Van dos gallegas y una asturiana y ganan una medalla olímpica de vela en la clase Elliot 6 m. No, no es chiste. Es la realidad misma. Y las protagonistas son tres desconocidas para el común de los mortales: Tamara Echegoyen Domínguez (Orense, 1984), Sofía Toro Priego-Puga (La Coruña, 1990) y Ángela Pumariegna Menéndez (Gijón, 1984). Juntas son el 'Xiquitas Team'.
Tamara lleva el timón, Sofía la vela mayor y el 'spich' y Ángela se encarga del foque y hace las maniobras de proa. Un trabajo en equipo que tiene que estar perfectamente compenetrado para llegar a buen puerto.
Y a nuestro trío fantástico que ha cumplido el sueño de hacer sonar el himno español por segunda vez en el campo de regatas después de que el martes lo hiciera Marina Alabau.
Mujeres de mar y de aulas
Las tres han dedicado sus vidas a surcar los mares, desde pequeñitas, y, hace cuatro años, decidieron unir sus fuerzas con un único objetivo: participar en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 e intentar meterse en la pelea por los metales.
Sin embargo, la curiosidad por el vaivén de las olas no es lo único que tienen en común. Las tres quisieron alternar el aprovechamiento de los vientos en las velas de sus barcos con la actividad académica.
Tamara es licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, y Sofía se encuentra cursando el grado de esta misma especialidad. Esto les ha permitido poder sacar mayor provecho a sus cuerpos encaminado a engrosar su palmarés deportivo.
Ángela por su parte escogió el camino de la Economía y, tras licenciarse, como sus inquietudes intelectuales seguían vivas, se matriculó en Administración y Dirección de Empresa, carrera que actualmente cursa.
A pesar de lo aplicadas que son, tienen su lado simpático. Su preparador, Diego Quintana, les pone antes de salir al campo de regatas el videomontaje de Jean Claude Van Damme bailando 'reggaeton' al son de 'Una vaina loca'. Buen método.
Una madre para dos grumetes
Pero no todo es disciplina y más disciplina entre ellas. Igual que cada cual sabe cuál es su rol cuando están subidas a la embarcación -recibe el nombre de Elliot en honor a su diseñador, el neozelandés Greg Elliot-, tienen muy claro cuál es en tierra firme.
A Sofía le ha tocado el papel de 'madre'. Tamara y Ángela son las que cumplen las órdenes alimenticias de la primera: comida sin sal, no por nada en especial, sino porque a ella le gusta así. Lógico, ya tendrá suficiente con la sal del mar.
Y ojo, que Tamara aseguró en una entrevista hace unos meses que, si no quieres conocer la versión más furiosa de Sofía es mejor que, si la invitas a tu casa, tengas Nesquik y Special K para desayunar. Es una maniática.
A juzgar por el buen papel en estos Juegos, son desde ya nada menos que campeonas olímpicas, a Sofía no le han faltado en la mesa ninguna de sus viandas. Y nosotros que nos alegramos.