Son mujeres completas y deportistas
de élite. ¿Su cita? Las Paralimpiadas
de Londres, donde esta misma
semana comenzarán a demostrar de
lo que son capaces.
currentVote
noRating
noWeight
Dicen que el 50% del deporte
es mental, y estas atletas
clasificadas para los Juegos
de Londres dan fe de ello. Su
turno llega el 29 de agosto,
cuando 142 españoles se unan a 4.000 de
otros países en las Paralimpiadas, donde
esperan poder dejar a España, al menos,
en tan buen lugar como en Pekín, donde
quedamos décimos con 58 medallas.
Si un día decidieron que su diversidad
funcional no tenía que ser una sentencia,
ahora tienen claro que es un reto al que han cogido el tranquillo.
Entre otras cosas, porque gracias
al deporte han ganado independencia,
libertad y autonomía. “No es solo parte
de la rehabilitación, sino también integración,
normalización y hacer cosas por
ti misma”, comenta la regatista Carolina
López. Ninguna de las paralímpicas españolas
practica deportes de masas, algunas
tienen discapacidades muy severas
y además, son mujeres. ¿Una combinación perfecta para tener que esforzarse. el doble? Algo de eso hay. Para empezar
porque la atención mediática no se acerca,
ni de lejos, a la de sus compañeros
sin discapacidad. Pero además, porque
ser deportista de elite y mujer todavía
sigue siendo excepcional: si el porcentaje
que acudió a las Olimpiadas por España
rondó el 40%, la representación en los
Paralímpicos se queda en un 23%. Quizá
por eso, las que llegan ya pueden colgarse una medalla.Pero el mérito no les basta.
“Está bien lo de participar, pero todas
vamos con las uñas afiladas, ¡las medallas
están carísimas!”, dice Raquel Acinas,
ciclista y, como todas ellas, campeonas en
la pista y en la vida.
Raquel Acinas: " “Si solo tengo una pierna, quiero usarla”
34 años, arquitecta técnica.
“Hace ocho años que tuve
el accidente de tráfico por
el que me amputaron la pierna
izquierda. Antes de aquello iba
mucho al gimnasio y siempre me
había gustado el deporte, pero
la verdad es que hacía tiempo
que tenía aparcada la mountain
bike. Sin embargo, al año y pocos
meses del accidente, me subí a
una bici y me reenganché. Buscaba
un deporte que me permitiera
utilizar la pierna derecha: si tenía
una, quería usarla. Así que fui al
Velódromo de Horta y allí conocí
un grupo de gente impresionante,
entre ellos a mi preparador,
Bernat Moreno. Pensé que aquello
prometía, y hasta hoy. Al poco
tiempo de empezar, en 2006,
quedé campeona de España
y eso fue el punto de inflexión:
empecé a trabajar cada vez menos
y a entrenar cada vez más. Hay
gente que piensa que con una
discapacidad no se puede hacer
ejercicio, y eso es falso. Habrá que
buscarle las vueltas, necesitarás
adaptaciones, pero algo siempre
puedes hacer. Este año he corrido
la contrarreloj del Campeonato de
España femenino, que por primera
vez se hacía de forma conjunta,
y la experiencia ha sido genial.
Aunque muchas participantes
corrían “enteras”, en la primera
parte de la crono estuve entre las
primeras. ¿Qué espero de estas
Paralimpiadas? ¡Estar en el podio!
Monto porque me gusta y disfruto
con ello. Por eso, si no traigo
medalla, no se acaba el mundo”.
Elena Jacinto: “¡Quién me iba a decir que en una silla de ruedas iba a ser feliz!”
27 años, trabaja en DKV seguros
“A los dos meses del
intento de suicidio por el
que acabé en una silla de ruedas,
probé con el tenis. Estaba en el
Instituto de Neurorrehabilitación
Guttmann y el profesor se acercó
para convencerme de que lo
intentara. No se me dio mal y me
ayudó a salir del bache en el que
estaba. Cansa bastante, tanto física
como psicológicamente, pero me
compensa. Si no, no le dedicaría
tantas horas, porque al final, entre
el trabajo y el entrenamiento, no
tengo tiempo para nada. Y eso que
tengo suerte porque en mi trabajo
me han permitido pedir excedencias
para acudir a los torneos. Si se
apoyara más el deporte para los
discapacitados, seguramente podría
dedicarle más tiempo al tenis.
Aún así, he mejorado, y haberme
clasificado ya es un premio. Antes
del accidente, jamás me habría
planteado esto. Entonces pensaba
que quedarme en una silla de
ruedas sería lo peor que podía
pasarme. ¡Quién me iba a decir que
es ahora, en una silla, cuando he
conseguido ser feliz! Es un orgullo
lo que he conseguido. El deporte
ayuda muchísimo a llevar una vida
independiente. No solo porque
desarrollas la fuerza que necesitas
para tu día a día, sino también
porque te enseña que lo que al
principio te parecía imposible no es
tan difícil. Los límites muchas veces
los marcamos nosotros mismos. Es
cierto que no puedo subir escaleras
con los pies, pero siempre hay una
manera de llegar”.
Sara Martínez: “A Atenas fui con 14 años, era la más joven de esos Juegos”
22 años, educadora infantil.
“Empecé en el atletismo
con ocho años y me
encantó, sobre todo correr. Lo
que no me hacía tanta gracia era
el salto de longitud, pero a los
12 años me especialicé en él y a
los 14 participé en mis primeros
Paralímpicos en esa disciplina,
fui la deportista más joven de
esos Juegos. Aunque entonces
no era muy consciente de lo que
significaba, cuando volví empecé
a tomármelo más en serio. Poco a
poco me fui involucrando, llegaron
mis segundas Paralimpiadas
en Pekín, y ahora aquí estoy,
entrenando seis días a la semana
unas tres horas y media diarias, y
cinco horas y media al día cuando
estoy en una concentración. Creo
que el deporte te equilibra y abre tu
mente. Yo tengo una discapacidad
visual del 81%, pero eso no me ha
hecho sentirme diferente; he
podido hacer las mismas cosas, o
casi, que mis amigas. Puede que
no me desenvuelva igual en una
pista de atletismo, pero con las
adaptaciones (en el caso del
salto de longitud, en vez de pisar
en una tabla de 30 centímetros lo
hacemos en 1 m2 de cal), la técnica
es la misma. Quizá lo que falta es
fomentar más el deporte entre
discapacitados y que haya menos
diferencias con el no adaptado. Por
ejemplo, el presidente del Gobierno
despidió a los olímpicos... pero a
nosotros no nos va a despedir nadie.
Aunque se avanza, se hace muy
despacio. Por eso somos aún pocos,
pero esperamos dejar a España en
buen lugar. Esta es la primera vez
que voy a unos Paralímpicos con
opciones reales, mi marca está en
5,81 m y espero poder mejorarla en
los Juegos de Londres. ¿Si vuelvo
con medalla? ¡Hago una fiesta!”.
Carolina López: “El deporte te da independencia y libertad. Si quieres, puedes”
36 años, licenciada en empresariales
“Hasta el accidente por
el que me quedé en silla
de ruedas –tengo tetraplejia por
una lesión medular que solo me
permite movilidad de la altura
del pecho hacia arriba– era de las
que, como mucho, iba de paseo al
campo. Pero a raíz del accidente
conocí la Fundación También, de
deporte adaptado, y empecé a
hacer alguna ruta en bici, buceo,
esquí… Hasta que conocí la vela,
donde la sensación de libertad es
enorme. Empecé a navegar con un
amigo, Fernando Álvarez, y a pesar
de llevar poco tiempo entrenando,
decidimos presentarnos a la prueba
que convoca la Federación de
Vela para seleccionar al equipo
preparalímpico. La sorpresa llegó
cuando conseguimos clasificarnos
para los Juegos. Afronto el reto
con muchísima ilusión, nunca me
hubiera imaginado llegar aquí.
De hecho, cuando mis amigos se
enteraron me decían: “No me lo
puedo creer. ¡Si nunca te he visto en
chándal!”. El accidente supuso un
cambio radical en mi vida porque
pasé a depender de una persona
para todo. Al principio todo se me
hacía un mundo. Pero cuando
en la Fundación conocí a gente
capaz de hacer cosas que yo ni me
planteaba, cambié de perspectiva.
El deporte ayuda a la sensación
de independencia y libertad, y si
quieres hacerlo, puedes... siempre
que cuentes con apoyo. Por eso creo
que la integración debería empezar
desde abajo, desde los colegios. No
es nada positivo segregar”.
Elena Congost: “Este año hay posibilidad de medalla, como mi amiga Mireia”
24 años, diplomada en Magisterio.
“Hay que sacrificar
muchas cosas para llegar
a unos Juegos, por eso acabas
relacionándote con gente que tiene
tus mismas rutinas. Comparto
habitación con Mireia Belmonte
en el Centro de Alto Rendimiento
de Sant Cugat y, cuando tenemos
algo de tiempo libre, como mucho
vamos al cine. Cuando empecé esto
era solo un hobby, nunca pensé
que llegaría a ser profesional. Por
eso, cuando hice la mínima para los
Juegos de Atenas, nos sorprendimos
todos. Aquello me vino grande:
tenía 16 años y el estadio repleto
de gente me superó. Los de Pekín,
los disfruté más, aunque sabía
que no tenía opciones. Pero ahora
que hay posibilidades de medalla
me lo planteo de otra forma,
toca esforzarse al máximo con
las difi cultades de cada uno. En
mi caso, nací con el nervio óptico
dañado y a la hora de entrenar
hay factores que me obligan a
esforzarme más: el equilibrio se
ve afectado, cuando se va la luz,
ya no puedo entrenar… Luego ya
en competición, la diferencia con
las olimpiadas es que algunas
chicas prefieren correr con guía
y por eso la final se reduce a seis
corredoras en lugar de a 10, porque
si no no cabríamos. Así que hay que
esforzarse, pero solo por la gente
que te apoya, merece la pena”.
(Estilismo: JORGE GILARRANZ y YOLANDA ARMENGOL / Ayudante de fotografía: QUIM MUDERA / Maquillaje y peluquería: LETICIA LARA para MONCHO MORENO, SHEILA SERRANO y RICARDO CALERO (TALENTS).
currentVote
noRating
noWeight