Con un equipo muy renovado con respecto al grupo que compitió en Pekín. Así se presenta la natación sincronizada en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Tan solo tres de las integrantes repetían con respecto a la cita asiática. Hoy, han demostrado que el bloque es tan sólido como en aquella ocasión y ya suman una nueva medalla para España, esta, de bronce.
Así son, una a una, las nueve sirenas españolas -ocho titulares y una suplente-, esas que, ayer, se cortaban el pelo dando una imagen de profesionalidad intachable:
- Andrea Fuentes. Con la que se colgó junto a Ona Carbonell en dúo hace unos días y la de hoy, la tarraconense ya suma cuatro medallas olímpicas. Estudiante de Psicología con vocación de bombera, tiene muy claro que lo más importante para este deporte es tener un cuerpo ágil, por lo que en su página web da una serie de consejos. Ella representa, en ausencia de Gemma Mengual, la cara más reconocida de este deporte en España.
- Ona Carbonell. Debutante en unos Juegos Olímpicos, no se conformaba con la plata del dúo, y ahora suma un bronce. Ona, estudiante de Diseño, necesita cubrir su curiosidad intelectual después de las palizas físicas de nadar durante casi todo el día. Aunque comenzó haciendo gimnasia rítmica, la pasión que sentía por el agua hizo que uniera la plasticidad de la gimnasia con las zambullidas de la natación sincronizada.
- Thais Henriquez. Ella es otra de las veteranas del equipo, una de esas que se sincronizó para conseguir la plata por equipos en Pekín 2008. Los mundiales y europeos a los que ha asistido en este ciclo olímpico le han dado la madurez necesaria como para meterse en la piscina en Londres con la serenidad de quien tiene la presión por conseguir una medalla que, desafortunadamente, los seguidores más fánaticos ya daban por hecho antes de que pisaran suelo británico. La mayor decepción de su vida no es otra que el que solo se hable de este deporte cada cuatro años, a pesar de todos los logros cosechados en las grandes citas.
- Paula Klamburg. Esta barcelonesa comenzó a la temprana edad de los siete años a practicar este deporte en el Club Natació Kallipolis -ese mismo que vio nacer a la figura deportiva de Andrea Fuentes, y donde comenzó Anna Tarrés a formar nadadoras de sincronizada-. Además de compartir equipo con Ona, es compañera suya fuera del agua, en las aulas donde estudian Diseño. Es parte de este grupo desde el año 2009.
- Irene Montrucchio. Perteneciente al Club Natació Kallípolis, es la primera vez que acude a unos Juegos Olímpicos. Ciencias de la Catividad Física y del Deporte. Esa es la carrera que eligió ella ya que, como es sabido, Anna Tarres, seleccionadora nacional, obliga a sus chicas a que, además de cultivar el cuerpo, hagan lo propio con la mente.
- Laia Pons. Es una de las grandes promesas de nuestro país. El año pasado se proclamó Campeona de España Junior en la modalidad de solo, lo que hizo que Anna Tarrés se fijara en ella.
- Clara Basiana. Hija de la famosa nadadora española Antonia Canyellas, ella optó por incorporar los movimientos al son de la música a esos largos que su progenitora le hacía nadar en la piscina. Nacida en enero de 1991, a sus 21 años, es una de las benjaminas de este grupo.
- Alba Cabello. Cuando empezó a nadar a los seis años, jamás se pensó que hoy, estaría disputando unos segundos Juegos Oímpicos. Porque ella es la tecera de esas mujeres que ya estuvo en Pekín. Antes de viajar a Londres aseguraba en una entrevista que fiamría las dos platas. Esta tarde tocará dar brazas a contracorriente para alcanzar a las chinas en ese segundo puesto.
- Margalida Crespí. Esta mallorquina tiene como mayores logros en su currículum las dos medallas de plata y la de oro conseguidas junto a buena parte de estas chicas en el pasado mundial. Hoy, es la nadadora de reserva, esa que espera su oportunidad con un doble sentimiento: la ilusión de debutar en unos Juegos y lo amargo que sería el momento, ya que solo sucedería si una de sus compañeras se lesiona.