Su debut en unos Juegos Paralímpicos no estaba previsto hasta Río 2016, pero sus excelentes resultados en los Campeonatos de Europa de Berlín del año pasado precipitaron su primera participación en un evento de esta magnitud. Ella es Hannah Russell (5 de agosto de 1996, Surrey, Inglaterra) y, a sus 16 años, ya es una de las sensaciones de los Juegos Paralímpicos de Londres y una de las benjaminas en el equipo de natación paralímpica británica.
Si para cualquiera ya es emocionante competir por primera vez en una cita como esta a una edad tan temprana, hacerlo en tu país, debe de ser algo así como vivir dentro de un sueño. Y si, además, consigues la primera presea para tu país en una disciplina tan importante dentro del programa paralímpico como lo es la natación, debe de superar todas las expectativas.
Hannah participa dentro de la categoría S12, que traducido significa que tiene una deficiencia visual parcial. Cuando se enteró de que había entrado en la lista para representar a Gran Bretaña en Londres, entró en 'shock'. Pero para ella estar allí no es suficiente. Días antes de que comenzara la competición se fijaba un objetivo: entrar en el máximo posible de finales de las cinco pruebas en las que nadaría.
Russell no solo está cumpliendo, sino que, además de ser finalista, ya se ha colgado una plata y un bronce en las series finales en las que ha competido. Claro que, teniendo en cuenta que su gran ídolo deportivo es Rebecca Adlington, la mujer que se convirtió en la sensación local en los pasados Juegos Olímpicos, no se hace extraño que su ambición le haya llevado a no conformarse solo con participar.
Compagina los duros entrenamientos con la educación porque, según ha manifestado la nadadora, con una buena planificación se pueden conciliar ambas facetas. Hannah se levanta más temprano de lo que ninguno de nosotros podamos pensar. Entrena de seis a ocho de la mañana antes de coger sus libros y dirigirse al colegio. Una vez terminadas las clases, vuelve a la piscina para nadar dos horas más: de seis a ocho o de siete a nueve, según el día.
La perseverancia de esta muchacha que comenzó su camino en el deporte en el biatlón -natación y carrera a pie- es la mejor herramienta de trabajo y, si sigue esta senda, es probable que llegue a alcanzar a la Phelps de la natación paralímpica, nuestra Teresa Perales. Pero para eso tendrá que nadar en algunos Juegos más...
De momento se ha convertido en el gran ídolo de la afición británica.