y sin discapacidad de todos los orígenes a tener las mismas oportunidades de desarrollar su potencial”.
Estas palabras fueron seguidas de las de Phil Craven, Presidente del Comité Paralímpico Internacional, que hizó hincapié en que esta “es una celebración de la evolución del espíritu humano, una celebración para que los sueños se hagan realidad”.
La llama
Con los deportistas en el centro del estadio y todos los discursos pronunciados, llegó la hora de que apareciera el fuego que iluminará a los atletas hasta la finalización de lo Juegos. La llama olímpica entró portada por Joe Townsed, militar aspirante a triatleta paralímpico que descendió en tirolina desde lo alto de la cercana torre Arcelor Mittal Orbit hasta el Estadio Olímpico.
El fuego pasó después al futbolista ciego David Clarke y la última relevista fue Margaret Maughan, la primera campeona paralímpica de la historia -en Roma’60-, que encendió una llamarada diminuta en uno de los pétalos de cobre del mismo pebetero de los Juegos Olímpicos, hasta que la llama encendió el resto de pétalos, los cuales emergieron suavemente hacia el cielo hasta convertirse en una única llama.
Con la bandera olímpica izada, ahora, los únicos protagonistas serán esos más de 4.000 deportistas de 166 delegaciones diferentes llegados a Londres para dar muestra al mundo de lo que es el verdadero espíritu de superación.