Subcampeonas de Europa en Macedonia 2008. Semifinalistas en el Mundial de China en 2009 y
medalla de bronce en el disputado en Brasil el pasado diciembre. Sextas clasificadas en los Juegos Olímpicos de Pekín y ya
en cuartos de final en Londres 2012 desplegando un juego que asombra a forofos patrios y enamorados foráneos.
Ese es el palmarés reciente de la Selección nacional de balonmano femenino, esas chicas a las que ya se ha bautizado como las 'guerreras olímpicas' por la garra típica de la furia española con la que salen al parqué en cada encuentro. Pero la crisis también ha hecho mella en este deporte.
Hablamos con dos jugadoras que la pasada campaña militaron en la División de Honor española para que analicen la complicada situación de lo que ha sido su vida desde pequeñas y el papel que están realizando sus compañeras en Londres.
Ellas son Cristina Maestro -en la imagen, a la derecha-, portera del Mar de Alicante hasta la pasada campaña, y Raquel de la Cruz -izquierda-, central del Cleba León. Dos muchachas que salieron hace ya unos años de las filas del club de su pueblo, el Balonmano Nava (de Nava de la Asunción, provincia de Segovia), donde el fútbol queda en un segundo plano desde mediados de los 70, cuando se fundó esta institución, para forjarse un futuro profesional y, a la vez, jugar entre las más grandes. Hoy, la cosa ha cambiado... y mucho.
Libros y carreras
Tanto Cristina como Raquel son conscientes de que esto del balonmano se acabará antes o después. Así que, aún no siendo nada fácil, compaginan los entrenamientos y las competiciones con los estudios.
La primera, a falta de una asignatura para licenciarse en Matemáticas nos cuenta que es "bastante complicado porque pierde muchas horas", pero que "con esfuerzo se puede sacar. Además ahora, o estudias o cuando se acabe esto no tienes nada".
La dificultad es mayor aún cuando, como es su caso, el equipo disputa competición europea -fue subcampeona de la Recopa en el año 2011-. "Igual el miércoles juegas liga y te tienes que ir el martes. Vuelves y, si hay competición continental, el viernes viajas a Ucrania, por ejemplo. Y en una carrera como la mía, perderse una semana de clase, es una faena".
La segunda, Ingeniera Técnico Industrial por la Universidad Politécnica de Madrid, decidió hacer los dos años de la Superior mientras disfruta de la práctica del deporte en León y es consciente de que su carrera deportiva se terminará antes o después. "¡Hombre que se acaba! Esto no dura nada. Tienes que tener unas prioridades y para mí son mis estudios. ¿Que lo he podido compaginar? Bien. El día de mañana yo he acabado mi carrera, consigo un trabajo y en el sitio donde me salga no hay balonmano, y el balonmano se acaba".
Raquel, además, nos cuenta cómo es el día a día de una deportista semiprofesional -así es como se considera-: "Por las mañanas voy a la Universidad y cuando hay entrenamiento me pierdo las clases. Vuelvo a casa, como, estudio lo que puedo y otra vez a entrenar. Así se pasa todo el día".
La cosa se complica en épocas de exámenes: "En febrero y junio llegas a tu casa, cierras las puertas y las ventanas y no hay más vida para ti que los libros y salir al entrenamiento. Hay veces que tienes que dejar la vida social a un lado, pero si quieres te organizas mejor. Como tienes poco tiempo, sabes que el rato que estés estudiando tienes que aprovecharlo, que, por ejemplo, la tele no existe. Si quieres, se puede hacer".
El éxodo en busca de la estabilidad
Muchas veces todos este esfuerzo no tiene su recompensa. Y más en los tiempos que corren. Esta disciplina está atravesando, como la mayor parte de las profesiones en este país, una profunda doble crisis. Económica, por supuesto, y de fuga de talentos a otras ligas en las que las jugadoras se aseguran cobrar a final de mes. De las 14 jugadoras que representan a España en Londres, 10 militan en clubes extranjeros.
De la Cruz explica este fenómeno de una manera muy clara: "Ahora mismo, según está España y tal y como se han hecho las cosas de mal, es inviable que las jugadoras se queden aquí. Ya no porque los sueldos sean más bajos, sino porque no tienen una seguridad de cobro. En Francia, por ejemplo, el equipo que sale en División de Honor tiene que demostrar unas cuentas y un dinero para hacer viable el proyecto. Y a ellas se les asegura que van a cobrar. Aquí pueden estar nueve meses sin ver un céntimo que no pasa nada".
Y justifica a sus compañeras así: "Si tú eres una de esas jugadoras que estás en la Selección, que se dedican solo a esto, necesitas una seguridad, porque son gente incluso con familia, con hipotecas... Te plantas con 28 años, dedicándote a esto y no puedes estar con la incertidumbre del 'no sé si voy a cobrar'. Hasta que aquí las cosas no se hagan bien y se profesionalice el asunto, se seguirán yendo. Es muy triste porque la liga ha bajado de nivel muchísimo hasta convertirse en una competición prácticamente de niñas".
Quizás por eso Maestro esté buscando acomodo fuera. De momento no hay nada firmado, pero baraja algunas opciones que pueden llegar a buen puerto en los últimos días. La cosa ha cambiado mucho desde que ella llegara al equipo de la Universidad de Salamanca en 2003.
"Hubo unos años con mucho 'boom' y se inflaron los sueldos y ahora mismo no puede ser. Y cuando uno ha tenido un cierto nivel de vida y ahora están bajando los sueldos tanto que, ahora mismo, solo te da para practicarlo casi, podríamos decir, por 'hobby': te puedes pagar el piso, los estudios y para darte un capricho, pero ya no es como antes", explica.
Es un problema que venimos arrastrando del pasado y que ha explotado ahora que no podemos vivir por encima de nuestras posibilidades como se ha hecho en este deporte desde hace años.
Raquel nos explica que antes se fichaba a la gente "por muchísimo dinero sin tener unas cuentas claras y, en vez de generar dinero nosotros, vivíamos de subvenciones y de patrocinadores. Y el balonmano ha vivido mucho, sobe todo, de constructoras. Las constructoras dejan de patrocinar y las subvenciones se dejan de dar porque, si recortas en Educación y Sanidad, ¿cómo no vas a recortar en Deporte? Y así, no hay dinero..."
Las chicas del balonmano, en segundo plano
¿Por qué se presta tan poca atención al balonmano femenino en España si, está claro, nuestras jugadoras son realmente buenas? "Es algo que me pregunto todos los días...", cuenta Cristina con resignación.
Y hace una reflexión interesante en cuanto a la cobertura televisiva que se le está dando en estos Juegos: "A mí me gustan todos los deportes, pero yo creo que si un equipo español está compitiendo, se juega el pase a cuartos de final y lo está haciendo muy bien, no entiendo por qué ponen una retransmisión en la que no hay ningún español compitiendo y el balonmano femenino lo ofrecen en diferido a la una de la mañana".
Raquel tiene una opinión similar. "Te preguntas, ¿cómo puede ser que unas tías que han sido terceras del mundo recientemente y que tienen posibilidad de medalla no lo retransmitan? Además, los partidos de balonmano femenino están teniendo una audiencia aceptable. Es muy triste porque, además, se habla mucho deporte masculino pero las medallas, hasta el momento, son femeninas".
Tampoco tienen muy claro que este impulso que están dando al medallero español las mujeres vaya a servir para que la sociedad y las televisiones les presten mayor atención en el futuro.
De la Cruz sentencia que "las cosas como siempre se olvidan. Ahora muy bien, pero a la hora de la verdad se seguirá magnificando a los chicos... Sí que es verdad que se están superando algunas barreras, pero aún así hay muchísima diferencia. Pero es obvio que algo estamos haciendo mal cuando los hombres llenan pabellones y las mujeres no. Creo que lo vendemos mal, por lo menos en el caso del balonmano, que no deja de ser un producto".
Maestro es algo más optimista: "Espero que las cosas cambien. Pero también es verdad que se ha hecho muy bien en europeos, en mundiales... y no se nos ha prestado la más mínima atención. Aunque es cierto que los Juegos Olímpicos sí que son algo en lo que la gente se fija más. A ver si con suerte la gente se da cuenta de que detrás hay mucha gente que trabaja por el deporte español y que esto no es solo fútbol".
¿Futuras'guerreras olímpicas'?
Ambas
han vestido la camiseta de España en todas las categorías inferiores y coinciden en que es un privilegio y algo "genial", aunque a Cristina le resulte algo complicado comunicarse en inglés con las jugadoras de otros países. Solo les falta dar el último paso y defender al país en la absoluta.
Sin embargo, hoy por hoy, no se ven en una cita olímpica. Maestro contesta con un "no sé" muy rotundo cuando se le pregunta que para cuándo unos Juegos Olímpicos. De la Cruz es algo más optimista y se toma la pregunta con humor: "¿Yo? Oye, pues para los del Río, que son los siguientes, porque como me espere a que se los den a Madrid, me planto con 40 años (risas)".
Consigan o no ese objetivo que ven tan lejano -tanto que ni lo contemplan en su horizonte- queda demostrado que son el vivo ejemplo de las dificultades por las que pasa esta modalidad y de lo complicado que es en este país ser mujer y deportista de elite.