Todavía no nos hemos recuperado de la Leticia vista en “[Rec]3” –vestida de novia y con la cara manchada de sangre cargándose, sierra mecánica en mano, a su familia política convertida súbitamente en zombies–, y ya la tenemos que digerir como la modosita esposa de Watson (el elemental), en la versión de Sherlock Holmes creada por José Luis Garci, que se estrena el 7 de septiembre. Pero Leticia Dolera no es ni una cosa ni la otra. Para convertirse en una asesina de zombies siguió al pie de la letra las instrucciones de su pareja y director de la película, Paco Plaza: “Quiero que seas Anna Karenina en una peli de terror”. Para convertirse en la esposa resignada de la película de Garci se dejó llevar por su apariencia frágil y bucólica. Ella tiene para todos. Aunque si tuviera que escoger fi rmaría meterse de cabeza en el mundo zombie. Activa o hiperactiva, según se mire y según quien juzgue. Con 30 años cumplidos, Leticia tiene un curriculum envidiable como actriz y, además, lleva tres cortos dirigidos bajo su batuta.
Mujer hoy. Está en un gran momento. ¿Por qué cree que todos quieren trabajar con usted?
Leticia Dolera. Es verdad que estoy en un momento bonito de mi carrera, acabo de rodar con los hermanos Pastor, se va a estrenar la película de Garci, estoy en la serie “El Barco”, de Antena 3, me voy a Londres... Tengo varios proyectos entre manos y me siento muy afortunada... pero mañana todo se puede acabar. En este trabajo siempre estás en la cuerda floja, no te puedes confi ar demasiado. ¿Que por qué me va bien? Trabajo llama trabajo, y cuando no trabajas no se acuerdan de ti ni te llaman.
Su personaje en la última película de José Luis Garci, “Holmes&Watson. Madrid Days”, es “pequeño”. La historia, ambientada en el siglo XIX, cuenta la llegada del detective a Madrid después de una sucesión de asesinatos que tienen a la ciudad en vilo y que se adjudican, entre otros, a Jack, el Destripador. Sherlock Holmes viaja a la ciudad acompañado de Watson, mientras su mujer (el personaje de Leticia) se queda en Londres. “Soy una mujer a la espera”, resume la actriz. “Rodar con Garci me hacía mucha ilusión, es la primera vez que trabajo con un director que ha ganado un Oscar y eso está muy bien. Es un amante del cine clásico y hablar con él es muy enriquecedor”. El director ha conseguido para su última película dos actuaciones insólitas, la del diplomático Inocencio Arias y la del ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, que hace de su abuelo Isaac Albéniz. “A ver si esto les sirve para cogerle más cariño a nuestra industria”, dice la actriz. Ponerse bajo las órdenes de un director después de haber sido ella directora de sus propios cortos (y Leticia ya va por el tercero) ha cambiado la percepción de la actriz. “En cuanto te pones al otro lado de la cámara empiezas a entender cómo se puede llegar a sentir un director en un set. Entiendes que el actor es una marioneta en sus manos, porque su trabajo empieza y termina en el set pero luego va a ser manipulado en las fases de postproducción. A veces hay diferencias entre lo que el actor tiene en la cabeza y el resultado final. A veces es más bonito de lo que esperabas, otras no. Eres un instrumento para que un director cuente su visión del mundo. Y punto”. Así como lo cuenta la actriz suena a cura de humildad. Una vez la escuché decir en una entrevista lo que todo el mundo sabe, y que funciona en casi todas las profesiones: “El talento no está directamente relacionado con la cantidad de trabajo que tengas, en medio pasan cosas”.
¿Y qué pasa entre el talento y el trabajo?
Está el azar, el físico, el agente. Por ejemplo, que hagas una película que dé un pelotazo a nivel de crítica, o que, de repente, te llame un director de mucho nombre que catapulte la percepción que se tiene de ti, aunque sigas haciendo el mismo trabajo. Así que lo mejor es aceptarlo y acumular sufi ciente amor propio para cuando vengan mal dadas. Hay que convencerse de que tu valor como persona no te lo dan los otros, ni tampoco tu trabajo, sino tu relación con la familia, los amigos y el mundo.
Ha rodado una película independiente en Estados Unidos y tiene varios proyectos en Londres. ¿Hay tanta diferencia?
La diferencia fundamental es de presupuesto, los americanos no entienden cómo podemos hacer películas de dos millones de euros, para ellos es inconcebible. “Cisne negro” era una película independiente y costó ¡15 millones de dólares! La diferencia de presupuesto es brutal. Pero al fi nal, lo que importa es el guión y los actores, y eso es universal. Un buen guión puede con todo.
¿Cree que merece la pena empezar de cero en otra parte?
Yo entiendo que la gente se quiera ir, pero creo que lo que hay que hacer es producir cosas desde dentro y proteger lo local. Por ejemplo, tomarnos un café en un bar de barrio y no en la franquicia de una multinacional. Me encantaría que tuviéramos el orgullo francés. Vas a Francia y allí se consume producto francés en la cultura, en la gastronomía, en todo. Y eso es lo que los hace fuerte como país. Tenemos que cultivar el patriotismo a nivel práctico.
¿Qué piensa del asunto de las subvenciones al cine?
Es extraño que se hable tanto de subvenciones cuando esta industria comparada con otras, es de las menos subvencionadas.
¿Y por qué se habla tanto?
Pues porque se ha politizado muchísimo con el cine. Ha sido usado tanto por la izquierda como por la derecha, y yo creo que el cine es cultura, es universal, y debería estar por encima de la política. Mucha gente piensa que la industria del cine solo está compuesta por las superestrellas, pero aquí trabaja mucha gente, hay mucho ofi cio detrás de una película: cocineros, carpinteros, proveedores de todo tipo, maquilladores, peluqueros... se juega con el trabajo de mucha gente. Además, la cultura genera muchísimo empleo, mucho más de lo que la gente cree. El cine español está muy bien valorado fuera de España, tanto el de autor como el de género, y ese es un legado que tenemos y nos encanta despreciar, porque el deporte nacional de este país es el desprecio. No es que no haya que criticar las películas malas, pero deberíamos estar orgullosos de las buenas. Lo que ha hecho Pedro Almodóvar por la marca España no tiene precio.
¿Deben los actores exhibir públicamente sus posturas políticas?
Yo no soy nadie para decir qué está bien o está mal. Creo que la gente tiene que intentar ser buena, trabajar y ser lo más honesta posible. En el mundo del cine hay gente de todos los colores, y cada quien es libre de defender la ideología que quiera mientras no se meta con nadie. No me gusta, por ejemplo, que se politice la gala de Los Goya, preferiría que la fi esta del cine fuera solo eso, cine. Dicho esto, yo he salido a la calle a todas las manifestaciones, pero lo he hecho como ciudadana. Le pregunto a Leticia si ella es capaz de reconocer cuándo alguien la está engañando. Siempre me he preguntado si los actores, capaces de cambiar de registro y de personaje con tanta celeridad, es gente de fi ar. Y siempre les he presupuesto una capacidad para descubrir a los mentirosos. “Pues no, me la cuelan como a todo el mundo. Vamos, creo que actores de la mentira hay en todas partes. Sin ir más lejos, yo creo que si vas al Congreso...”.
¿Cuál cree que es la relación más sana que se puede tener con nuestro cuerpo en estos tiempos de quirófanos y bótox?
¡Pensar que lo más importante es estar sano! Si te miras las piernas y dices: “¡Cuánta celulitis!”, eso no es sano, lo que habría que pensar es: “Benditas piernas que me llevan a todas partes, a ver a mis amigas, a mis padres o que me llevan a correr”. Lo mismo con los ojos, que me permiten ver la cara de la gente y leer, independientemente de que tengan más o menos patas de gallo.
¿Las mujeres somos demasiado duras con nosotras mismas?
Por supuesto. Y es una pena porque perseguir el canon estético de la supuesta perfección, impuesto encima desde fuera, solo puede conducir a la infelicidad.
Y en su caso, que la imagen es importante hasta el punto de que le da o quita trabajo , ¿cómo controla la obsesión por el cuerpo?
Pues repitiéndome a mí misma todo lo que te acabo de decir. Como un karma. [Risas]. Y te digo más, me gustaría decírselo a muchos directores y productores.
Una vez dijo: “A las entrevistas de trabajo hay que ir supercansado”. ¿Podría desarrollar la teoría para nuestras lectoras?
A mí me viene bien porque en un casting te pones muy nervioso, y cuanta más energía tienes, más nerviosa te pones. Sin embargo, cuando estás cansada no tienes tanta fuerzas, y hay un punto en el que te relajas. Y como para actuar es tan importante la relajación, pues si estás cansado estás más relajado. Pero creo que funciona para todas las profesiones.
¿Las crisis son siempre oportunidades o esta crisis que estamos viviendo es una crisis y punto? ¿Ve algo bueno que sacar de aquí?
Desde luego, las crisis personales son oportunidades para aprender, conocerte a ti mismo y superarte. Una crisis a este nivel no lo sé, pero España necesita un cambio, el despilfarro que ha habido de dinero público es muy triste. ¿Dónde están los hombres con ideales que se meten en política para darle una vida mejor a sus ciudadanos? ¿Qué está pasando?
¿Cómo recuerda a España hace un año?
¡Pero si parece que han pasado 10 años de golpe! Y es cierto que somos muy de la queja, pero por una vez creo que tenemos sufi cientes motivos.
LOS SECRETOS DE SU PIEL
En pleno verano, la actriz luce una piel pálida que es uno de sus mayores orgullos. “Es porque no tomo el sol. Nunca. Ya abusé bastante en la adolescencia”. Ahora Leticia no solo no se expone a los rayos, sino que usa crema de protección 50 a diario. Además, recientemente ha descubierto la efectividad de las BB cream (BB son las siglas de “Blemish Balm” o bálsamo para las imperfecciones). Para conseguir el aspecto de piel fresca y radiante que luce en esta sesión de fotos, la actriz ha utilizado la BBcream tono claro de La Roche Posay, un producto recién llegado al mercado español con las promesa de unifi car la coloración de la piel, ofrecer una hidratación efi ciente durante 12 horas y proteger las pieles sensibles de la agresión solar (SPF 20). La Hydreane BB cream (16 €) está disponible en dos tonos (medio y claro) unifi ca, hidrata, protege, ilumina y reduce la sensibilidad de la piel. La crema corrige las imperfecciones y es untuosa, por lo que su textura se funde con la piel, logrando eliminar el efecto “máscara” y logrando un aspecto natural.
Créditos:
Estilismo: Jose Herrera
Maquillaje y peluquería: Jose Luis Ruzafa (Talents) para La Roche Posay
Asistente de estilismo: Manuel Rabascco.