“La tragedia de la vida no es no poder alcanzar tus objetivos, es no tenerlos”. Con ese lema de cabecera Natalie du Toit (Ciudad del Cabo, 29 de enero de 1984) consiguió ser la primera atleta en la historia del olimpismo en clasificarse para unos Juegos Olímpicos teniendo una discapacidad. Fue en los Juegos Olímpicos de Pekín donde el paralimpismo rompía todas sus barreras y, tanto ella como la palista polaca Natalia Partyka, competían a pesar de su discapacidad.
La historia de Natalie es la de una mujer que consiguió ir superando barreras a base de empeño. Con tan solo 16 años du Toit era una firme promesa de la natación en su país, Sudáfrica. Tanto que, con esa edad, estuvo a punto de competir en los Juegos Olímpicos de Sydney del año 2000.
Un año después su meteórica carrera deportiva se truncaba. Un accidente de tráfico le provocaba la pérdida de parte de su pierna izquierda. A los 17 años tenía que afrontar la 'piscina' más dura de su vida: ¿seguir adelante o desterrar el deporte? Todas las horas de entrenamiento que llevaba a sus espaldas le habían enseñado que, el único camino en la vida, es seguir adelante.
Así que decidió no salir del agua. Tres meses después de sufrir la amputación, comenzaba su carrera como paralímpica. Desde entonces no ha parado de engrosar su palmarés. Al principio se ayudaba de una prótesis. Ahora, no nada nunca con ella. No la necesita para estar entre las mejores.
En los pasados Juegos Olímpicos de Pekín consiguió ser 16ª de las 24ª participantes en la prueba de 10 kilometros en aguas abiertas. Su espinita clavada fue no conseguir la clasificación para los Juegos Olímpicos de Londres, ya que, según ha anunciado, el próximo lunes, cuando nade su última prueba en estos paralímpicos, dirá adiós a la alta competición.
De momento ha empezado de maravilla arrebatándole el oro a nuestra Sarai Gascón en los 100 metros mariposa S9. Natalie puede ser la gran estrella de estos Juegos Paralímpicos de Londres, no nos cabe la menor duda.