ME GUSTA EL FÚTBOL. Por tradición familiar soy del Real Madrid, lo eran mi abuelo y mis tíos. Por elección soy del Racing de Santander, una extravagancia, según mi hijo. Lo cierto es que, de tanto ir a Santander, de donde es mi marido, he ido sintiendo simpatía por su equipo, que siempre me ha parecido modesto, pero luchador. Bien es verdad que mi afición al fútbol ha ido en aumento según crecía mi hijo. Sentarnos ante la tele a ver un partido ha sido una manera de compartir con él algo que le interesa y que nos ha servido a ambos para tender puentes en los difíciles años de la adolescencia. Mi hijo es del Real Madrid desde que apenas levantaba un palmo del suelo, así que, en principio, ambos disfrutábamos de los partidos de nuestro equipo hasta que llegó Mourinho.
JOSÉ ANTONIO MARINA ha recordado más de una vez un viejo proverbio africano: para educar a un niño hace falta toda la tribu. Y es verdad, sobre todo en una sociedad globalizada donde los padres y el colegio no son los únicos que educan. La tele, amén de la Red y el resto de la sociedad, influyen en nuestros hijos. El fútbol está muy presente en la sociedad y el comportamiento de sus jugadores y entrenadores tiene una influencia directa en nuestros hijos; y, desde luego, José Mourinho no ha sido el mejor ejemplo. Su manera de entender el fútbol ha pasado por no reconocer jamás las virtudes de sus oponentes, por echar la culpa de sus errores a los otros, por sembrar insidias sobre el triunfo de los otros equipos, especialmente el Barça, por empeñarse en convertir en "hooligans" a los seguidores del Real Madrid. Frente al estilo Mourinho, el estilo de Pep Guardiola: el hasta ahora entrenador del Barça ha mostrado siempre ese "seny" del que hacen gala muchos catalanes y que, en el caso de los jugadores del Barça, ha pasado por mantener, como su entrenador, un comportamiento elegante en el campo y en sus declaraciones.
MI HIJO Y YO llevamos dos años discutiendo de lo lindo a cuenta de Mourinho porque, para alarma mía, él se estaba dejando imbuir por el "hooliganismo" del entrenador del Real Madrid. Si el Madrid perdía era culpa del árbitro, si Pepe daba una de esas patadas mortales, era injusto que le sacaran tarjeta amarilla.. amén de empezar a ser incapaz de reconocer los méritos de los jugadores de los equipos contrarios. La cosa ha llegado a tal punto que he deseado fervientemente que el Real Madrid perdiera la Liga con la esperanza de que despidieran a Mourinho. Al final, para desesperación mía, el Real Madrid ha ganado la Liga y Mourinho se queda.
LA ELEGANCIA, la sobriedad, el saber ganar, el saber perder, la forma de "estar" del Real Madrid se han quebrado con José Mourinho. Él ha dicho en una entrevista en el diario ABC que es políticamente incorrecto. Se equivoca, es otra cosa. Yo me sentía un poco a disgusto conmigo misma por haber deseado el fracaso de mi equipo pero, hace unos días, en una cena con amigos, me reconfortó ver cómo otros padres coincidían en que les habría gustado, por las mismas razones que a mí, que perdiera el Real Madrid, a pesar de que es su equipo. Y, para más inri, seguro que este artículo me va a costar una bronca con mi hijo.
P. D.: Seguramente, Mourinho dirá que no le pagan para educar. Pero vuelvo al proverbio africano: para educar a un niño hace falta toda la tribu. Desgraciadamente, de la tribu de Mourinho los niños no están recibiendo los mejores ejemplos. Y bien que lo siento, porque el Real Madrid siempre ha sido mi equipo.