"No vamos a Londres de vacaciones". Así de contundente se mostraba tras ganar el Torneo Preolímpico Jennifer Pareja Lisalde (Olot, Gerona, 8 de mayo de 1984), la
capitana de la selección española de waterpolo femenino. A pesar de que los nervios jugaron una mala pasada en la final olímpica, esa plata ya forma parte de la historia del deporte español.
Jennifer no es una más de esas 570 chicas que en España tienen ficha federativa en este país, es nada menos que la bandera de una generación única de waterpolistas que ha puesto en boca de todos los españoles este deporte.
Ellas, al igual que las 'guerreras olímpicas', Mireia Belmonte, Marina Alabau, Brigitte Yagüe, el dúo de la sincronizada y todas esas mujeres que se han convertido en el orgullo de un país, piden, con sus resultados,
más atención por parte de los medios.
Como capitana, es la encargada de dar la cara, y no se esconde, ni cuando las cosas van sobre ruedas, como ahora, ni cuando se tuercen. Esta es Jennifer Pareja, la encargada de manejar los tiempos dentro de la piscina tanto en el combinado nacional como en el Club Natació Sabadell.
Sus raíces
Jennifer es de Olot, sí, pero su familia materna es de la localidad jienense de Orcera. Su madre, Maribel, y sus abuelos, Nieves y Miguel, emigraron a Cataluña, la comunidad autónoma que más jugadoras aporta a esta selección nacional. Allí, en Gerona, Maribel Lisalde conoció a Manuel Pareja y, fruto de este matrimonio nació esta criatura.
Eso sí, cada vez que tiene ocasión, viaja rumbo al sur para no olvidarse de dónde viene. Sin ir más lejos, y tal y como escribió ella misma en su cuenta de Twitter, tras volver de Londres y hacer la parada de rigor en su casa, pasará sus vacaciones en Jaén.
Seguro que esta noche Orcera gritará en cada uno de los sprints que dispute la veterana -a pesar de que no tiene nada más que 28 años- de esta escuadra. Pero, ¿cuál es el secreto de esa velocidad?
No siempre fue jugadora de equipo
Desde muy pequeña vive dentro de una piscina, aunque al principio lo que practicaba era la natación, junto a su hermana, Tania. A los 14 años comenzó a competir. El aburrimiento del deporte individual, a pesar de conseguir proclamarse Campeona de España y de ser 'recorwoman' nacional, unido a que un grupo de amigas formó un equipo de waterpolo, le hizo cambiar de rumbo.
Porque para Pareja la vida es mucho más agradable en compañía. Y es justo eso lo que pone en valor de la selección nacional: "El buen rollo y ser amigas nos ha dado este éxito". Aquellas idas y venidas a los campeonatos solo junto a su entrenador y otro chico, le mataban.
Pero las habilidades que aprendió en aquella etapa, en la que luchaba contra el crono, le han venido de perlas para ganar esas bolas que se colocan en medio de la piscina cada vez que empieza un cuarto. Y esa lucha, ella nadando con el objetivo único de hacerse con la bola, estuvo a punto de truncarse en hasta dos ocasiones.
El valor de seguir adelante
A punto ha estado de no llegar a esta cita olímpica. En 2010, mientras disputaba el Europeo en Zagreb (Croacia), notó un dolor en la parte derecha baja de su tripa: apendicitis. Sola, sin nadie de su familia cerca, fue operada de urgencias. Y lo que habitualmente es una intervención sin más problemas, se convirtió en una operación con complicaciones.
Diez días hospitalizada en un país extranjero y sufriendo por no poder apoyar a un equipo que, en el último partido, sabedoras de que había pedido un ordenador con conexión a internet para poder verlo, le rindieron homenaje con unas camisetas con mensaje de ánimo: "Somos... la Jenny".
Tras varios meses sin poder sumergirse en la piscina por precaución, volvió a dejarse el alma en el agua. La mala suerte se volvió a cebar con ella. Una fractura en su mano derecha, esa que, a base de entrenamiento en el CAR de San Cugat del Vallés se ha convertido en un lanzamisiles, a tres semanas de viajar a Shanghai al Mundial, le impidió liderar a su equipo.
Sí, se planteó la retirada. Dejarlo. Por su cabeza pasaba una y otra vez el mismo pensamiento "no merezco lo que me está pasando y no quiero volver a vivirlo". Solo la pasión por algo que no considera un peso o una obligación, sino una manera de entender la vida, hicieron posible que en Londres podamos haber disfrutado de una de las mejores waterpolistas de la historia de España.
La medalla de plata que ya forma parte de su palmarés le da la razón de por qué más vale luchar que desfallecer en el intento.