Ha sido un sector tradicionalmente masculino, pero las cosas están cambiando. Ellas venden coches, los crean y los compran. ¿Por qué nadie se acuerda de que la primera persona que se puso tras un volante fue una mujer?
Ellos suelen enorgullecerse del potente motor de su nuevo coche, de sus llantas de aleación, del perfil bajo de sus neumáticos, de sus faros de xenon... Sin embargo, en la mayoría de los casos esas elecciones no han sido cosa de solo de hombres. La cabeza pensante y firme, la que decide, pertenece en ocho de cada 10 casos a una mujer, quien según los últimos estudios tiene mucho que decir –y decidir– cuando pone los pies en un concesionario. Y no solo acerca del color o el tipo de tapicería. Así lo concluye un estudio de General Motors que, asegura, que la opinión de las mujeres es determinante en más del 80% de las adquisiciones de coches nuevos.
Todo un reto para uno de los sectores más tradicionalmente masculinos del mundo de la empresa que, en los últimos años, ha decidido cambiar el chip para ajustarse al segmento de mayor crecimiento actualmente: el del colectivo femenino. Hoy día es uno de los sectores más mimados del mundo del motor por razones no solo políticamente correctas, sino también económicas. Si en momentos especialmente complicados, como la actual crisis, ellas mantienen las ventas, la lógica asegura que hay que cuidarlas. De ahí que las marcas tengan cada vez más en cuenta sus necesidades, gustos y preferencias.
¿Qué buscamos?
Pero, ¿las preferencias de las mujeres son diferentes de las de los hombres? ¿Buscamos coches distintos a los que quieren ellos? Sí y no, dicen los especialistas. Y ahí va la explicación a esta aparente contradicción: aunque tanto hombres como mujeres valoran la seguridad, el diseño, el consumo o el equipamiento de serie, unos y otras los colocan en distinto orden. En lo único que ambos coinciden es en la seguridad, que ellos y ellas sitúan en los primeros lugares de la lista. Después, las mujeres suelen valorar otros aspectos como el nivel de emisiones de CO2, el diseño exterior, el tamaño del coche, el espacio del maletero... mientras que los hombres tienden a valorar detalles puramente técnicos y las últimas tecnologías en el equipamiento.
Resumiendo: por lo general las mujeres somos más prácticas y funcionales, comprando en base a las necesidades, mientras que los hombres suelen ser más impulsivos. Pero ni siquiera esa impulsividad masculina impide que la mujer opine, aunque el coche no vaya a ser para ella. “El comportamiento de la pareja ha evolucionado mucho –asegura la concesionaria María Caeiro–. Ahora se busca la aprobación del otro, el hombre se apoya en la opinión de la mujer y creo que hacen bien, porque nosotras somos mucho más exigentes”, dice.Su afirmación está avalada por más de 20 años de experiencia en el mundo del motor.
María recuerda que las cosas eran muy distintas hace un par de décadas y no solo en lo que se refiere al cliente. El panorama también era completamente distinto detrás del telón, en la fabricación y venta de coches, donde las mujeres apenas asomaban la cabeza. Cuenta que, cuando ella empezó a acudir a las convenciones para propietarios y gerentes de concesionarios, tenía que retirarse prudentemente antes de que sus compañeros se incomodaran por su presencia cuando llegaba la hora de las copas. “Era la niña, por aquel entonces no había casi mujeres que dirigieran concesionarios”, asegura la consejera delegada de Caerio SA y Caerio Premium, que cuenta con cinco centros de trabajo dedicados a la venta. De eso hace ya más de 15 años y, aunque el sector de la automoción sigue siendo terreno masculino, las mujeres empiezan a incorporarse a él a paso lento, pero seguro. En talleres y mecánica han pasado de la ausencia absoluta a un simbólico 8,2%, mientras que en los sillones destinados al jefe su presencia ha aumentado en un porcentaje mayor.
Más directivas
Un estudio del Instituto de la Mujer cifraba hace unos años la presencia femenina en los puestos directivos de primer nivel del sector en un 12,5% (en los de segundo nivel, el porcentaje sube hasta el 27,3%). Así, ese mundo donde solo se admitían corbatas empieza a confiar en ejecutivas, ingenieras, diseñadoras, responsables de marketing y comerciales mujeres. Para empezar, porque año tras año se van añadiendo más nombres femeninos al censo de conductores –en nuestro país ya han superado los 10 millones, frente a los 15 millones de hombres–. Pero también porque cada vez se valora más la aportación de la profesional mujer en todos los ámbitos de la empresa, y el sector de la automoción no es una excepción. Según las conclusiones de un informe de la consultora McKinsey acerca de los rendimientos del sector empresarial en general, las firmas que cuentan con más mujeres en sus consejos de administración tienen mejores resultados económicos –aquellas que tienen entre un 19% y un 44% de mujeres reciben un 26% más de retorno del capital invertido que las que no tienen ninguna mujer–.
La primera
A pesar de estos avances y de que hoy la presencia de profesionales del sexo femenino en reuniones de alto nivel ha dejado de ser una anécdota excepcional, el universo automovilístico sigue siendo más machista que el gremio empresarial en general, donde los puestos directivos ya alcanzan a un 22% de las mujeres, 10 puntos por encima de lo que sucede en el reservado sector del motor. Y si nos referimos al primer escalafón, la masculinidad es un aspecto más que patente. En España, durante años supuso una notable excepción el caso de la ingeniera Magda Salarich, que ostentó el cargo de directora general de Citroën Hispania y directora de comercio de Europa para la misma casa durante varios años. Pero, a nivel mundial, excepto Jaguar, que hace unos años tuvo como presidenta a Bibiana Boerio, ninguna otra compañía automovilística cuenta o ha contado en el sillón reservado al mando supremo con una directiva.
Pioneras al volante: tan rebeldes, tan normales...
Fue una mujer quien se puso por primera vez tras el cuadro de mandos de un automóvil. Se atribuye tal honor a Bertha Benz, quien recorrió los 106 kilómetros que separan las localidades alemanas de Mannheim y Pfozheim en el triciclo motorizado ideado por su marido, el ingeniero alemán Karl Benz. Estamos hablando del año 1888 y aquella primera hazaña se convertiría en la prueba fehaciente de que aquel invento podía ser útil a la humanidad. Diez años después de esta peripecia, conseguía el primer permiso de conducir otra mujer, Anne de Crussol, quien decidió mejorar su sencillo vehículo incorporando una innovación de su propia cosecha: el espejo retrovisor. Fue la primera de una larga lista de contribuciones femeninas al sector del automóvil.
En 1904 se constituyó en Inglaterra el primer club de mujeres automovilistas: el “Ladies Automobile Club”. Sus componentes a menudo organizaban paseos y su participación en las distintas carreras automovilísticas generaba una gran expectación. Otra figura destacada fue mademoiselle Hellé Nice, famosa esquiadora de aquella época, que debió abandonar el ski por un accidente y entró en el automovilismo, llegando a convertirse en campeona del mundo de velocidad, gracias al apoyo que le prestó Ettore Bugatti. En España, la incorporación fue más lenta, pero en 1904, la condesa Emilia Pardo Bazán ya se paseaba por su tierra gallega de Mondariz en coche.
María Caeiro, Concesionaria de Renault. Dirige 135 empleados en A Coruña.
“Empecé lavando coches y pasé por todos los niveles para conocer el negocio antes de llegar a ser consejera delegada. El 80% de mis empleados que, aunque ahora son 135, en su día llegaron a ser casi 200, son hombres. Me encantaría tener más mujeres, pero excepto en mandos intermedios, es difícil dar con chicas mecánicas o chapistas. Aún así, las cosas han cambiado: cuando hace 15 años iba a las reuniones de concesionarios, tan solo éramos dos mujeres concesionarias de Renault en toda España. Aún hoy, sigue costando que te acepten. Pero lo cierto es que, una vez que demuestras que eres igual de válida, te sientes valorada, cuidada y hasta mimada por tus compañeros. En mi caso me gusta convencer más que imponer y eso es lo que transmito a mis colaboradores, que razonen con el cliente y que estén a la altura de sus exigencias”.
Belén de Lacalle, Directora de comunicación de Jaguar y Land Rover.
“Llegué al mundo del motor por pura casualidad: tras un máster en EE.UU. envié varios currículums y Alfa Romeo me seleccionó. Entonces sabía de coches lo justito, pero a medida que vas conociendo este mundo te vas enganchando. ¿Que es machista? Por supuesto. Pero en estos 20 años que llevo trabajando en él las cosas han cambiado mucho, especialmente en el sector de coches de lujo, como Jaguar y Land Rover. Cada vez hay más ingenieras, diseñadoras y mujeres en marketing y comunicación. El 70% de la plantilla de esta casa son hombres, pero en mi departamento somos mayoría. Y hoy la mujer está tanto o más preocupada que el hombre por el consumo, el CO2, la seguridad…”.
María Moragues. Ingeniera y responsable del área de Háptica, Ablage y Variabilidad del Centro Técnico de SEAT.
“No cursé Ingeniería pensando en dedicarme al mundo del motor, pero mi primera oportunidad de trabajo llegó de una empresa en Hamburgo (Alemania) dedicada a la seguridad pasiva y la aproveché. Ahora coordino un equipo donde nos preocupamos de que el interior del vehículo ofrezca las posibilidades de almacenamiento y de modularidad que el cliente necesita. El mundo industrial ha sido tradicionalmente masculino, pero creo que es a nosotras a las que nos corresponde decidir si queremos formar parte de él o nuestras preferencias laborales se decantan hacia otros sectores. En el equipo que coordino soy la única y, aunque no siempre compartimos puntos de vista, somos un grupo con una formación y gustos similares”.
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