¿Preparados, listos, ya?
Con o sin protestas, crisis, apagones, retrasos o palabras malsonantes, todo apunta a que los Juegos también prenderán su llama este año. Para Londres, será la tercera edición, un récord inalcanzable, de momento, hasta para la propia madre Atenas. A pocas semanas para su inicio, los detalles sobre la ceremonia de apertura siguen marcados por el misterio y la rumorología. El imprescindible pebetero se ha tratado con rígida confidencialidad. Aunque todo apuntaba a que ArcelorMittal Orbit, una escultura de acero con cierta similitud a una montaña rusa, sería el enclave escogido, desde mayo este rumor quedó desmentido. Asimismo, existe una gran expectación por desvelar qué nueva pirueta llevará el fuego inaugural a su destino, dada la abundancia de momentos memorables que tal tradición ha reportado a lo largo de los años. Aparte del arco y la flecha de Barcelona 92, destacan Montreal 76, donde un impulso eléctrico que se envió desde Atenas vía satélite hasta Canadá fue reencendido por un rayo láser; Sidney 2000, donde la antorcha buceó; o Atlanta 96, donde la llama se despidió del siglo XX de la mano temblorosa de Muhammad Ali.
Nadal, McCartney y una campana de 27 toneladas
Sabemos que el ya histórico ganador de Roland Garros, Rafal Nadal, será el abanderado de nuestro país. Detrás del espectáculo, Danny Boyle (director de "Slumdog Millionaire"), con un presupuesto de 27 millones de libras (33,5 millones de euros) y 100.000 voluntarios. 10.500 atletas desfilarán por un estadio para 80.000 personas..., y 119 animales. En la representación que girará en torno a la campiña británica, y que, dicen, ha necesitado de 160 ensayos, participarán 12 caballos, tres vacas, dos cabras, 10 gallinas, 10 patos y un gran rebaño de ovejas con sus correspondientes perros pastor. Como parte de este espectáculo "verde y agradable", en palabras del propio Boyle, podremos ver fragmentos de "La tempestad" de William Shakespeare, y una gigantesca campana de 27 toneladas. Sumemos a tan bucólico panorama la confirmación, tras meses de cortejos por parte del C.O.I., de la actuación de Sir Paul McCartney, y las previsiones son, cuanto menos, curiosas.
Otros juegos poco olímpicos
Atendiendo a la estadística lúdico-científica de los paneles de las casas de apuestas, existe una posibilidad entre 66 de que la llama olímpica no llegue ardiente, animosa y pura (en palabras del fundador de los juegos modernos, el Barón Pierre de Coubertin) al pebetero. Los envites cenizos no terminan aquí, ya que los ingleses también han apostado a un posible corte de luz durante la ceremonia inaugural (25 a 1), a que al menos un atleta llegue tarde a su evento por problemas con el transporte (2 a 1) o, en un alarde de humor inglés, a que el comentarista oficial de la BBC tenga que disculparse por el lenguaje soez de, al menos, un colaborador (4 a 1). El origen de tanta predicción no está solo en la desmedida afición en estas tierras por el juego, sino en una intensa corriente antiolímpica. El columnista del Independent, David Randall, escribió un artículo en el que aseveraba que, de ser la queja un deporte olímpico, el Reino Unido acapararía todas las medallas.
Las entradas de la polémica
El Comité Organizador puso a la venta 8,8 millones de entradas, repartidas entre las 39 disciplinas de los 28 deportes olímpicos. Los precios rondaron las 50, 100 o 200 libras, pudiendo llegar a las 2.000..., sin contar la reventa. Allí las cifras abandonan el mundo de los mortales. Con escándalos que han llegado a salpicar a miembros del propio C.O.I., el asunto de las entradas y sus precios ha sido especialmente irritante para los londinenses, que aún hoy siguen denunciando con vehemencia un reparto injusto y exclusivo, no ya solo por status financiero, sino por la pertenencia o colaboración con tal o cual empresa patrocinadora.
Mind the gap
Se calcula que habrá 800.000 espectadores en el día más concurrido de los Juegos. Personas que querrán usar el transporte público. Como eso es materialmente imposible, el ayuntamiento lleva meses promoviendo el uso de la bicicleta y animando a los ciudadanos "no olímpicos" a caminar para evitar los colapsos en metro, tren y autobús. Otros pequeños individuos a los que el maremágnum humano no pillará por sorpresa son las dos mil salamandras y cientos de sapos, exresidentes del Parque Olímpico, que ya descansan en una reserva natural. Como no hay infraestructura olímpica sin su correspondiente guiño ecologista: cerca de 4.000 nuevos árboles han sido sembrados en las instalaciones.
Futuras heroínas
De entre los millares de atletas participantes, destaca entre los locales la especialista de pentathlón Jessica Ennis, homenajeada por el diario The Independent con una exitosa campaña de promoción protagonizada por chapas con su nombre y un corazón. Aparte de tener lo que los caballeros británicos denominan un "físico admirable", esta atleta se hizo con la simpatía de la audiencia al perder el primer puesto tras un error de los marcadores, que la convirtieron en ganadora solamente durante un minuto. Tal y como declaró la propia Ennis, no existe peor sensación que el perder un oro que se creía ganado. Aún así, las cámaras fueron testigo de cómo se recompuso de manera admirable y, deportivamente, aceptó el error con una sonrisa, dejando para el recuerdo una de las imágenes más bonitas del Mundial de marzo en Estambul.
Un Mcdonald's en Babel
Adentrándonos en la Villa Olímpica, ya se han hecho públicas las cifras de la despensa: en un mes los atletas devorarán 350 toneladas de verduras, 260 mil hogazas de pan, 82 toneladas de pescado y marisco y 100 toneladas de carne. Asímismo, no sabemos si como homenaje a Michael Phelps (que podría batir el récord de 18 medallas de oro de la nadadora rusa Larisa Latynina), también se ha construido el McDonald’s más grande del mundo, que espera vender en tres semanas 50.000 Big Macs. Otra marca que no ha dejado pasar la ocasión es Dúrex, que repartirá entre los atletas 150.000 preservativos, unos nueve por deportista.
Los juegos reales
Otra participante que no pasará desapercibida será una de las nietas de la Casa Windsor, Zara Phillips, hija de la princesa Ana y el nadador Mark Phillps. No habrá privilegios para ella, que se alojará en la casa compartida del equipo de hípica inglés. Sin embargo, no hay dato que pueda igualar al que puede ser el momento más surrealista de los Juegos: que la reina de Inglaterra escuche el 'God Save the Queen' de los Sex Pistols. Se rumorea que este himno punk, cuyos versos escupen proclamas como "La reina no es un ser humano" y fue censurado en 1977, podría colarse en el espectáculo. Si, al oírlo, Isabel II recibirá el guiño con ironía, indiferencia o con uno de sus célebres "I’m not amused" (no me divierte) nadie lo sabe aunque, pase lo que pase, nadie podrá amargarle su última y colosal fiesta de cumpleaños.