- 8 huevos pequeños
- 200 g de salmón ahumado
- Sal y pimienta recién molida
- Aceite balsámico
- Varias hojas de lechuga de roble y unas briznas de saúco.
Vierte agua en una olla mediana con un poco de sal, introduce los huevos en ella ayudándote de una cuchara para que no se rompa la cáscara, y lleva a ebullición.
Hiérvelos durante 6 minutos. Luego, retira los huevos del agua caliente y refréscalos con agua fría para detener la cocción y que la clara esté bien cuajada antes de pelarlos.
Mientras tanto, prepara el salmón ahumado cortándolo en tiras más o menos gruesas y aparta.
Corta los huevos en mitades de forma longitudinal y envuelve cada una de ellas en una tira de salmón.
Preséntalos en un cuenco de cristal, regados con un poco de aceite balsámico. Acompaña con unas hojas de lechuga de roble. Adorna con una brizna de saúco y sirve.