Con un un discurso perfecto en la convención demócrata, Michelle Obama alcanza una popularidad cercana al 66%, muy por encima del 47% de su marido, Barack Obama, y del 46% de su rival, el candidato republicano Mitt Romney. ¿Por qué engancha tanto Michelle?
¡Si se presenta ella, gana! A Michelle Obama (Chicago, Illinois, 1964) le han bastado cuatro años para quitarse de encima el calificativo de "mujer de". La esposa del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y madre de sus dos hijas, acaba de pronunciar una conferencia histórica (tienes la trasncripción entera aquí) durante la convención demócrata en Charlotte, en la que Barack Obama será nombrado candidato a la reelección y de la que tiene que salir políticamente reforzado. A tenor de los comentarios de varios analistas políticos, la primera dama presentó un discurso perfecto, cargado de emotividad -sin resultar lacrimógeno-, y que en términos políticos, conseguirá el resultado buscado.
"Éramos tan jóvenes, estábamos tan enamorados... teníamos tantas deudas", recitaba Michelle en Charlotte, mientras el público coreaba: "¡Cuatro años más! ¡Cuatro años más!". Pero los gritos no respondían al sector más proselitista de Barack Obama, quien estaba viendo la intervención desde la Casa Blanca con sus hijas, sino a los que quieren que la primera dama continúe otra legislatura más a su lado. Y, "Ms. O" continuaba: "No creía que fuera posible, pero hoy quiero a mi marido más que hace cuatro años...incluso más que hace 23 años, cuando nos conocimos".
Que Michelle inaugurara la convención demócrata en Charlotte no fue casual. Con más popularidad que su marido, ella es la principal baza del partido en la batalla por La Casa Blanca. Hace pocas semanas, una radiante y muy segura Michelle se dejó caer en Miami, Florida, uno de los estados clave para la elección de noviembre, donde fue recibida por sus incondicionales al grito de "Te queremos, ¡Cuatro años más!" Otro golpe de efecto firmado por "Ms.O".
Para el asesor de imagen Domingo Delgado Michelle busca resultados más que dejarse ver. De ahí que, ante los bajos índices de popularidad de su marido, ella se haya convertido a al vez en el escudo y el arma de batalla de la carrera presidencial. "Con una imagen atlética, está tomando las riendas de un trabajo en equipo", asegura Delgado, y se ha convertido en la principal defensora de su gestión y en una eficaz captadora de votos y de fondos.
Su imagen y trabajo se traducen en un dominio absoluto de los índices de popularidad. En los sondeos realizados por la firma Gallup, la primera dama desbanca no sólo a su marido, sino también a su adversario, el republicano Mitt Romney. Michelle conserva una popularidad cercana al 66%, muy por encima del 47% de Obama y el 46% de Romney. Es más, hasta los republicanos reconocen el peso de Michelle para la campaña: "Es políticamente intocable".
Domingo Delgado ha analizado la imagen de la primera dama y concluye que el resultado de su look es fiel reflejo de su filosofía deportiva. "Cuando uno de los dos está más débil, el otro lo ayuda y trabaja para que se
recupere", dice sobre la actitud de Michelle. Para Delgado, la brillante abogada de 48 años trabaja muy bien el vínculo y las relaciones. "Transmite una imagen de apoyo
incondicional y funciona por que el gancho que utiliza es muy real y
convence. No es una mujer florero, se ha puesto a trabajar y lo hace con hechos. No
explota una faceta dulce o frágil como Lady Di. Ella es brillante. Es
muy llamativa y sabe sacarse partido". En definitiva, forman un tándem perfecto para ayudarse y ganar votos.