Encantada con la cultura del atletismo que hay en Gran Bretaña. Así está Ruth Beitia Vila (Santander, 1 de abril de 1979) que afronta en Londres la última cita olímpica de su carrera. Y la capitana de la selección española de atletismo no podía poner mejor broche a su carrera que saltar en la final de unos Juegos Olímpicos.
Antes de volar a la capital británica, Beitia era la gran esperanza del atletismo español para conseguir una medalla. Y, a medida que han ido pasando los días, y con los resultados negativos cosechados, el país entero se encomienda a la prueba de salto de altura para 'tocar chapa'.
La cántabra se retira para dedicarse a su 'otra profesión', la de política... o no. Aún no tiene nada decidido. Conoce a la Campeona de Europa que es capaz de pasar por encima de una barra colocada a dos metros sobre el suelo y que confiesa que “el atletismo me ha enseñado, sobre todo, a ser persona; a compartir, a saber ganar, a saber perder, y el respeto por la gente”.
Siempre a la carrera
A los seis años encontró lo que sería la vocación de su vida: el atletismo. Y, desde los once, empezó a entrenar con Ramón Torralbo, el hombre que no se ha separado de ella en toda su carrera profesional. A pesar de ello, Ruth no renunció a esas fiestas nocturnas típicas de la adolescencia, y nunca ha considerado que su dedicación a este deporte le haya hecho perderse nada.
Eso sí, siempre con mesura. Igual no puede permitirse el lujo de cerrar bares y darse al desfase, pero sí cenar con unos amigos y tomarse una copita de sobremesa.
El orden es la clave para que le haya dado tiempo a hacer de todo. Incluso a sacarse la carrera de Fisioterapia. Entre sus mayores aficiones está manejarse entre fogones, leer todo lo que llega a sus manos y hacer teatro de manera aficionada. Vamos, una mujer muy completa.
Carrera política
A Ruth siempre la ha preocupado el desinterés, en líneas generales de los jóvenes por la situación política. Por eso decidió afiliarse al Partido Popular -comparte, por lo tanto, color político con otro de nuestros buques insignia en el tartán, Marta Domínguez-.
Poco a poco fue cogiendo peso dentro de la agrupación política hasta que, en en octubre de 2008, fue designada miembro del Comité Ejecutivo Regional del Partido Popular de Cantabria. Tres años después daba un paso al adelante en su carrera política y el 16 de junio de 2011 tomó posesión como diputada y fue designada secretaria primera del Parlamento de Cantabria.
Sin embargo, no tiene muy claro si, después de Londres, lo que quiere hacer es dedicarse de lleno a la política o si prefiere ejercer la fisioterapia. Si opta por esta última opción, no cogería el camino de la fisioterapia deportiva, sino que lo que le gustaría es dedicarse a los ancianos.
Pero si hay algo que sí tiene decidido es que, una vez de el cerrojazo a su vida saltando en las alturas, es que quiere ser madre. Y cuanto antes, mejor.
Querida por su cercanía
No solo son sus récords, sus medallas y sus logros los que hacen de Ruth Beitia una de las deportistas con más carisma de nuestro país. Lo que encandila al público es que, gane o pierda, nunca abandona la sonrisa con la que sale a competir -algo que nos recuerda mucho a la corredora de 1.500 Nuria Fernández, la mujer más simpática del circuito internacional-.
Jamás se niega a hacerse una foto con todo el que se le acerca, o a firmar un autógrafo. Y es habitual que acuda a dar charlas sobre los valores del deporte a institutos y colegios de Cantabria. Porque Ruth, por encima de atleta, es una persona de lo más normal -muy lejos de los 'shows' que monta Mister Bolt-.
El sábado, a partir de las 20.00 horas, buscará colgarse una medalla como colofón a una más que brillante carrera deportiva.